Letras · Micah
Los Jefes de Jacob
Micah 3:1-12
[Apertura Fría]
Oíd, jefes de Jacob,
¿no debéis conocer justicia?
Aborrecéis el bien, amáis lo malo,
y llamáis gobierno a la codicia.
[Acusación]
Tratáis al pueblo como carne de banquete,
consumís su trabajo y cerráis el grillete.
Después clamáis al cielo cuando llega el temor,
pero el cielo guarda silencio ante un corazón opresor.
[Respuesta]
No hay paz por un precio,
ni verdad por ración.
Al profeta alimentado le compraron bendición;
al que niegan el pan le exigen maldición.
[Coro]
Los jefes de Jacob torcieron lo recto,
la justicia se vende, la piedad queda lejos.
Sacerdotes enseñan por recompensa y favor,
profetas por dinero, jueces por el mejor postor.
Los jefes de Jacob oscurecieron la nación,
mas el Espíritu da fuerza a la verdadera acusación.
[Verso II]
La noche cae al vidente, ya no hay revelación,
el sol se apaga pronto sobre falsa adivinación.
Se cubren los labios, la vergüenza queda en pie,
ninguna respuesta santa puede comprarse por interés.
[Declaración]
Miqueas está lleno de poder para señalar
el pecado que la corte no se atrevió a nombrar.
No trueno por orgullo, ni furia por mostrar,
sino juicio y valentía para el pacto restaurar.
[Puente]
Sion se construye con sangre en la piedra,
Jerusalén se eleva sobre pobreza y guerra.
Se apoyan en el templo para decir sin temor:
“Ningún mal nos alcanza, aquí habita el SEÑOR.”
[Coro Final]
Los jefes de Jacob torcieron lo recto,
la justicia se vende, la piedad queda lejos.
Por causa de sus manos Sion será un arado,
Jerusalén montones, su orgullo derribado.
El monte del santuario se hará monte forestal,
y la voz comprada muere en una noche sin señal.
[Final]
Un arado sobre la ciudad,
un bosque donde estuvo el altar.

