1 Juan 1–2
Lo que palparon nuestras manos
Empieza con manos y ojos, no con doctrina: lo que hemos oído, lo que hemos visto, lo que palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida. Dios es luz. Si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismos, y si confesamos, él es fiel y justo para perdonar. Después empiezan las pruebas, y recorren toda la carta: el que dice que permanece en él debe andar como él anduvo.
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