El panorama
El maestro dice que no hace falta esperar la certeza para actuar. El pan enviado sobre las aguas y las porciones repartidas entre muchos muestran la disposición a dejar salir los bienes, en vez de retenerlo todo. El clima y el crecimiento oculto muestran los límites de la predicción. Esperar condiciones perfectas impediría por completo la siembra. Luego se reciben la vida y la luz del sol como algo bueno, en especial durante la juventud, aunque el juicio y la oscuridad venidera siguen presentes. Tanto el esfuerzo como la alegría tienen su lugar. Ninguno exige conocer por completo el mañana.
En este capítulo
- Dejar salir los bienes del control inmediato Eclesiastés 11:1-2
Se debe echar el pan sobre las aguas con la esperanza de encontrarlo otra vez tras muchos días.
- Esperar el clima perfecto impide sembrar Eclesiastés 11:3-6
Las nubes llenas sueltan lluvia, y un árbol caído se queda donde cae.
- Disfrutar la juventud recordando su límite Eclesiastés 11:7-10
La luz es dulce y ver el sol es agradable.
Verdad central
Desconocer el futuro no tiene por qué impedir trabajar o dar, mientras la alegría del presente sigue sujeta a rendir cuentas a Dios.

Las Escrituras junto al resumen
Eclesiastés · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 10Eclesiastés 11:1-2
Dejar salir los bienes del control inmediato
Se debe echar el pan sobre las aguas con la esperanza de encontrarlo otra vez tras muchos días. Se debe dar una porción a varios y luego a uno más, porque se desconocen las dificultades que vendrán. Algunos lectores ven aquí regalos a otras personas. Otros ven bienes distribuidos mediante el comercio. Ambas lecturas rechazan retenerlo todo hasta que el futuro esté claro. El retorno no es inmediato, y el peligro sigue siendo posible. El maestro pide una acción que acepte la demora. El conocimiento completo no puede ser su primera condición.

En la vida diaria
Una pequeña editora envía libros a varias librerías independientes, en vez de dejar todos los ejemplares en el almacén mientras espera a un comprador perfecto. También regala una caja a una entidad benéfica que fomenta la lectura. Los bienes salen de su control directo, y cualquier retorno llevará tiempo. Eclesiastés usa una imagen cuyo contexto preciso, comercial o benéfico, sigue siendo debatido.
Observe
Eclesiastés 11:2 La razón para repartir porciones entre muchos es la incertidumbre sobre las dificultades venideras. El conocimiento limitado se vuelve un motivo para actuar de forma amplia, no solo para dejarlo todo intacto.
Eclesiastés 11:1-2
Santa Biblia Reina Valera 19091ECHA tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás.
2Reparte á siete, y aun á ocho: porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.
Eclesiastés 11:3-6
Esperar el clima perfecto impide sembrar
Las nubes llenas sueltan lluvia, y un árbol caído se queda donde cae. Algunos sucesos ocurren sin depender de las preferencias humanas. Observar sin fin el viento y las nubes impide que el agricultor siembre o coseche. Los seres humanos tampoco comprenden por completo la formación oculta de la vida en el vientre ni toda la obra del Dios que lo hace todo. El llamado es a sembrar temprano y seguir trabajando más tarde. Un esfuerzo, el otro o ambos pueden prosperar. No conocer el resultado no es motivo para rechazar todo trabajo.

En la vida diaria
Una horticultora consulta el pronóstico, elige una parcela que se puede trabajar y planta parte del cultivo, mientras reserva semillas para una siembra posterior. No puede asegurar un clima perfecto para ninguna de las dos fechas. Hacer el trabajo en más de un momento da una oportunidad al cultivo. Eclesiastés relaciona esa incertidumbre con el misterio más amplio de la obra creadora de Dios.
Observe
Eclesiastés 11:6 Vale la pena realizar ambas siembras porque se desconocen sus resultados. El maestro no sustituye la incertidumbre por una predicción; ofrece una forma de actuar dentro de ella.
Eclesiastés 11:3-6
Santa Biblia Reina Valera 19093Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán: y si el árbol cayere al mediodía, ó al norte, al lugar que el árbol cayere, allí quedará.
4El que al viento mira, no sembrará; y el que mira á las nubes, no segará.
5Como tú no sabes cuál es el camino del viento, ó cómo [se crían] los huesos en el vientre de la mujer preñada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
6Por la mañana siembra tu simiente, y á la tarde no dejes reposar tu mano: porque tú no sabes cuál es lo mejor, si esto ó lo otro, ó si ambas á dos cosas son buenas.
Eclesiastés 11:7-10
Disfrutar la juventud recordando su límite
La luz es dulce y ver el sol es agradable. Incluso muchos años de alegría deben considerarse junto a la oscuridad que aún vendrá. El maestro se dirige de forma directa a la persona joven y acoge la alegría y el deleite del corazón. Sin embargo, cada elección queda ante el juicio de Dios. Deben apartarse la tristeza y la conducta dañina, pues la niñez y la juventud son fugaces. La advertencia no anula la alegría. Da al deleite un lugar dentro del tiempo y del deber. La juventud no libera a nadie de responder por el daño que cause.

En la vida diaria
Una estudiante de música acepta una invitación para tocar en un festival al aire libre y disfruta de la tarde luminosa con sus amigos. Cumple los compromisos acordados de ensayo y viaje, en vez de tomar la ocasión como libertad frente a toda promesa. El deleite y la responsabilidad comparten el día. Eclesiastés sitúa todas las elecciones juveniles ante el juicio de Dios y el próximo fin de la juventud.
Observe
Eclesiastés 11:9 La invitación a la alegría llega antes de que se mencione el juicio. La advertencia posterior no quita esa alegría, pero las decisiones aún deben rendir cuentas a Dios.
Eclesiastés 11:7-10
Santa Biblia Reina Valera 19097Suave ciertamente es la luz, y agradable á los ojos ver el sol:
8Mas si el hombre viviere muchos años, y en todos ellos hubiere gozado alegría; si después trajere á la memoria los días de las tinieblas, que serán muchos, todo lo que [le] habrá pasado, [dirá haber sido] vanidad.
9Alégrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios á juicio.
10Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vanidad.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Eclesiastés 11:1 comienza con “ECHA tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás.”
Dónde cambia el capítulo
Eclesiastés 11:5 forma un giro natural: “Como tú no sabes cuál es el camino del viento, ó cómo [se crían] los huesos en el vientre de la mujer preñada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace…”
La nota final
Eclesiastés 11:10 deja al lector con “Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vanidad.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras sobre, coraz, cosas, muchos, porque, sabes ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- mediodía
- Aquí indica el sur, como dirección, y no una hora del día.
- simiente
- Semilla que se siembra para que crezca una nueva planta.
- mancebo
- Persona joven, en este caso el muchacho al que se dirige el pasaje.
- mocedad
- Etapa de la vida que corresponde a los años de juventud.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



