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Portada de La Reina No Quiso Venir

Ester 1:1-22

La Reina No Quiso Venir

Letras · Ester

La Reina No Quiso Venir

Ester 1:1-22

Letras

Acerca de esta canción

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Esta canción pertenece a la colección de Ester. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Ester
Colección
Ester
Estilos musicales
Pop alternativo
[Verso 1] El camino de Asuero llegó a un punto sin retorno. Nadie pudo detener lo que la palabra comenzó. Asuero caminó bajo la palabra, y la historia cambió. Pero el propósito siguió avanzando aquella vez. [Pre-Coro] El camino se estrechó delante de sus pies, Pero la verdad no retrocedió aquella vez. [Coro] La Reina No Quiso Venir, el palacio contuvo el aliento, Un decreto podía traer muerte en un momento. Pero el valor cruzó el umbral hasta el trono, Y la justicia salió de lo secreto y oculto. [Verso 2] El trono cambió de manos, y el reino entró en su prueba. La voz llamó con claridad, no había dónde huir. La verdad alcanzó a Asuero cuando el camino se estrechó. Y lo que parecía final abrió otro amanecer. [Puente] Asuero caminó bajo la palabra, y la historia cambió. Lo que el hombre había sembrado comenzó a responder. El escrito fue proclamado, y el pueblo sintió todo su peso. Y la historia llegó al punto que no podía regresar. [Coro Final] La Reina No Quiso Venir, el palacio contuvo el aliento, Un decreto podía traer muerte en un momento. Pero el valor cruzó el umbral hasta el trono, Y la justicia salió de lo secreto y oculto. [Outro] La puerta se abrió cuando terminó el temor. La justicia recordó cada palabra y cada dolor.

Sobre el pasaje

Ester 1: Un imperio se alarma por una sola negativa

El Libro de Ester abre dejando que el esplendor imperial llene el cuadro antes de exponer qué poco control garantiza ese esplendor. Asuero exhibe su riqueza durante meses, y extiende luego la celebración a Susa con mobiliario elaborado, vasos de oro, vino abundante y una regla según la cual hasta la libertad de no beber existe por mandato real. La negativa de Vasti a presentarse interrumpe esa exhibición en un punto preciso. Los consejeros del rey amplían entonces una disputa de palacio hasta convertirla en una crisis anunciada para los maridos de ciento veintisiete provincias. Su remedio es característicamente imperial: quitar a Vasti, declarar inalterable la decisión, y traducir un mandato doméstico a todas las lenguas del imperio. El capítulo termina con un alcance administrativo inmenso usado para anunciar un control que el decreto mismo no puede probar que se haya logrado.

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