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Portada de El Justo Vivirá por Su Fe

Habacuc 2:2-20

El Justo Vivirá por Su Fe

Letras · Habacuc

El Justo Vivirá por Su Fe

Habacuc 2:2-20

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Habacuc. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Habacuc
Colección
Habacuc
[Mandato] Escribe la visión sobre tablas, hazla clara para el que corre al leer. Tiene un tiempo señalado, aunque tarde, se cumplirá sin ceder. [Contraste] El alma orgullosa no está recta, se hincha como vino sin reposo. Mas el justo vive por su fe, permanece humilde y valeroso. [Coro] El justo vivirá por su fe, cuando el plazo parece demorar. La visión no miente, viene hacia su cita; espera, no dejará de llegar. El justo vivirá por su fe, no por botín, violencia o vanidad. La tierra se llenará del conocimiento como el mar se cubre de inmensidad. [Cinco Ayes] Ay del que acumula lo robado, ay del que edifica su casa en altura. Ay del que construye ciudad con sangre, ay del que embriaga para mirar desnudez y locura. Ay del que dice a la madera: “Despierta”, y a la piedra muda: “Enséñame a hablar.” [Respuesta del Creado] La viga clama desde el muro, la piedra responde desde la construcción. La copa que diste vuelve a tu mano; la vergüenza cubre tu reputación. [Puente] El SEÑOR está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra. Los ídolos tienen oro por fuera, pero dentro no hay aliento que sostenga. [Coro Final] El justo vivirá por su fe, cuando el orgulloso parece dominar. La visión no miente, viene hacia su cita; espera, no dejará de llegar. El justo vivirá por su fe, y el silencio santo cerrará los cinco ayes contra el opresor, mientras la gloria llena tierra y mar. [Coda] Escrita en tabla, guardada en fe.

Sobre el pasaje

Habacuc 2: El saqueador no tendrá la última palabra

Habacuc 2 responde a la espera vigilante del profeta con una visión que ha de escribirse claramente y preservarse para su tiempo señalado. El contraste en su centro está entre el alma envanecida y el justo que vive por la fe, confiando a través de la demora en vez de medir la verdad por la apariencia inmediata. Cinco ayes desmontan después la aparente permanencia del conquistador. El botín vuelve sobre el saqueador, una casa fortificada halla testigos en sus propias paredes, y una ciudad construida con sangre resulta haber agotado a la gente por algo combustible. La humillación vuelve sobre quien la infligió, mientras que el último ay despoja a los ídolos fabricados de toda pretensión de vida o palabra. El capítulo cierra reemplazando el ruido imperial con un mandato para que toda la tierra calle delante del Señor vivo.

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