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Malaquías 1:6-14

¿Dónde Está Mi Honra?

Letras · Malaquías

¿Dónde Está Mi Honra?

Malaquías 1:6-14

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Malaquías. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Malaquías
Colección
Malaquías
Estilos musicales
Acústico
[Llamado y Respuesta] El hijo honra al padre, el siervo teme al señor. Si Dios es Padre, ¿dónde está su honra? Si es Dueño, ¿dónde está el temor? [Respuesta Sacerdotal] “¿En qué despreciamos su nombre?” El altar contesta sin hablar: ciego, cojo, enfermo y robado, lo que nadie al gobernador quiso entregar. [Pre-Coro] Lleva esa ofrenda al gobernante, ¿te recibirá con favor? ¿Por qué dar lo menos en el templo y pedir después bendición del SEÑOR? [Coro] ¿Dónde está mi honra? La pregunta queda junto al fuego. Los labios alaban, las manos reducen el peso del Nombre verdadero. ¿Dónde está mi honra? El altar conoce la intención. El gran Rey no llama fidelidad al regalo nacido del desprecio y la omisión. [Verso II] Desde el nacimiento hasta el ocaso, su Nombre será grande entre nación. Ofrenda pura subirá en muchos pueblos; ningún engaño fija su valoración. [Puente] Maldito el que promete lo mejor y luego entrega lo débil del redil. Dios no se halaga con apariencia; ve lo que el adorador guardó para sí. [Coro Final] ¿Dónde está mi honra? No llaméis carga a la mesa del Rey. Su Nombre será temido entre las naciones, cuando la falsa devoción se quede sin ley. [Coda] El altar no pidió más discurso; pidió verdad en la ofrenda.

Sobre el pasaje

Malaquías 1: Amor cuestionado y honra negada

Malaquías comienza con una declaración de amor que no produce gratitud sino una discusión: «¿En qué nos amaste?». La respuesta se remonta a Jacob y Esaú, y luego pasa rápidamente de las fortunas nacionales al altar. Allí el libro vuelve visible el desprecio en objetos ordinarios. Animales ciegos, cojos, enfermos y despedazados llegan a la mesa de Dios aunque los adoradores ya saben que tales dones insultarían a un gobernador humano. El problema no es la falta de actividad religiosa. Todavía se enciende el fuego, todavía se hacen votos, todavía se traen ofrendas. El problema es lo que esas acciones revelan sobre el valor asignado al destinatario. Frente a esa deshonra local, Malaquías anuncia un nombre que será grande desde el nacimiento del sol hasta su ocaso. El capítulo cierra con el ejemplo más agudo: un adorador posee el animal aceptable, lo promete y sustituye uno dañado ante «Gran Rey».

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