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Portada de ¿Robará el Hombre a Dios?

Malaquías 3:8-18

¿Robará el Hombre a Dios?

Letras · Malaquías

¿Robará el Hombre a Dios?

Malaquías 3:8-18

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Malaquías. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Malaquías
Colección
Malaquías
Estilos musicales
Pop
[Pregunta y Respuesta] “¿Robará el hombre a Dios?” pregunta el profeta. El pueblo responde: “¿En qué te robamos?” “En diezmos y ofrendas retenidas, el vacío mismo muestra lo que ocultamos.” [Verso I] Traed el diezmo entero al almacén, para que haya alimento en el lugar. La promesa habla de ventanas abiertas, no de un negocio para enriquecer y comerciar. [Coro] ¿Robará el hombre a Dios y luego preguntará por qué el campo está vacío? La mano del pacto no puede quedar cerrada mientras pide que el cielo mande rocío. ¿Robará el hombre a Dios y llamará seguro solo al orgulloso? La fe se vuelve ofrenda practicada; la generosidad hace el culto verdadero y hermoso. [Verso II] El devorador será reprendido, la vid guardará su fruto en sazón. Las naciones llamarán dichosa la tierra, no porque la codicia recibió coronación. [Contraste] Palabras duras dicen: “Servir es vano”, “el soberbio prospera y el tentador se salvó.” Pero los que temen al SEÑOR hablan juntos, y el cielo escucha cada nombre que lo honró. [Puente] Un libro de memoria fue escrito, para quienes pensaron en su Nombre con temor. Serán tesoro en el día señalado, como un padre guarda al hijo servidor. [Coro Final] ¿Robará el hombre a Dios? El almacén y el libro responderán. Entonces se verá entre justo e impío, entre quien sirve y quien no servirá. [Outro] Un registro contó el grano; otro recordó los nombres.

Sobre el pasaje

Malaquías 3: El juez que pidieron viene a su propia casa

El capítulo 3 responde a la pregunta «¿dónde está el Dios de juicio?» con una llegada que complica de inmediato las expectativas del pueblo. Un mensajero prepara el camino, y el Señor viene de pronto a su templo, pero su presencia es como fuego purificador y jabón de lavadores. Los sacerdotes son purificados, las ofrendas restauradas, y se nombran males concretos, desde el juramento falso y el adulterio hasta el salario retenido y la opresión de los vulnerables. El capítulo vuelve después a la forma de disputa familiar de Malaquías. El carácter inmutable de Dios explica por qué los descendientes de Jacob no son consumidos, mientras que su apartamiento de sus ordenanzas todavía exige un retorno. Ese retorno se vuelve concreto en los diezmos y ofrendas retenidos, con bendición prometida descrita mediante alimento en el alfolí, lluvia, vides y cosechas. Al fin se colocan dos conversaciones una junto a otra, y quienes temen al SEÑOR hablan entre sí y son recordados como su especial tesoro.

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