Letras · Salmos
Mi Porción y Mi Copa
Salmos 16:1-11
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Sobre el pasaje
Salmos 16: La herencia que ningún límite puede contener
El Salmo 16 describe la seguridad como relación recibida y no como posesión aislada. El que habla pide ser guardado porque su confianza está en Dios, nombra a Jehová como Señor, se deleita en los santos y rehúsa los nombres y las ofrendas del culto rival. El lenguaje de la herencia se vuelve luego personal: Jehová es la porción antes de que las cuerdas, la suerte y la heredad se describan como hermosas. El consejo continúa durante la noche, y la presencia a la diestra funda la estabilidad. El movimiento final lleva esa confianza hacia la muerte, uniendo el reposo del cuerpo con la esperanza de que el fiel no sea abandonado al sepulcro. El Libro de los Salmos termina este capítulo con la senda de la vida, la plenitud del gozo y el deleite duradero en la presencia de Dios, haciendo del dador mismo el contenido más hondo de la herencia.
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