Éxodo 3:2-4
Viendo Jehová que iba a ver
La voz espera al giro. Nada se dice hasta que el hombre ha caminado hacia lo que no entiende.
Objetos de la Biblia
El fuego no era lo raro. Que la zarza siguiera allí sí lo era.
Moisés tiene ochenta años, apacienta las ovejas de otro hombre tras el desierto, y se aparta por algo extraño. El texto es preciso sobre lo que lo detuvo: la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Dice que se apartará y verá esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema, y la voz no llega hasta que se aparta. La curiosidad es el gozne de la escena, y la instrucción que sigue trata de sus pies.
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Los movimientos, en el orden en que el texto los da.
Éxodo 3:2-4
La voz espera al giro. Nada se dice hasta que el hombre ha caminado hacia lo que no entiende.
Éxodo 3:5-6
La tierra es santa por quien está sobre ella, no por lo que es. Él cubre su rostro, y el texto dice por qué: tuvo miedo de mirar.
Éxodo 3:11-12
La pregunta sobre su propia suficiencia se responde cambiando de sujeto, y la señal ofrecida es una que solo verá después.
Éxodo 3:13-15
Pide un nombre que citar y recibe una frase en primera persona, y luego una segunda forma para llevar al pueblo.
Éxodo 4:10-17
La cuarta objeción trata de su boca y se responde con una pregunta sobre quién la hizo. La respuesta a la insistencia es Aarón, y algo de enojo.
Lo que se da en la zarza es un nombre y un encargo, en ese orden y ambos recibidos a regañadientes. Pregunta quién es él para ir, y la respuesta no trata de él: ciertamente yo estaré contigo. Pregunta qué decir cuando pregunten el nombre, y recibe YO SOY EL QUE SOY, que es una frase y no un título. Luego vienen cuatro objeciones y cuatro respuestas, y a la cuarta se enciende el furor de Jehová, y la concesión es Aarón. La zarza no vuelve a aparecer, y Moisés todavía la describe en Deuteronomio como la gracia del que habitó en la zarza.
1 canción
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