Daniel 3
El horno de fuego
Edades de 8 a 11 años

El relato
El rey Nabucodonosor hizo una enorme estatua de oro en la llanura de Dura, en Babilonia. Ordenó que se reunieran gobernantes y funcionarios importantes. Cuando sonara la música, todos debían inclinarse y adorar la estatua. Quien se negara sería arrojado a un horno de fuego ardiente.
Sadrac, Mesac y Abed-nego no adoraron la estatua. Algunos hombres los denunciaron ante el rey. Nabucodonosor se enfureció y les dio a los tres otra oportunidad. Ellos respondieron que su Dios podía librarlos, pero que, aunque no lo hiciera, no servirían a los dioses del rey ni adorarían la estatua.
El rey ordenó que el horno se calentara siete veces más de lo acostumbrado. Soldados fuertes ataron a los tres hombres y los arrojaron dentro. El fuego era tan intenso que mató a los soldados que los llevaron hasta el horno.
Entonces el rey quedó asombrado. Vio a cuatro hombres sueltos, caminando en medio del fuego, y ninguno estaba herido. Dijo que el cuarto parecía el Hijo de Dios. Llamó a Sadrac, Mesac y Abed-nego para que salieran. Su cabello no estaba quemado, su ropa no había sufrido daño y ni siquiera olían a humo.
Nabucodonosor alabó al Dios de ellos por haber enviado a su ángel y haberlos librado. Dictó un decreto en honor a su Dios y ascendió a los tres hombres.
Versículo para memorizar
Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.
Daniel 3:18
Hablemos de esto
- ¿Qué ordenó el rey que hicieran todos?
- ¿Qué decidieron hacer Sadrac, Mesac y Abed-nego en lugar de eso?
- ¿Qué vio el rey dentro del horno?
Prueba esto
Dobla una hoja de papel para formar dos columnas. En una columna, escribe lo que ordenó el rey y, en la otra, lo que los tres hombres decidieron hacer. Si quieres, añade un pequeño dibujo junto a cada decisión.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar de este relato es que hacer lo correcto puede requerir valor. Los tres hombres permanecieron fieles a Dios aun cuando no sabían cuál sería el resultado.
Edades de 12 a 15 años
El relato
El rey Nabucodonosor de Babilonia levantó una gran estatua de oro en la llanura de Dura. Medía sesenta codos de alto y seis codos de ancho. Reunió a los gobernantes y funcionarios del reino para dedicarla. Un pregonero anunció que, cuando sonaran los instrumentos, personas de toda nación y lengua debían postrarse y adorar la estatua. Quien se negara sería arrojado a un horno de fuego ardiente.
Sadrac, Mesac y Abed-nego eran judíos a quienes el rey había puesto sobre asuntos de la provincia de Babilonia. Algunos caldeos los acusaron porque no servían a los dioses del rey ni adoraban la estatua. Nabucodonosor, furioso, hizo que los tres fueran llevados ante él. Les dio otra oportunidad y preguntó desafiante si algún dios podría librarlos de su mano.
Los tres hombres no intentaron negociar. Dijeron que su Dios podía librarlos del horno y del rey. También dijeron que, aunque no lo hiciera, no servirían a los dioses del rey ni adorarían la estatua de oro.
Nabucodonosor ordenó calentar el horno siete veces más de lo acostumbrado. Los tres hombres fueron atados con sus ropas y arrojados dentro. Las llamas eran tan intensas que los soldados que cumplían la orden del rey murieron por el calor.
El rey se levantó de repente, lleno de asombro. Esperaba ver a tres hombres atados, pero vio a cuatro hombres sueltos, caminando en el fuego sin sufrir daño. Dijo que el cuarto tenía aspecto semejante al Hijo de Dios. Llamó a Sadrac, Mesac y Abed-nego siervos del Dios Altísimo y les ordenó salir.
Los gobernantes se reunieron alrededor de ellos. El fuego no había dañado sus cuerpos. Su cabello no estaba quemado, sus ropas no habían cambiado y no había olor a fuego en ellos. Nabucodonosor alabó entonces al Dios de ellos y dijo que había enviado a su ángel y librado a sus siervos porque confiaron en Él en lugar de adorar a otro dios. El rey dictó un decreto severo contra cualquiera que hablara contra su Dios y ascendió a los tres hombres en Babilonia. El rey que había exigido adoración para su propia estatua terminó aquel suceso honrando públicamente al Dios de los hombres que se habían negado a obedecerle.
Versículo para memorizar
Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.
Daniel 3:18
Piénsalo
- ¿Por qué la orden del rey puso a Sadrac, Mesac y Abed-nego en una situación tan grave?
- ¿Por qué es importante la respuesta de ellos incluso antes de saber si Dios los librará?
- ¿Qué muestra el relato acerca de los límites del poder de Nabucodonosor?
- ¿Qué cambió en las palabras del rey después de ver que los tres hombres salieron del fuego sin daño?
Para profundizar
El libro de Daniel presenta repetidas veces a siervos fieles de Dios dentro de poderosos reinos extranjeros. Daniel 3 muestra que un gobernante terrenal puede ordenar que lo adoren, pero no puede hacerse mayor que Dios. Más adelante en Daniel, otros gobernantes también aprenden que la autoridad humana tiene límites. El relato forma parte de un patrón bíblico más amplio en el que el pueblo de Dios es llamado a permanecer fiel mientras vive bajo gobiernos que quizá no compartan su adoración.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar de este relato es que ser fiel no significa estar seguro de que todo terminará fácilmente. Sadrac, Mesac y Abed-nego creían que Dios podía rescatarlos, pero eligieron obedecer aun sin tener la promesa de que lo haría.

