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Portada de Ni la Mitad Me Habían Contado

1 Reyes 10:1-29

Ni la Mitad Me Habían Contado

Letras · 1 Reyes

Ni la Mitad Me Habían Contado

1 Reyes 10:1-29

Letras

Acerca de esta canción

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Esta canción pertenece a la colección de 1 Reyes. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
1 Reyes
Colección
1 Reyes
Estilos musicales
Sin clasificar
[Verso 1] La verdad alcanzó a Sheba cuando el camino se estrechó. Rey y trono se encontraron en un mismo lugar. Sheba vio el corazón puesto a prueba. Y cada paso fue dejando su propia decisión. [Pre-Coro] El camino se estrechó delante de sus pies, Pero la verdad no retrocedió aquella vez. [Coro] Ni la Mitad Me Habían Contado, toda corona será pesada, Un trono puede alzarse y dejar la casa quebrada. Solo permanece el reino que escucha la verdad, Porque el orgullo rompe aun la prosperidad. [Verso 2] Sheba vio el corazón puesto a prueba. La voz llamó con claridad, no había dónde huir. El camino de Sheba llegó a un punto sin retorno. Y lo que parecía final abrió otro amanecer. [Puente] Sheba vio el corazón puesto a prueba. Lo que el hombre había sembrado comenzó a responder. Sheba caminó bajo la palabra, y la historia cambió. Y la historia llegó al punto que no podía regresar. [Coro Final] Ni la Mitad Me Habían Contado, toda corona será pesada, Un trono puede alzarse y dejar la casa quebrada. Solo permanece el reino que escucha la verdad, Porque el orgullo rompe aun la prosperidad. [Outro] Pasó la corona, quedó escrito el precio. Ningún trono retuvo lo perdido por desprecio.

Sobre el pasaje

1 Reyes 10: Una reputación superada y riqueza multiplicada

La reina de Sabá llega para poner a prueba la famosa sabiduría de Salomón y descubre que los informes se habían quedado cortos ante lo que ella ve. Sus respuestas, su corte, sus siervos, su mesa, su arquitectura y su orden ceremonial desbordan las expectativas de la reina, y sin embargo su alabanza da al trono un propósito moral: Salomón fue puesto por el amor del SEÑOR a Israel, para hacer derecho y justicia. El capítulo pasa luego a un inventario sostenido de abundancia. Oro, especias, piedras preciosas, madera rara, instrumentos, escudos, un trono extraordinario, vasos, tributo, flotas, caballos y carros se acumulan hasta que la plata misma parece cosa corriente en Jerusalén. La visita de la reina abre así el capítulo con la sabiduría examinada y lo cierra en un mundo donde la riqueza está casi por todas partes. Esa abundancia no se presenta como imaginaria ni automáticamente perversa, pero la concentración final en caballos de Egipto, carros, plata y oro trae a la vista las instrucciones de Deuteronomio para los reyes. El capítulo se vuelve una bisagra.

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