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Habacuc 1:12-2:1

Tus Ojos Son Demasiado Puros

Letras · Habacuc

Tus Ojos Son Demasiado Puros

Habacuc 1:12-2:1

Letras
[Confesión] ¿No eres tú desde la eternidad, SEÑOR, Santo mío? No moriremos. Tú has puesto a Babilonia para juicio, mas delante de ti también la mediremos. [Verso I] Tus ojos son demasiado puros para mirar la maldad como si fuera bien. ¿Por qué callas cuando el malo devora al que es más justo que él también? [Imagen del Mar] Los hombres parecen peces sin gobernante, arrastrados por anzuelo, red y cordel. El invasor celebra su instrumento, ofrece incienso al poder que le da pan y miel. [Coro] Tus ojos son demasiado puros, no confundes silencio con aprobación. El profeta no entiende el método, pero conoce la santa condición. Tus ojos son demasiado puros, la red no puede reinar para siempre. Quien deifica su propia fuerza comparecerá ante el Juez viviente. [Torre de Guardia] Subiré a mi puesto, quedaré sobre el muro, miraré lo que el SEÑOR responderá. Prepararé mi corazón para corrección, y sabré qué decir cuando la respuesta vendrá. [Puente] Esperar no es huir del problema, ni cerrar los ojos al dolor. Es llevar la protesta hasta la torre y quedar allí delante del SEÑOR. [Coro Final] Tus ojos son demasiado puros, la violencia no engaña tu visión. En la torre espera la pregunta, y la fe sostiene la conversación. [Outro] El profeta ocupó su puesto; la visión estaba por llegar.

Nombrados en esta canciónBabilonia

Sobre el pasaje

Habacuc 1: La respuesta hace más difícil la pregunta

Habacuc 1 comienza con una contradicción legal y moral: la ley está presente, y sin embargo el juicio sale torcido y la violencia sigue ganando. Habacuc lleva esa contradicción directamente a Dios, esperando que el Dios que oye y salva la responda. La respuesta no es alivio en forma sencilla. Dios está levantando a los caldeos, cuya velocidad, apetito y desprecio por todo freno los vuelven aterradores, y cuya conquista se describe ella misma como violencia. Habacuc presiona por tanto la pregunta desde dentro de su convicción de que Dios es eterno y santo. El capítulo termina con una imagen de pesca en la que los pueblos se vuelven una captura provechosa y el conquistador honra la red que lo alimenta. La primera respuesta ha llegado, pero ha vuelto más difícil, no más fácil, el problema original del profeta.

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Habacuc 2: El saqueador no tendrá la última palabra

Habacuc 2 responde a la espera vigilante del profeta con una visión que ha de escribirse claramente y preservarse para su tiempo señalado. El contraste en su centro está entre el alma envanecida y el justo que vive por la fe, confiando a través de la demora en vez de medir la verdad por la apariencia inmediata. Cinco ayes desmontan después la aparente permanencia del conquistador. El botín vuelve sobre el saqueador, una casa fortificada halla testigos en sus propias paredes, y una ciudad construida con sangre resulta haber agotado a la gente por algo combustible. La humillación vuelve sobre quien la infligió, mientras que el último ay despoja a los ídolos fabricados de toda pretensión de vida o palabra. El capítulo cierra reemplazando el ruido imperial con un mandato para que toda la tierra calle delante del Señor vivo.

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