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Portada de Como Barro en la Mano del Alfarero

Jeremías 18:1-23

Como Barro en la Mano del Alfarero

Letras · Jeremías

Como Barro en la Mano del Alfarero

Jeremías 18:1-23

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Jeremías. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Jeremías
Colección
Jeremías
Estilos musicales
Acústico
[Oráculo] La rueda siguió aunque el vaso falló, la mano no temió cuando el centro cedió. El barro no enseña a los dedos que saben [Pueblo] Como barro en la mano del alfarero, una nación puede volver mientras gira la rueda. [Oráculo] dónde entra la presión y dónde la gracia se abre. El juicio anunciado no se goza en la ruina; regresa y sé formado antes que el alma se endurezca. Respondieron: no hay esperanza; seguiremos nuestro plan, [Pueblo] Como barro en la mano del alfarero, una nación puede volver mientras gira la rueda. y con la lengua tramaron contra quien vino a avisar. [Puente] La nieve deja el monte, aguas extrañas se van; un pueblo olvida lo que la creación sabe guardar. La rueda sigue andando, pero el tiempo no es barro; [Coda] cede a la mano mientras el arrepentimiento tiene día. Como barro en la mano del alfarero, una nación puede volver mientras gira la rueda.

Sobre el pasaje

Jeremías 18: La vasija todavía puede hacerse de otra manera

Jeremías 18 empieza con barro húmedo y termina con palabras endurecidas por el conflicto. En casa del alfarero, Jeremías mira cómo una vasija estropeada es rehecha mientras el barro permanece en manos del artesano. Dios explica enseguida la imagen mediante el habla profética condicional: una nación amenazada con destrucción puede volverse, y una nación a la que se promete bien puede abandonar la obediencia. La advertencia busca provocar respuesta, no meramente informar de un futuro fijo. Judá responde a esa posibilidad escogiendo sus propios designios, respuesta hecha más extraña por las imágenes de abandonar aguas confiables y sendas antiguas. El conflicto se vuelve luego personal. Los adversarios de Jeremías confían en que sacerdotes, sabios y profetas pueden continuar sin él, así que traman silenciar la voz incómoda. Jeremías recuerda que una vez estuvo delante de Dios por el bien de ellos. Su oración final invierte esa postura y pide que el juicio anunciado caiga sobre ellos. El capítulo registra esa severidad sin convertirla en mandato general.

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