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Portada de Siete Días Sin una Palabra

Job 2:1-13

Siete Días Sin una Palabra

Letras · Job

Siete Días Sin una Palabra

Job 2:1-13

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Job. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Job
Colección
Job
Estilos musicales
Sin clasificar
[Verso 1] Job vio el corazón puesto a prueba. Entre dolor y lágrimas creció la tensión. El camino de Job llegó a un punto sin retorno. Y la verdad salió al encuentro de la voluntad. [Pre-Coro] El camino se estrechó delante de sus pies, Pero la verdad no retrocedió aquella vez. [Coro] Siete Días Sin una Palabra, lleva el llanto por la noche, Las lágrimas pesan cuando nadie las conoce. La verdad aún habla cuando el consuelo se va, Y la fe sigue respirando donde la herida está. [Verso 2] El trono cambió de manos, y el reino entró en su prueba. Con oración como testigo de lo que iba a suceder. La voz llamó, y la respuesta cambió el rumbo. Cada acto recibió su peso y su dirección. [Puente] El camino de Job llegó a un punto sin retorno. Job vio la línea que nadie debía cruzar. La voz llamó, y la respuesta cambió el rumbo. Y el final dejó memoria para toda la ciudad. [Coro Final] Siete Días Sin una Palabra, lleva el llanto por la noche, Las lágrimas pesan cuando nadie las conoce. La verdad aún habla cuando el consuelo se va, Y la fe sigue respirando donde la herida está. [Outro] La noche quedó, y también la verdad. No toda herida recibió una respuesta final.

Nombrados en esta canciónJob

Sobre el pasaje

Job 2: El límite se desplaza y los amigos se sientan

El segundo intercambio celestial comienza con la primera acusación ya derrotada. Job todavía retiene su integridad, y Jehová describe la destrucción anterior como ocurrida "sin causa". Satán cambia por tanto la prueba propuesta de las posesiones a la persona, alegando que el sufrimiento corporal logrará lo que no consiguieron el duelo y la ruina. El permiso se amplía, pero queda un límite: la vida de Job debe ser preservada. Las llagas reducen al hombre antes próspero a la ceniza y a un tiesto. Su mujer le insta a la misma maldición que Satán predijo, y Job rechaza esa propuesta reconociendo a la vez que la calamidad ha venido de la mano de Dios. Después llegan Elifaz, Bildad y Sofar con el propósito declarado de condolerse y consolar. Su primera respuesta no es el argumento, sino el duelo compartido. Incapaces al principio de reconocer siquiera a Job, lloran, rasgan sus mantos, esparcen polvo y se sientan junto a él en silencio siete días y siete noches.

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