1:13Y un día aconteció que sus hijos é hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
1:14Y vino un mensajero á Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
1:15Acometieron los Sabeos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada: solamente escapé yo para traerte las nuevas.
1:16Aun estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:17Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:18Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;
1:19Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.
1:20Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró;
1:21Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito.
1:22En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios despropósito alguno.
La integridad de Job queda establecida antes de que pierda nada. El SEÑOR repite la descripción del comienzo del libro: recto, temeroso de Dios y apartado del mal. No es honesto interpretar su sufrimiento como el descubrimiento de un delito oculto que la introducción hubiera olvidado mencionar.
La acusación apunta a otro lugar. Satanás no niega la protección, la familia ni la bendición sobre el trabajo de Job. Sostiene que esas ventajas explican por completo su devoción. Desaparecidos los beneficios, el culto se convertirá en maldición. Es un ataque al motivo de Job y a la posibilidad de que Dios sea amado por algo más que los bienes que concede.
El permiso que sigue es severo, y el Libro de Job no lo vuelve inofensivo al presentarlo como prueba. Dios permite el ataque y establece su límite; Satanás sale para ejecutarlo. No son poderes iguales negociando la propiedad del mundo. Pero el límite tampoco vuelve pequeñas las pérdidas. Job no está presente en esta conversación. No recibe su explicación ni conoce sus condiciones. Esa diferencia de conocimiento es fundamental: el libro revela a sus lectores un intercambio celestial sin proporcionarle a Job una explicación del sufrimiento que tendrá que soportar.