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Salmos 90:1-17

Enséñanos a Contar Nuestros Días

Letras · Salmos

Enséñanos a Contar Nuestros Días

Salmos 90:1-17

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Salmos. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Salmos
Colección
Salmos
Señor, tú has sido nuestra morada por generaciones, Antes que nacieran los montes bajo el cielo. Desde la eternidad y hasta la eternidad, Tú eres Dios mientras pasan los pueblos. Haces volver al ser humano hasta el polvo, Y mil años son como el día de ayer. Nos arrastras como sueño de la mañana, Hierba que florece y se seca al caer la tarde. Enséñanos a contar nuestros días, Para que el corazón aprenda sabiduría. Vuelve, Señor; sácianos temprano Con la misericordia que trae alegría. Nuestros pecados secretos están ante tu rostro; Los años terminan como un breve relato. Setenta, u ochenta con mucha fuerza, Y aun su orgullo es trabajo, dolor y vuelo. Que tu hermosura repose sobre tus siervos. Confirma la obra de nuestras manos.

Sobre el pasaje

Salmos 90: Vidas breves piden que su trabajo perdure

El Salmo 90 sitúa el breve lapso de la vida humana frente a la vida eterna de Dios y rehúsa tratar la mortalidad como observación meramente neutral. El Señor ha sido morada por generaciones y existe antes que los montes o la tierra, mientras los seres humanos vuelven a la destrucción y pasan como el ayer, una vigilia de la noche, el sueño, una avenida, o hierba que se marchita al atardecer. El poema pone luego el pecado y la ira divina dentro de esa brevedad, pidiendo sabiduría en vez de simplemente lamentar el envejecimiento. "Enséñanos á contar nuestros días" convierte el tiempo limitado en petición de un corazón cambiado. La sección final pide a Dios que vuelva, que sacie con misericordia, que compense con alegría los años de aflicción, que muestre su obra a la generación siguiente, y que confirme "la obra de nuestras manos". Las manos mortales no pueden volverse permanentes por sí mismas, de modo que piden al Dios eterno que dé duración a lo que construyen.

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