Letras · Salmos
Dichoso el Pueblo Cuyo Dios Es el Señor
Salmos 144:1-15
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Dichoso el Pueblo Cuyo Dios Es el Señor
Salmos 144:1-15
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Sobre el pasaje
Salmos 144: Las manos entrenadas y la vida más allá de la batalla
El Salmo 144 comienza con manos adiestradas, protección fortificada y dominio real, y luego interrumpe esa fuerza con la brevedad de la vida humana. El guerrero sigue siendo como una sombra que pasa. Desde allí la oración pide que los cielos se inclinen, que los montes humeen, que el relámpago disperse a los enemigos y que una mano desde lo alto rescate al hablante de muchas aguas y de gente engañosa. Un cántico nuevo aparece antes de que el peligro haya desaparecido, y mantiene la alabanza anticipada dentro de una súplica no resuelta. La imagen final pasa de la batalla a la vida que la batalla debe proteger: hijos e hijas que crecen, graneros llenos, ganado abundante, animales fuertes para el trabajo, fronteras seguras y calles sin gritos de angustia. En la secuencia de la Reina Valera, la paz y la provisión de la comunidad se vuelven el horizonte deseado de la liberación.
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