16:6Y Dalila dijo á Samsón: Yo te ruego que me declares en qué consiste tu grande fuerza, y cómo podrás ser atado para ser atormentado.
16:7Y respondióle Samsón: Si me ataren con siete mimbres verdes que aun no estén enjutos, entonces me debilitaré, y seré como cualquiera de los hombres.
16:8Y los príncipes de los Filisteos le trajeron siete mimbres verdes que aun no se habían enjugado, y atóle con ellos.
16:9Y estaban espías en casa de ella en una cámara. Entonces ella le dijo: ¡Samsón, los Filisteos sobre ti! Y él rompió los mimbres, como se rompe una cuerda de estopa cuando siente el fuego: y no se supo su fuerza.
16:10Entonces Dalila dijo á Samsón: He aquí tú me has engañado, y me has dicho mentiras: descúbreme pues ahora, yo te ruego, cómo podrás ser atado.
16:11Y él le dijo: Si me ataren fuertemente con cuerdas nuevas, con las cuales ninguna cosa se haya hecho, yo me debilitaré, y seré como cualquiera de los hombres.
16:12Y Dalila tomó cuerdas nuevas, y atóle con ellas, y díjole: ¡Samsón, los Filisteos sobre ti! Y los espías estaban en una cámara. Mas él las rompió de sus brazos como un hilo.
16:13Y Dalila dijo á Samsón: Hasta ahora me engañas, y tratas conmigo con mentiras. Descúbreme pues ahora cómo podrás ser atado. El entonces le dijo: Si tejieres siete guedejas de mi cabeza con la tela.
16:14Y ella hincó la estaca, y díjole: ¡Samsón, los Filisteos sobre ti! Mas despertando él de su sueño, arrancó la estaca del telar con la tela.
El primer dato sobre Dalila es que Sansón la ama. El siguiente es que los señores filisteos se acercan a ella con una oferta. El Libro de Jueces coloca el afecto y la negociación uno al lado de la otra, pero no les asigna el mismo vocabulario a ambos: el amor de él se afirma; el de ella, no.
La propuesta es más precisa que una orden de matarlo. Quieren descubrir el origen de su fuerza, cómo vencerlo y de qué manera atarlo y afligirlo. El problema militar se ha convertido en un problema de acceso. Los hombres incapaces de contener a Sansón le piden a alguien cercano que consiga lo que la fuerza no ha podido obtener. Cada señor ofrece mil cien piezas de plata, no una parte de una suma común. La frase termina con un precio por participante. No aparece una explicación personal de Dalila. Sí aparecen los términos del trato.