Apocalipsis 19:11
Fiel y Verdadero
Se abre el cielo y no una puerta en él. El primer nombre dado es de carácter, y con justicia juzga y pelea.
Versículo por versículo
- 19:11
Fiel y Verdadero repite la descripción de Jesús como el testigo fiel y verdadero en Apocalipsis 3:14.
- 19:11
El jinete del caballo blanco de Apocalipsis 6:2 lleva un arco y recibe una corona. Compartir el color del caballo no resuelve por sí solo la discutida identidad de aquel jinete.
- 19:11
La justicia del juicio se relaciona con Apocalipsis 19:2 y el clamor de los mártires en 6:10. La visión identifica los males juzgados en vez de celebrar la fuerza por sí misma.













Antes de mencionar un arma, la visión presenta el carácter del jinete. Fiel y Verdadero. No son títulos improvisados para una batalla. En Apocalipsis 3:14, Jesús se dirige a Laodicea como el testigo fiel y verdadero; en 1:5, es el testigo fiel y el príncipe de los reyes de la tierra. El juez montado a caballo es quien ya ha hablado a las iglesias. Su llegada cambia la escena, no su identidad. No viene a sustituir al Cristo que estuvo muerto y vive para siempre.
Con justicia abarca los dos verbos: juzga y hace guerra. Esa precisión no es un adorno. El capítulo ya ha llamado verdaderos y justos los juicios de Dios porque ha sido vengada la sangre de sus siervos. Detrás del espléndido caballo hay personas cuya sangre fue derramada. Apocalipsis 6:10 había conservado su clamor por justicia; esta visión pertenece a esa misma exigencia de una respuesta. Por eso, la descripción da una razón para el juicio, no solamente una imagen impresionante de la fuerza del juez. El engaño de sus enemigos vuelve a mencionarse en 19:20. La verdad enfrenta la falsedad, y la justicia enfrenta el derramamiento de sangre.
Hasta los versículos inmediatos mantienen claras las diferencias. En el anterior, el ángel impide que Juan lo adore: es un consiervo. Este jinete lleva el nombre La Palabra de Dios y el título real de 19:16. El esplendor por sí solo no determina la identidad, como tampoco la determina el caballo blanco. El Libro de Apocalipsis identifica a su figura central por sus nombres, por lo que ya ha dicho y por la justicia de sus actos. La oración no lo declara justo porque vence. Dice que hace guerra con justicia.