Éxodo 7–12
Las plagas y la primera Pascua
De 8 a 11 años

El relato
Moisés y Aarón fueron ante Faraón con la orden de Dios de que dejara ir a los hijos de Israel para servir al Señor. Faraón no quiso escuchar.
El Señor convirtió en sangre las aguas de Egipto. Después llegaron ranas, piojos y enjambres de moscas. Algunas veces Faraón prometía dejar ir al pueblo, pero cuando una plaga terminaba, seguía negándose.
Después, una grave plaga afectó al ganado de los egipcios, mientras el ganado de Israel quedó a salvo. Aparecieron úlceras en personas y animales. Luego cayó granizo acompañado de fuego, que dañó la tierra y mató a quienes habían quedado afuera. Algunos de los siervos de Faraón habían creído la advertencia y habían hecho entrar a sus siervos y su ganado.
Después llegaron langostas, que comieron lo que había dejado el granizo. Luego una densa oscuridad cubrió Egipto durante tres días, mientras los hijos de Israel tenían luz donde vivían. Faraón todavía no quiso dejarlos ir.
Antes de la última plaga, Dios explicó a Israel cómo celebrar la primera Pascua. Cada familia debía preparar un cordero, poner su sangre en los dos postes laterales y en la parte superior de la puerta, y comer la comida con pan sin levadura y hierbas amargas, listos para partir.
Aquella noche murieron los primogénitos de Egipto. El Señor pasó de largo por las casas que tenían la señal. Faraón llamó a Moisés y Aarón y dijo a Israel que se marchara. El pueblo salió de Egipto con prisa, tal como Dios había dicho.
Versículo para memorizar
Entonces Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan.
Éxodo 8:1
Hablemos de ello
- ¿Qué seguía negándose a hacer Faraón?
- ¿Qué ocurrió durante los tres días de oscuridad?
- ¿Qué señal dijo Dios a Israel que pusiera en los postes de sus puertas?
Prueba esto
Dobla una hoja de papel para formar once recuadros. Haz un dibujo sencillo para cada una de las diez plagas y luego dibuja una puerta en el último recuadro para recordar las instrucciones de la Pascua. Numera los recuadros y comprueba si puedes poner todos los acontecimientos en orden sin volver a mirar.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar de este relato es que negarse una y otra vez a hacer lo correcto puede traer consecuencias graves. También muestra por qué puede ser importante escuchar con atención y seguir instrucciones.
De 12 a 15 años
El relato
Moisés y Aarón se presentaron ante Faraón en Egipto con la orden del Señor de que dejara ir a los hijos de Israel para que le sirvieran. Antes de que comenzaran las plagas, Aarón arrojó su vara delante de Faraón y esta se convirtió en serpiente. Los magos de Faraón hicieron algo parecido con sus encantamientos, pero la vara de Aarón se tragó las varas de ellos. Faraón siguió sin escuchar.
La primera plaga afectó al Nilo y a otras aguas de Egipto, que se convirtieron en sangre. Los peces murieron, el río olía mal y los egipcios cavaban alrededor del río en busca de agua para beber. Después llegaron ranas en cantidades enormes. Faraón pidió a Moisés que orara para que desaparecieran y dijo que dejaría ir al pueblo, pero cuando las ranas se fueron, endureció su corazón.
Aarón golpeó entonces el polvo, y este se convirtió en piojos que estuvieron sobre personas y animales. Los magos no pudieron hacer lo mismo y dijeron a Faraón que aquello era obra de Dios. Después llegaron enjambres de moscas. Esta vez, el Señor hizo diferencia entre los egipcios y la tierra de Gosén, donde vivía su pueblo.
Una grave plaga afectó después al ganado de los egipcios, mientras el ganado de Israel quedó a salvo. Luego aparecieron úlceras. Después llegó una devastadora tormenta de granizo. Moisés había advertido que las personas y los animales debían ponerse bajo techo, y algunos de los siervos de Faraón obedecieron la advertencia. Después del granizo, Faraón reconoció que había pecado, pero volvió a negarse a dejar ir a Israel.
Después llegaron las langostas, que comieron lo que el granizo había dejado. Luego una densa oscuridad cubrió Egipto durante tres días, mientras los hijos de Israel tenían luz en sus casas. A lo largo de estos acontecimientos, Éxodo dice en algunos momentos que Faraón endureció su corazón y, en otros, que el Señor endureció el corazón de Faraón. Faraón siguió negándose a obedecer la orden.
Antes de la última plaga, el Señor dio a Israel instrucciones para la primera Pascua. Cada familia debía tomar un cordero sin defecto, matarlo al atardecer, poner sangre en los dos postes laterales y en la parte superior de la puerta, y comer el cordero con pan sin levadura y hierbas amargas. Debían comer vestidos para viajar y con prisa. La sangre serviría como señal en las casas.
A medianoche, el Señor hirió a los primogénitos de la tierra de Egipto, desde la casa de Faraón hasta el cautivo en la prisión, y también a los primogénitos del ganado. Las casas marcadas fueron pasadas por alto. Faraón llamó a Moisés y Aarón durante la noche y dijo a los israelitas que se marcharan y sirvieran al Señor. Los egipcios les insistieron en que se fueran rápidamente. Israel salió con prisa llevando masa sin levadura, y la primera Pascua se convirtió en un memorial que debía guardarse en las generaciones futuras.
Versículo para memorizar
Entonces Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan.
Éxodo 8:1
Piensa en ello
- ¿Por qué son importantes para el relato las repetidas promesas y negativas de Faraón?
- ¿Qué muestran acerca del control de Dios sobre las plagas los momentos en que el Señor hizo diferencia entre Egipto e Israel?
- ¿Por qué crees que la Pascua debía ser recordada por las generaciones posteriores?
- ¿Qué muestra la reacción de los siervos de Faraón antes del granizo acerca de cómo distintas personas pueden responder de manera diferente a una misma advertencia?
Para profundizar
La primera Pascua se convirtió en un memorial permanente de la liberación de Israel de Egipto, y otros libros de la Biblia recuerdan repetidamente el éxodo. El Nuevo Testamento también utiliza el lenguaje de la Pascua al hablar de Jesús. En 1 Corintios 5:7, Pablo relaciona a Cristo con el sacrificio de la Pascua, conectando este relato anterior con una imagen bíblica posterior de liberación.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar de este relato es que negarse repetidamente puede formar un patrón cada vez más firme de desobediencia, mientras que tomar en serio una advertencia puede cambiar lo que una persona hace después. Las instrucciones de la Pascua también muestran el valor de recordar actos importantes de liberación y enseñar su significado a las generaciones posteriores.

