Éxodo 3:1–4:17
La zarza ardiente
De 8 a 11 años

El relato
Moisés cuidaba el rebaño de Jetro, su suegro, sacerdote de Madián. Llevó el rebaño hasta Horeb, el monte de Dios. Allí, el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza. La zarza ardía, pero el fuego no la consumía.
Moisés se apartó para mirar. Dios lo llamó desde la zarza, y Moisés respondió. Dios le dijo que no se acercara más y que se quitara el calzado porque el lugar era santo. Dios dijo que era el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Moisés escondió el rostro porque tuvo miedo de mirar a Dios.
Dios dijo a Moisés que había visto el sufrimiento de su pueblo en Egipto y había oído su clamor. Los libraría y enviaría a Moisés ante Faraón. Moisés preguntó por qué debía ser él quien fuera. Dios prometió estar con él.
Moisés también preguntó qué nombre debía dar al pueblo. Dios se identificó como el que es, tal como se expresa en Éxodo 3:14, y le dijo a Moisés qué debía responder.
Cuando Moisés se preocupó porque el pueblo tal vez no le creería, Dios le dio señales. La vara de Moisés se convirtió en una serpiente y luego volvió a ser una vara. Su mano cambió y después fue restaurada. Dios también le habló de agua que se convertiría en sangre.
Moisés dijo que era lento para hablar. Dios prometió enseñarle qué debía decir. Cuando Moisés siguió pidiendo que enviara a otra persona, Dios designó a Aarón para que hablara por él ante el pueblo.
Versículo para memorizar
Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
Éxodo 4:12
Hablemos de ello
- ¿Qué tenía de extraño la zarza que vio Moisés?
- ¿Qué dijo Dios que había visto y oído acerca de su pueblo en Egipto?
- ¿Qué señales dio Dios a Moisés cuando este se preocupó porque el pueblo quizá no le creería?
Prueba esto
Dobla una hoja de papel en tres partes y escribe como títulos “Lo que vio Moisés”, “Lo que dijo Dios” y “Lo que hizo Moisés”. Dibuja o escribe una o dos cosas del relato en cada parte. Luego compara las secciones para ver cómo encajan los acontecimientos.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar es que sentir inseguridad no significa que tengamos que fingir confianza. Moisés llevó sus preguntas y objeciones ante Dios, y el relato muestra que Dios le respondió y le dio ayuda.
De 12 a 15 años
El relato
Moisés cuidaba el rebaño de Jetro, su suegro, sacerdote de Madián. Llevó el rebaño hasta la parte más alejada del desierto y llegó a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza. Moisés vio que la zarza ardía pero no se consumía, así que se apartó para ver por qué.
Cuando el Señor vio que Moisés se apartaba para mirar, Dios lo llamó desde la zarza. Moisés respondió, y Dios le dijo que no se acercara más. Debía quitarse el calzado porque aquel lugar era tierra santa. Dios se identificó como el Dios del padre de Moisés, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Moisés escondió el rostro porque tenía miedo de mirar a Dios.
Dios dijo que había visto la aflicción de su pueblo en Egipto, había oído su clamor a causa de quienes los obligaban a trabajar y conocía sus sufrimientos. Había descendido para librarlos y llevarlos a una tierra buena y espaciosa. Dijo a Moisés que fuera ante Faraón y sacara de Egipto a los hijos de Israel. Esto era importante porque los israelitas vivían bajo opresión, y Dios estaba diciendo a Moisés que había visto lo que les ocurría y que actuaría.
Moisés preguntó quién era él para ir ante Faraón. Dios prometió estar con él y dijo que, después de que el pueblo saliera de Egipto, servirían a Dios en aquel monte. Moisés preguntó entonces qué debía responder si Israel le preguntaba por el nombre de Dios. Dios se identificó como el que es, tal como se expresa en Éxodo 3:14, y dijo a Moisés que reuniera a los ancianos de Israel. Dios dijo que los ancianos escucharían, pero que el rey de Egipto no dejaría ir al pueblo al principio. Dios extendería su mano y haría maravillas, y después el rey los dejaría ir. Dios también dijo que Israel no saldría con las manos vacías.
Moisés seguía preocupado porque el pueblo tal vez no creería que el Señor se le había aparecido. Dios le dio señales. La vara de Moisés se convirtió en serpiente y después volvió a convertirse en vara cuando la tomó por la cola. La mano de Moisés se volvió leprosa, blanca como la nieve, y después fue restaurada. Dios también dijo que el agua tomada del río y derramada sobre tierra seca podía convertirse en sangre.
Moisés objetó que no era elocuente y que era lento para hablar. Dios le recordó que él había hecho la boca del ser humano y prometió estar con la boca de Moisés y enseñarle qué decir. Moisés siguió pidiendo a Dios que enviara a otra persona. El Señor se enojó con Moisés, pero designó a Aarón el levita, hermano de Moisés, para que hablara. Dios dijo que enseñaría a ambos lo que debían hacer, y Moisés debía llevar consigo la vara para realizar las señales.
Versículo para memorizar
Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
Éxodo 4:12
Piensa en ello
- ¿Por qué dijo Dios a Moisés que no se acercara más y que se quitara el calzado?
- ¿Qué muestra acerca de Dios en este relato el hecho de que dijera que había visto la aflicción de Israel y oído su clamor?
- ¿Por qué crees que Moisés siguió presentando objeciones después de que Dios le dijo que fuera ante Faraón?
- ¿Qué muestran las señales y la promesa de Dios de ayudar a Moisés a hablar acerca de cómo respondió Dios a las preocupaciones de Moisés?
Para profundizar
Dios se identifica como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, conectando el llamado de Moisés con las promesas hechas anteriormente en Génesis. Dice a Moisés que sacará de Egipto a los hijos de Israel y los llevará a la tierra que les ha señalado. Por eso, este momento apunta tanto hacia atrás, a los patriarcas, como hacia adelante, a la liberación que ocupa la siguiente parte de Éxodo. Dios también dice que, después de que Moisés saque al pueblo, servirán a Dios en aquel monte, lo cual apunta a la reunión de Israel ante Dios en el monte más adelante en Éxodo.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar es que las preguntas y las limitaciones no desaparecen simplemente porque una tarea sea importante. Moisés presentó repetidamente sus preocupaciones, mientras el relato muestra que Dios respondió a ellas con su presencia, señales, instrucciones y la ayuda de Aarón.

