Hechos 9:1–22
Pablo se encuentra con Jesús en el camino
De 8 a 11 años

El relato
Saulo intentaba detener a quienes seguían a Jesús. Fue al sumo sacerdote y le pidió cartas que le permitieran encontrar creyentes en Damasco y llevarlos como prisioneros a Jerusalén.
Cuando Saulo se acercaba a Damasco, de repente una luz del cielo brilló a su alrededor. Cayó al suelo y oyó una voz que le preguntaba por qué lo perseguía. Saulo preguntó quién hablaba. La voz le dijo que era Jesús. Jesús le indicó que entrara en la ciudad y esperara a que le dijeran qué debía hacer.
Los hombres que viajaban con Saulo oyeron una voz, pero no vieron a nadie. Saulo se levantó sin poder ver, así que lo llevaron de la mano hasta Damasco. Durante tres días estuvo ciego y no comió ni bebió.
En Damasco, el Señor habló en una visión a un discípulo llamado Ananías y le dijo dónde encontrar a Saulo. Ananías sabía que Saulo había hecho daño a los creyentes, pero el Señor le dijo que lo había elegido para llevar su nombre ante los gentiles, los reyes y el pueblo de Israel.
Ananías fue a ver a Saulo y puso las manos sobre él. Le dijo que Jesús lo había enviado para que Saulo recuperara la vista y fuera lleno del Espíritu Santo. Algo parecido a escamas cayó de los ojos de Saulo. Volvió a ver, fue bautizado, comió y recuperó las fuerzas. Poco después, predicaba en las sinagogas que Cristo es el Hijo de Dios. La gente estaba asombrada.
Versículo para memorizar
Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, [diciendo] que éste era el Hijo de Dios.
Hechos 9:20
Para conversar
- ¿Qué planeaba hacer Saulo cuando iba camino a Damasco?
- ¿Qué le ocurrió a Saulo cerca de Damasco?
- ¿Qué hizo Ananías cuando el Señor lo envió a ver a Saulo?
Prueba esto
Dobla una hoja de papel por la mitad. En un lado, dibuja o escribe lo que Saulo hacía al comienzo del relato; en el otro, dibuja o escribe lo que hacía al final.
¿Qué podemos aprender?
Este relato puede ayudarnos a recordar que las personas pueden cambiar de maneras que los demás no esperan. También muestra el valor de obedecer a Dios incluso cuando una tarea parece difícil.
De 12 a 15 años
El relato
Hechos 9 comienza con Saulo oponiéndose activamente a los discípulos de Jesús. Fue al sumo sacerdote y le pidió cartas dirigidas a las sinagogas de Damasco. Su propósito era encontrar a quienes seguían este camino, tanto hombres como mujeres, atarlos y llevarlos a Jerusalén. Para los creyentes de aquella ciudad, Saulo no era un desconocido que los criticaba. Llegaba con autoridad para arrestarlos.
Cuando Saulo se acercaba a Damasco, de repente una luz del cielo brilló a su alrededor. Cayó al suelo y oyó una voz que le preguntaba por qué lo perseguía. Saulo preguntó quién hablaba, y la respuesta identificó a Jesús como quien le hablaba. A Saulo se le indicó que entrara en la ciudad, donde sabría lo que debía hacer. Los hombres que viajaban con él se quedaron sin palabras. Oían una voz, pero no veían a nadie.
Cuando Saulo se levantó, no podía ver. Sus compañeros lo llevaron de la mano hasta Damasco. Durante tres días permaneció sin vista y no comió ni bebió.
Mientras tanto, el Señor habló en una visión a un discípulo de Damasco llamado Ananías. Le indicó que fuera a la calle llamada Derecha, a la casa de Judas, y preguntara por Saulo de Tarso. Ananías conocía la reputación de Saulo. Respondió que había oído cuánto daño había hecho a los santos en Jerusalén y que tenía autoridad en Damasco para atar a los creyentes. El Señor le dijo a Ananías que fuera y describió a Saulo como un instrumento elegido para llevar su nombre ante los gentiles, los reyes y el pueblo de Israel, y que sufriría por ese nombre.
Ananías obedeció. Entró en la casa, puso las manos sobre Saulo y le dijo que Jesús, quien se le había aparecido en el camino, lo había enviado para que recuperara la vista y fuera lleno del Espíritu Santo. Algo parecido a escamas cayó de los ojos de Saulo. Volvió a ver, se levantó y fue bautizado. Después de comer, recuperó las fuerzas.
Luego Saulo pasó un tiempo con los discípulos de Damasco. Casi de inmediato, comenzó a predicar a Cristo en las sinagogas y a declarar que es el Hijo de Dios. Quienes lo escuchaban estaban asombrados, pues sabían para qué había venido. Sin embargo, Saulo cobraba cada vez más fuerza y dejaba sin respuesta a los judíos que vivían en Damasco al demostrar que Jesús es el Cristo.
Versículo para memorizar
Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, [diciendo] que éste era el Hijo de Dios.
Hechos 9:20
Para reflexionar
- ¿Por qué tenía Ananías una razón seria para dudar cuando le indicaron que visitara a Saulo?
- ¿Qué muestra la respuesta de Ananías sobre obedecer a Dios cuando la situación es difícil?
- ¿Por qué se asombraron las personas de las sinagogas al oír a Saulo predicar acerca de Jesús?
- ¿Qué muestra el cambio en las acciones de Saulo sobre la diferencia entre su propósito al comienzo y su propósito al final?
Para profundizar
Antes, en Hechos, Saulo había aprobado la muerte de Esteban y había causado grandes daños a la iglesia (Hechos 7:58; 8:1–3). Aquí, su vida cambia de rumbo por completo. Las palabras del Señor a Ananías también anticipan el resto de Hechos, donde Saulo, llamado después Pablo, lleva el nombre de Jesús entre los gentiles, los israelitas y los gobernantes.
¿Qué podemos aprender?
El pasado de una persona no nos dice todo sobre lo que puede llegar a ser. Este relato también sugiere que obedecer con fidelidad puede significar entrar en una situación que parece arriesgada, como hizo Ananías, confiando en lo que Dios ha dicho.

