Éxodo 19–20
Los Diez Mandamientos
De 8 a 11 años

El relato
En el tercer mes después de salir de Egipto, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí y acamparon frente al monte. Moisés subió hacia Dios. El Señor recordó a Israel que él los había sacado de Egipto. Dijo que, si obedecían su voz y guardaban su pacto, serían para él un tesoro especial, un reino de sacerdotes y una nación santa. El pueblo respondió que haría todo lo que el Señor había dicho.
El Señor le dijo a Moisés que preparara al pueblo. Lavaron sus ropas y se estableció un límite alrededor del monte. Al tercer día hubo truenos, relámpagos, una nube espesa y un sonido de trompeta muy fuerte. El monte Sinaí echaba humo y temblaba. El pueblo también temblaba.
Entonces Dios dio sus mandamientos. Israel no debía tener otros dioses, hacer ídolos para adorarlos ni usar el nombre del Señor de manera indebida. Debían recordar el día de reposo y mantenerlo santo. Debían honrar a su padre y a su madre. No debían matar, cometer adulterio, robar, dar falso testimonio contra otra persona ni desear lo que pertenecía a su prójimo.
El pueblo vio los relámpagos, oyó los truenos y la trompeta, y permaneció lejos. Moisés les dijo que no tuvieran miedo y se acercó a la espesa oscuridad donde estaba Dios.
Versículo para memorizar
Acordarte has del día del reposo, para santificarlo:
Éxodo 20:8
Hablemos de esto
- ¿Dónde acamparon los israelitas antes de que Dios diera los mandamientos?
- ¿Qué cosas vieron y escucharon en el monte Sinaí?
- ¿Cuáles son algunos de los mandamientos que Dios dio al pueblo?
Intenta esto
Escribe los diez mandamientos con tus propias palabras sencillas en una hoja, usando Éxodo 20 como guía. Dibuja junto a cada uno un pequeño símbolo que te ayude a recordar lo que dice.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar es que la libertad no significa vivir sin límites. Estos mandamientos muestran una manera de honrar a Dios y tratar a otras personas con cuidado y verdad.
De 12 a 15 años
El relato
Tres meses después de que los israelitas salieron de Egipto, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon frente al monte. Moisés subió hacia Dios, y el Señor recordó a Israel lo que ya habían visto: él había actuado contra Egipto y los había llevado hacia sí mismo. Entonces les presentó las condiciones del pacto. Si obedecían su voz y guardaban su pacto, serían su tesoro especial entre todos los pueblos, un reino de sacerdotes y una nación santa. Todo el pueblo respondió que haría lo que el Señor había dicho.
El Señor le dijo a Moisés que preparara al pueblo para el tercer día. Debían santificarse, lavar sus ropas y respetar el límite colocado alrededor del monte. Cuando llegó la mañana del tercer día, hubo truenos, relámpagos, una nube espesa y un sonido de trompeta extremadamente fuerte. El monte Sinaí echaba humo porque el Señor había descendido sobre él en fuego, y el monte temblaba con gran fuerza. El pueblo en el campamento tembló. Moisés los llevó al pie del monte, mientras el Señor volvió a advertir que no debían atravesar el límite.
Entonces Dios pronunció las palabras registradas en Éxodo 20. Comenzó identificándose como el Señor que había sacado a Israel de Egipto y de la esclavitud. Los mandamientos exigían que Israel no tuviera otros dioses, que no hiciera imágenes para adorarlas y que no usara el nombre del Señor de manera indebida. Debían recordar el día de reposo y mantenerlo santo, y honrar a su padre y a su madre. Se les ordenó no matar, cometer adulterio, robar, dar falso testimonio contra otra persona ni desear la casa, la esposa, los siervos, los animales o cualquier otra cosa perteneciente a su prójimo.
El orden del relato es importante: primero el Señor recordó a Israel su rescate de Egipto y después les dio estos mandamientos del pacto para su vida con él y entre ellos.
Después de escuchar y ver los truenos, los relámpagos, la trompeta y el monte cubierto de humo, el pueblo retrocedió y permaneció lejos. Pidieron que Moisés hablara con ellos en lugar de escuchar directamente a Dios. Moisés les dijo que no tuvieran miedo y explicó que Dios había venido para probarlos y para que el temor de Dios estuviera delante de ellos, de modo que no pecaran. El pueblo permaneció a distancia mientras Moisés se acercaba a la espesa oscuridad donde estaba Dios.
Versículo para memorizar
Acordarte has del día del reposo, para santificarlo:
Éxodo 20:8
Piénsalo
- ¿Por qué recordó el Señor a Israel el rescate de Egipto antes de dar los mandamientos?
- ¿Por qué se colocaron límites alrededor del monte Sinaí?
- ¿Qué muestran los mandamientos acerca de la adoración, la vida familiar y el trato hacia otras personas?
- ¿Por qué pidió el pueblo que Moisés hablara con ellos después de escuchar y ver lo que ocurrió en el monte?
Para profundizar
Deuteronomio 5 repite estos mandamientos a Israel antes de que el pueblo entre en la tierra. Más adelante, Jesús menciona varios de ellos en Mateo 19, y Pablo menciona varios en Romanos 13:9 mientras habla de cómo deben tratarse las personas unas a otras. Los mandamientos siguen apareciendo a lo largo de las enseñanzas de la Biblia sobre la adoración y las relaciones humanas.
¿Qué podemos aprender?
Una lección que podemos sacar es que los límites pueden dar forma a la libertad en lugar de simplemente quitarla. Los mandamientos relacionan la adoración a Dios con el trato concreto hacia padres, esposos, vecinos y posesiones. También muestran que importan tanto las acciones externas como los deseos interiores.

