El panorama
Salomón, rey de Israel, el pueblo reunido para adorar, está junto al templo recién terminado. Este edificio servirá como su lugar sagrado de reunión. El arca, un cofre que guarda los términos del vínculo de Dios con ellos, ha sido introducida. Ahora el rey pasa del edificio a quienes orarán allí. Piensa en la culpa, las malas cosechas, la guerra y la expulsión forzada del hogar. Su oración pide a Dios una ayuda que los muros y el oro no pueden dar.
En este capítulo
- La casa terminada cumple la promesa divina 2 Crónicas 6:1-11
Salomón habla de que Dios habita en la oscuridad espesa y presenta la casa construida como un lugar permanente para él.
- El rey se arrodilla y pide continuidad 2 Crónicas 6:12-17
Salomón está sobre una plataforma de bronce en el patio y luego se arrodilla ante el pueblo con las manos levantadas.
- El cielo no contiene al Dios atento 2 Crónicas 6:18-21
Salomón pregunta si Dios de verdad habitará con las personas en la tierra.
- Oración sobre culpa, derrota y sequía 2 Crónicas 6:22-27
Tras un daño hecho a un vecino puede venir un juramento ante el altar.
- Dios conoce el dolor oculto de cada uno 2 Crónicas 6:28-31
La oración pasa al hambre, la enfermedad, los cultivos dañados, los insectos y el asedio enemigo.
- Extranjeros y combatientes lejanos pueden orar 2 Crónicas 6:32-35
Salomón incluye a un extranjero que oye de la grandeza de Dios y viene de lejos para orar.
- Los desterrados pueden volver desde lejos 2 Crónicas 6:36-39
Salomón reconoce que todos pecan.
- La oración termina pidiendo acogida y misericordia 2 Crónicas 6:40-42
Las peticiones finales piden a Dios que mire y escuche la oración en este lugar.
Verdad central
Salomón pide al Dios que ninguna casa puede contener que escuche, juzgue y perdone a quienes se vuelvan hacia él por medio del templo.

Las Escrituras junto al resumen
2 Crónicas · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 422 Crónicas 6:1-11
La casa terminada cumple la promesa divina
Salomón habla de que Dios habita en la oscuridad espesa y presenta la casa construida como un lugar permanente para él. Se vuelve y bendice al pueblo que está de pie ante él. Dios ha cumplido su promesa a David, padre de Salomón. Dios eligió a Jerusalem, la ciudad real, y a David como rey. El deseo de David de construir era bueno, pero su hijo debía llevarlo a cabo. Salomón ocupa ahora el trono y ha construido la casa. Ha colocado el arca dentro. La obra terminada le da motivo para alabar la palabra cumplida de Dios antes de atribuirse el éxito.

En la vida diaria
La archivera municipal abre un salón prometido por un ayuntamiento anterior mucho antes de que ella se uniera al proyecto. Lee en voz alta el compromiso original mientras entran los vecinos. Las salas terminadas conectan una palabra antigua con un hecho presente. Su propio trabajo forma parte de una promesa que la precedió. Salomón atribuye a Dios la elección de la ciudad, el rey y el constructor.
Observe
2 Crónicas 6:10 Salomón une su lugar en el trono con la casa terminada. Ambos se presentan como el cumplimiento de lo que Dios había prometido antes de comenzar la obra.
2 Crónicas 6:1-11
Santa Biblia Reina Valera 19091ENTONCES dijo Salomón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad.
2Yo pues he edificado una casa de morada para ti, y una habitación en que mores para siempre.
3Y volviendo el rey su rostro, bendijo á toda la congregación de Israel: y toda la congregación de Israel estaba en pie.
4Y él dijo: Bendito sea Jehová Dios de Israel, el cual con su mano ha cumplido lo que habló por su boca á David mi padre, diciendo:
5Desde el día que saqué mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, ni he escogido varón que fuese príncipe sobre mi pueblo Israel.
6Mas á Jerusalem he elegido para que en ella esté mi nombre, y á David he elegido para que fuese sobre mi pueblo Israel.
7Y David mi padre tuvo en el corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel.
8Mas Jehová dijo á David mi padre: Respecto á haber tenido en tu corazón edificar casa á mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazón.
9Empero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa á mi nombre.
10Y Jehová ha cumplido su palabra que había dicho; pues levantéme yo en lugar de David mi padre, y heme sentado en el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado casa al nombre de Jehová Dios de Israel.
11Y en ella he puesto el arca, en la cual está el pacto de Jehová que concertó con los hijos de Israel.
2 Crónicas 6:12-17
El rey se arrodilla y pide continuidad
Salomón está sobre una plataforma de bronce en el patio y luego se arrodilla ante el pueblo con las manos levantadas. Alaba a Dios como incomparable, fiel al pacto y misericordioso con los siervos que lo siguen de todo corazón. Dios ha cumplido la promesa hecha a David, y Salomón pide que continúe la línea real prometida. Esa promesa incluye una condición: los descendientes de David deben cuidar su conducta y seguir la ley de Dios. El rey ora en público como un siervo que necesita ayuda. No puede convertir el trono heredado en una afirmación de que obedecer ya no importa.

En la vida diaria
La presidenta del comité del parque se arrodilla junto a vecinos que plantan un árbol conmemorativo. Pide a los administradores que conserven el fondo que sostiene el parque. Su función en el comité sigue dependiendo de promesas que otros deben cumplir. También acepta los deberes ligados al fondo. Salomón ora al Dios único que cumple su pacto, no a una entidad humana.
Observe
2 Crónicas 6:13 Todos los reunidos pueden ver al rey de rodillas. Su postura sitúa la autoridad real bajo el Dios cuya ayuda está pidiendo abiertamente.
2 Crónicas 6:12-17
Santa Biblia Reina Valera 190912Púsose luego [Salomón] delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos.
13Porque Salomón había hecho un púlpito de metal, de cinco codos de largo, y de cinco codos de ancho, y de altura de tres codos, y lo había puesto en medio del atrio: y púsose sobre él, é hincóse de rodillas delante de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos al cielo, dijo:
14Jehová Dios de Israel, no hay Dios semejante á ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia á tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazón;
15Que has guardado á tu siervo David mi padre lo que le dijiste: tú lo dijiste de tu boca, mas con tu mano lo has cumplido, como [parece] este día.
16Ahora pues, Jehová Dios de Israel, guarda á tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltará de ti varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, á condición que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como tú delante de mí has andado.
17Ahora pues, oh Jehová Dios de Israel, verifíquese tu palabra que dijiste á tu siervo David.
2 Crónicas 6:18-21
El cielo no contiene al Dios atento
Salomón pregunta si Dios de verdad habitará con las personas en la tierra. Ni el cielo más alto puede contenerlo, mucho menos esta casa. Sin embargo, Salomón pide a Dios que atienda su clamor y vele día y noche por el lugar que lleva su nombre. Pide también que escuche las oraciones del pueblo dirigidas hacia él. Dios escuchará desde el cielo, su morada, y perdonará. El templo da al pueblo un lugar hacia el cual volverse. No reduce a Dios a un tamaño que quepa dentro del edificio.

En la vida diaria
La radioaficionada ajusta un pequeño receptor en su ático y escucha a la espera de una respuesta lejana. El aparato le da un punto de contacto sin contener la fuente de la voz. Su tamaño no mide el alcance del intercambio. Salomón pide al Dios vivo que escuche y perdone, no solo que envíe un mensaje.
Observe
2 Crónicas 6:18 El propio Salomón niega que la casa pueda contener a Dios. Su oración mantiene juntos un lugar elegido para adorar y un Dios mayor que cualquier espacio creado.
2 Crónicas 6:18-21
Santa Biblia Reina Valera 190918Mas ¿es verdad que Dios ha de habitar con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?
19Mas tú mirarás á la oración de tu siervo, y á su ruego, oh Jehová Dios mío, para oir el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti.
20Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar.
21Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones.
2 Crónicas 6:22-27
Oración sobre culpa, derrota y sequía
Tras un daño hecho a un vecino puede venir un juramento ante el altar. Salomón pide que Dios lo juzgue. El culpable debe recibir las consecuencias del mal, y el inocente debe quedar libre de culpa. Luego habla de Israel perdiendo una batalla por causa del pecado. Si el pueblo vuelve y confiesa, pide a Dios que lo perdone y lo devuelva a su tierra. Hace una petición semejante sobre la sequía causada por el pecado. Tras la oración y el cambio de conducta, pide que Dios perdone, enseñe el buen camino y envíe lluvia. Justicia y misericordia forman parte de estas peticiones.

En la vida diaria
La mediadora escucha a dos inquilinos dar versiones opuestas sobre un piso dañado. Uno necesita corrección y el otro quedar libre de culpa. Terminar la disputa sin afrontar la verdad no repararía el daño. También deja espacio para una confesión sincera y la reparación. Salomón pide a Dios juicio, perdón y la recuperación de la tierra y la lluvia.
Observe
2 Crónicas 6:27 La enseñanza acompaña la petición de lluvia tras la sequía. El alivio se une a aprender cómo vivir, en vez de volver sin cambios a la misma conducta.
2 Crónicas 6:22-27
Santa Biblia Reina Valera 190922Si alguno pecare contra su prójimo, y él le pidiere juramento haciéndole jurar, y el juramento viniere delante de tu altar en esta casa,
23Tú oirás desde los cielos, y obrarás, y juzgarás á tus siervos, dando la paga al impío, tornándole su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo en darle conforme á su justicia.
24Si tu pueblo Israel cayere delante de los enemigos, por haber prevaricado contra ti, y se convirtieren, y confesaren tu nombre, y rogaren delante de ti en esta casa,
25Tú oirás desde los cielos, y perdonarás el pecado de tu pueblo Israel, y los volverás á la tierra que diste á ellos y á sus padres.
26Si los cielos se cerraren, que no haya lluvias por haber pecado contra ti, si oraren á ti en este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres,
27Tú [los] oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les enseñarás el buen camino para que anden en él, y darás lluvia sobre tu tierra, la cual diste por heredad á tu pueblo.
2 Crónicas 6:28-31
Dios conoce el dolor oculto de cada uno
La oración pasa al hambre, la enfermedad, los cultivos dañados, los insectos y el asedio enemigo. Salomón incluye cualquier sufrimiento que mueva a una persona o a todo el pueblo a extender las manos en oración. Cada cual conoce una herida y un dolor particulares. Pide a Dios que escuche desde el cielo, perdone y trate a cada uno según su conducta. Solo Dios conoce todos los corazones humanos. El fin es un pueblo que lo honre y siga sus caminos durante toda su vida en la tierra. La desgracia nacional no borra el dolor privado de cada petición.


En la vida diaria
La visitante del centro de cuidados paliativos se detiene junto a un paciente que ha hablado poco en la reunión de grupo. Una lista pública de síntomas no ha recogido el temor que guarda esa cama. Escucha sin suponer que todos los pacientes sufren del mismo modo. La atención pasa de la sala a una persona. Salomón dice que solo Dios conoce plenamente cada corazón.
Observe
2 Crónicas 6:29 La oración nombra la herida y el dolor propios de cada persona dentro de una desgracia compartida. No trata al pueblo reunido como si todos llevaran un dolor idéntico.
2 Crónicas 6:28-31
Santa Biblia Reina Valera 190928Y si hubiere hambre en la tierra, ó si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncillo ó añublo, langosta ó pulgón; ó si los cercaren sus enemigos en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga ó enfermedad que sea;
29Toda oración y todo ruego que hiciere cualquier hombre, ó todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociere su llaga y su dolor en su corazón, si extendiere sus manos á esta casa,
30Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu habitación, y perdonarás, y darás á cada uno conforme á sus caminos, habiendo conocido su corazón; (porque solo tú conoces el corazón de los hijos de los hombres;)
31Para que te teman y anden en tus caminos, todos los días que vivieren sobre la haz de la tierra que tú diste á nuestros padres.
2 Crónicas 6:32-35
Extranjeros y combatientes lejanos pueden orar
Salomón incluye a un extranjero que oye de la grandeza de Dios y viene de lejos para orar. Pide que Dios responda para que todos los pueblos lo conozcan y lo honren. La casa no lleva su nombre solo para beneficio privado de Israel. Salomón también ora por los israelitas enviados por Dios a luchar. Cuando se vuelvan hacia la ciudad y la casa elegidas, pide que Dios escuche su ruego y defienda su causa. Las peticiones alcanzan dos direcciones: los de fuera pueden acercarse y quienes están lejos de casa aún pueden buscar la ayuda de Dios.

En la vida diaria
La voluntaria de recepción recibe a un visitante que ha viajado de lejos para usar una biblioteca especializada. Lo ayuda a encontrar el mostrador y respeta el esfuerzo que lo ha llevado allí. El propósito del edificio alcanza a personas que no son miembros locales. El acceso importa porque el visitante ha venido con una necesidad real. Salomón pide a Dios que responda a la oración extranjera y sostenga a los combatientes que ha enviado.
Observe
2 Crónicas 6:33 Salomón pide que se escuchen las oraciones extranjeras para que todos los pueblos conozcan a Dios. La petición da al nombre del templo un alcance que se extiende fuera de las fronteras de Israel.
2 Crónicas 6:32-35
Santa Biblia Reina Valera 190932Y también al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras á causa de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido, si vinieren, y oraren en esta casa,
33Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y harás conforme á todas las cosas por las cuales hubiere clamado á ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que he edificado yo.
34Si tu pueblo saliere á la guerra contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren á ti hacia esta ciudad que tú elegiste, hacia la casa que he edificado á tu nombre,
35Tú oirás desde los cielos su oración y su ruego, y ampararás su derecho.
2 Crónicas 6:36-39
Los desterrados pueden volver desde lejos
Salomón reconoce que todos pecan. Imagina que Dios entrega al pueblo a enemigos que lo llevan a otra tierra. Allí pueden entrar en razón, admitir sus faltas y volver a Dios de todo corazón. Aún pueden orar mirando hacia su tierra, la ciudad elegida y el templo. Salomón pide a Dios que escuche desde el cielo, defienda su causa y perdone. La distancia y la derrota no se tratan como motivos para dejar de orar. La petición depende de un regreso sincero a Dios, no de que los cautivos lleguen primero a las puertas del templo.

En la vida diaria
El padre encarcelado escribe una carta admitiendo el daño que negó antes de su condena. No puede ir a casa a reparar la relación de inmediato, pero deja de usar la distancia como razón para callar. La carta comienza con responsabilidad en lugar de excusas. Salomón ora para que todo un pueblo desterrado vuelva interiormente a Dios y reciba perdón.
Observe
2 Crónicas 6:38 Los cautivos todavía están en tierra extranjera cuando se vuelven de todo corazón. Su regreso a Dios empieza antes de cualquier regreso a su propia tierra.
2 Crónicas 6:36-39
Santa Biblia Reina Valera 190936Si pecaren contra ti, (pues no hay hombre que no peque,) y te airares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos á tierra de enemigos, lejos ó cerca,
37Y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren á ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos obrado;
38Si se convirtieren á ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia su tierra que tú diste á sus padres, hacia la ciudad que tu elegiste, y hacia la casa que he edificado á tu nombre;
39Tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás á tu pueblo que pecó contra ti.
2 Crónicas 6:40-42
La oración termina pidiendo acogida y misericordia
Las peticiones finales piden a Dios que mire y escuche la oración en este lugar. Salomón llama a Dios a venir a su lugar de reposo con el arca de su poder. Pide que los sacerdotes sean vestidos de salvación, es decir, de la ayuda salvadora de Dios, y que los fieles se alegren en la bondad. Por último, pide a Dios que no rechace a su rey ungido. Pide que recuerde las misericordias mostradas a David. La larga oración termina en dependencia. Una casa terminada todavía necesita la acogida, la ayuda y la bondad que solo Dios puede dar.

En la vida diaria
La encargada del refugio termina de organizar las camas y se queda junto a la puerta abierta cuando llegan los primeros residentes. Las salas preparadas son solo el comienzo; el lugar debe convertirse en fuente de seguridad y cuidado para quienes entran. Pide al equipo que siga atento después de la noche de apertura. Salomón busca la presencia salvadora de Dios y la misericordia de su pacto en el templo.
Observe
2 Crónicas 6:42 La petición final vuelve a la misericordia vinculada con David. Salomón no termina señalando el coste del edificio como razón por la que Dios le deba una respuesta.
2 Crónicas 6:40-42
Santa Biblia Reina Valera 190940Ahora pues, oh Dios mío, ruégote estén abiertos tus ojos, y atentos tus oídos á la oración en este lugar.
41Oh Jehová Dios, levántate ahora para [habitar en] tu reposo, tú y el arca de tu fortaleza; sean, oh Jehová Dios, vestidos de salud tus sacerdotes, y gocen de bien tus santos.
42Jehová Dios, no hagas volver el rostro de tu ungido: acuérdate de las misericordias de David tu siervo.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
2 Crónicas 6:1 comienza con “ENTONCES dijo Salomón: Jehová ha dicho que él habitaría en la oscuridad.”
Dónde cambia el capítulo
2 Crónicas 6:18 forma un giro natural: “Mas ¿es verdad que Dios ha de habitar con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte: ¿cuánto menos esta…”
La nota final
2 Crónicas 6:42 deja al lector con “Jehová Dios, no hagas volver el rostro de tu ungido: acuérdate de las misericordias de David tu siervo.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Israel, casa, Jehov, nombre, tierra, Dios ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- atrio
- Patio que forma parte del recinto de la casa de Dios.
- ungido
- Persona apartada para un cargo mediante aceite; aquí se refiere al rey.
- salud
- Aquí significa la ayuda salvadora de Dios, no solo el bienestar del cuerpo.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



