Personajes de la Biblia

Salomón

Pidió un corazón que supiera oír en vez de larga vida o riquezas, recibió las tres cosas, y perdió el rumbo al final.

Salomón llega al trono por una maniobra de palacio y lo asegura con una serie de ejecuciones que su padre le recomendó. Luego en Gabaón se le ofrece cualquier cosa y pide un corazón entendido para juzgar a un pueblo demasiado numeroso para contarlo, y la petición misma es lo que agrada a Dios. Lo que sigue son cuarenta años de éxito casi ininterrumpido: el templo edificado y lleno de gloria, una flota, una fama que trae gobernantes a través de desiertos para oírlo, tres mil proverbios y mil cinco cánticos. Y después setecientas mujeres, y lugares altos para sus dioses en el monte frente a Jerusalén.

Dónde aparece1 Reyes 1 a 11 · 2 Crónicas 1 a 9

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Salomón

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Salomón

  1. 01

    1 Reyes 3:5-15

    Pide lo que quieras que yo te dé

    Dice que es un niño pequeño que no sabe salir ni entrar. Pide un corazón entendido para discernir entre lo bueno y lo malo, y recibe además sabiduría, riquezas y honra.

    Salomón pide capacidad para escuchar antes de pedir algo que pueda exhibir. Un corazón entendido suena a una petición de inteligencia, pero la tarea que menciona es juzgar: distinguir lo bueno de lo malo entre personas que pertenecen a Dios. Ese posesivo importa. Se llama siervo una y otra vez, mientras que Israel es el pueblo de Dios. La corona no ha convertido a quien la lleva en dueño del pueblo. Incluso la referencia a David presenta el trono como un don recibido por misericordia, no como un derecho familiar incuestionable.

    La respuesta es generosa, pero no es un cheque en blanco. La sabiduría, las riquezas y la honra quedan concedidas; una vida larga lleva una condición. Esa diferencia impide convertir el pasaje en una garantía de que todo buen comienzo tendrá un buen final. Tampoco se desvanece el sueño cuando Salomón despierta. Va ante el arca, ofrece sacrificios y da de comer a sus siervos. El pasaje comienza con un rey que se llama siervo y termina con sus siervos sentados al banquete. Por el momento, las palabras y los hechos van juntos.

    Versículo por versículo

    1. 3:7

      La expresión niño pequeño comunica aquí la inexperiencia que Salomón reconoce; el pasaje no precisa su edad. Salir y entrar se refiere al ejercicio de su cargo, no a aprender a caminar.

    2. 3:14

      La vida larga es condicional, a diferencia de la sabiduría, las riquezas y la honra concedidas inmediatamente en los versículos 12-13.

    3. 3:15

      Segundo de Crónicas 1:3-5 distingue el tabernáculo y el altar de bronce en Gabaón del arca en Jerusalén. No deben fundirse ambos lugares en un solo santuario.

    1 Reyes 3:5-15

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 11 versículos

    3:5Y aparecióse Jehová á Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjo[le] Dios: Pide lo que [quisieres que] yo te dé.

    3:6Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia á tu siervo David mi padre, según que él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo: y tú le has guardado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como [sucede] en este día.

    3:7Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto á mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir.

    3:8Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.

    3:9Da pues á tu siervo corazón dócil para juzgar á tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?

    3:10Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto.

    3:11Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio;

    3:12He aquí lo he hecho conforme á tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.

    3:13Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria: tal, que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.

    3:14Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.

    3:15Y como Salomón despertó, vió que era sueño: y vino á Jerusalem, y presentóse delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos, é hizo pacíficos; hizo también banquete á todos sus siervos.

  2. 02

    1 Reyes 3:16-28

    Partid al niño vivo

    Dos mujeres, un bebé vivo y ningún testigo. Manda traer una espada, y el veredicto lo decide cuál de las dos se estremece. Todo Israel lo oye y le teme.

    La dificultad no es que Salomón tenga pocos testimonios. Tiene dos versiones que se contradicen, y la primera mujer descarta expresamente que hubiera otro testigo en la casa. Repetir las declaraciones más fuerte no producirá nuevas pruebas. La espada cambia lo que se pone a prueba. Ambas mujeres reclaman al niño; la amenaza de muerte revela cuál coloca su vida por encima de su propia reclamación. La mitad de un niño vivo no es un acuerdo. Es destruir aquello mismo que se disputa.

    El Libro de Primero de Reyes identifica a la verdadera madre antes de que Salomón pronuncie el fallo: sus entrañas se conmueven por su hijo. Esa compasión está expresada en el texto, no añadida por una recreación imaginativa. Su disposición a entregar al niño se convierte en la prueba decisiva para devolvérselo. Las mujeres son presentadas como prostitutas, pero su caso llega al rey y demuestra públicamente la sabiduría de Dios en él. Ningún embajador, ninguna gran ceremonia. Dos mujeres sin nombre y un niño que debe seguir vivo.

    Versículo por versículo

    1. 3:18

      La ausencia de una tercera persona forma parte del testimonio de la primera mujer. Explica por qué un testigo presencial no puede resolver las reclamaciones enfrentadas.

    2. 3:19-21

      La muerte y la sustitución se presentan inicialmente como testimonio, no como una descripción independiente de hechos mostrados antes de la audiencia.

    3. 3:26

      El texto identifica expresamente la compasión y la maternidad de la mujer. No da nombre a ninguna de las dos ni establece un castigo para la reclamante falsa.

    4. 3:28

      La frase final sobre hacer justicia conecta esta decisión directamente con la petición de Salomón en 3:9.

    1 Reyes 3:16-28

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13 versículos

    3:16En aquella sazón vinieron dos mujeres rameras al rey, y presentáronse delante de él.

    3:17Y dijo la una mujer: ¡Ah, señor mío! yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo parí [estando] con ella en la casa.

    3:18Y aconteció al tercer día después que yo parí, que ésta parió también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.

    3:19Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.

    3:20Y levantóse á media noche, y tomó á mi hijo de junto á mí, estando yo tu sierva durmiendo, y púsolo á su lado, y púsome á mi lado su hijo muerto.

    3:21Y como yo me levanté por la mañana para dar el pecho á mi hijo, he aquí que estaba muerto: mas observéle por la mañana, y vi que no era mi hijo, que yo había parido.

    3:22Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió á decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey.

    3:23El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto: y la otra dice, No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive.

    3:24Y dijo el rey: Traedme un cuchillo. Y trajeron al rey un cuchillo.

    3:25En seguida el rey dijo: Partid por medio el niño vivo, y dad la mitad á la una, y la otra mitad á la otra.

    3:26Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad á ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni á mí ni á ti; partidlo.

    3:27Entonces el rey respondió, y dijo: Dad á aquélla el hijo vivo, y no lo matéis: ella es su madre.

    3:28Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey: y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.

  3. 03

    1 Reyes 6:1-38

    Siete años en edificarlo

    La piedra se termina en la cantera para que no se oiga martillo ni hacha en la casa mientras se levanta. Cedro, oro, querubines, y una fecha dada al año y al mes.

    Una descripción de obras se detiene para señalar un ruido que falta. No se oye martillo, hacha ni herramienta de hierro dentro de la casa, porque la piedra llega ya preparada. El trabajo no ha desaparecido: el capítulo anterior ha contado trabajadores y descrito el corte. Lo que cambia es dónde se realiza. Las superficies terminadas pueden deslumbrar, pero el Libro de Primero de Reyes recuerda cómo llegaron hasta allí las piedras.

    Entonces, entre medidas y vigas de cedro, la palabra del SEÑOR interrumpe las especificaciones. No dice nada de añadir otra capa de oro. Habla de estatutos, juicios y mandamientos, y promete que Dios habitará entre los hijos de Israel. El edificio importa enormemente, pero no vuelve innecesaria la obediencia. Incluso el interior dirige la atención más allá de sus materiales: los querubines extienden sus alas por el recinto interior, mientras palmeras y flores abiertas cubren paredes y puertas. No es simplemente un costoso salón real. En su centro está el lugar preparado para el arca del pacto, y la promesa se refiere a un pueblo, no solamente a una propiedad.

    Versículo por versículo

    1. 6:1

      El versículo fecha la construcción desde el éxodo y desde el reinado de Salomón. La referencia nacional es la liberación de Egipto, no solamente una llegada al trono.

    2. 6:7

      El silencio se refiere a las herramientas de hierro dentro de la casa durante la construcción. No significa que nunca se cortara piedra ni se usaran herramientas fuera; 5:17-18 describe la preparación.

    3. 6:19

      El oráculo designa aquí el santuario interior, llamado también lugar santísimo en el versículo 16. Es una habitación, no una predicción pronunciada.

    4. 6:38

      El versículo siguiente, 7:1, registra trece años para la casa de Salomón. Las cifras son explícitas; una explicación de sus motivos privados no lo es.

    1 Reyes 6:1-38: Siete años en edificarlo

    1 Reyes 6:1-38

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 38 versículos

    6:1Y FUÉ en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Ziph, que es el mes segundo, que él comenzó á edificar la casa de Jehová.

    6:2La casa que el rey Salomón edificó á Jehová, tuvo sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos de alto.

    6:3Y el pórtico delante del templo de la casa, de veinte codos de largo, según la anchura de la casa, y su ancho [era] de diez codos delante de la casa.

    6:4E hizo á la casa ventanas anchas [por de dentro], y estrechas [por de fuera].

    6:5Edificó también junto al muro de la casa aposentos alrededor, contra las paredes de la casa en derredor del templo y del oráculo: é hizo cámaras alrededor.

    6:6El aposento de abajo era de cinco codos de ancho, y el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho: porque por de fuera había hecho disminuciones á la casa en derredor, para no trabar [las vigas] de las paredes de la casa.

    6:7Y la casa cuando se edificó, fabricáronla de piedras que traían ya acabadas; de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro.

    6:8La puerta del aposento de en medio estaba al lado derecho de la casa: y subíase por un caracol al de en medio, y del [aposento] de en medio al tercero.

    6:9Labró pues la casa, y acabóla; y cubrió la casa con artesonados de cedro.

    6:10Y edificó asimismo el aposento en derredor de toda la casa, de altura de cinco codos, el cual se apoyaba en la casa con maderas de cedro.

    6:11Y fué palabra de Jehová á Salomón, diciendo:

    6:12Esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos, é hicieres mis derechos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo tendré firme contigo mi palabra que hablé á David tu padre;

    6:13Y habitaré en medio de los hijos de Israel, y no dejaré á mi pueblo Israel.

    6:14Así que, Salomón labró la casa, y acabóla.

    6:15Y aparejó las paredes de la casa por de dentro con tablas de cedro, vistiéndola de madera por dentro, desde el solado de la casa hasta las paredes de la techumbre: cubrió también el pavimento con madera de haya.

    6:16Asimismo hizo al cabo de la casa un edificio de veinte codos de tablas de cedro, desde el solado hasta lo más alto; y fabricóse en la casa un oráculo, [que es] el lugar santísimo.

    6:17Y la casa, á saber, el templo de dentro, tenía cuarenta codos.

    6:18Y la casa estaba [cubierta] de cedro por de dentro, y tenía entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo era cedro; ninguna piedra se veía.

    6:19Y adornó el oráculo por de dentro en medio de la casa, para poner allí el arca del pacto de Jehová.

    6:20Y el oráculo estaba en la parte de adentro, el cual tenía veinte codos de largo, y otros veinte de ancho, y otros veinte de altura; y vistiólo de oro purísimo: asimismo cubrió el altar de cedro.

    6:21De suerte que vistió Salomón de oro puro la casa por de dentro, y cerró la entrada del oráculo con cadenas de oro, y vistiólo de oro.

    6:22Cubrió pues de oro toda la casa hasta el cabo; y asimismo vistió de oro todo el altar que estaba delante del oráculo.

    6:23Hizo también en el oráculo dos querubines de madera de oliva, cada uno de altura de diez codos.

    6:24La una ala del querubín tenía cinco codos, y la otra ala del querubín otros cinco codos: así que había diez codos desde la punta de la una ala hasta la punta de la otra.

    6:25Asimismo el otro querubín tenía diez codos; porque ambos querubines eran de un tamaño y de una hechura.

    6:26La altura del uno era de diez codos, y asimismo el otro.

    6:27Y puso estos querubines dentro de la casa de adentro: los cuales querubines extendían sus alas, de modo que el ala del uno tocaba á la pared, y el ala del otro querubín tocaba á la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una á la otra en la mitad de la casa.

    6:28Y vistió de oro los querubines.

    6:29Y esculpió todas las paredes de la casa alrededor de diversas figuras, de querubines, de palmas, y de botones de flores, por de dentro y por de fuera.

    6:30Y cubrió de oro el piso de la casa, de dentro y de fuera.

    6:31Y á la entrada del oráculo hizo puertas de madera de oliva; y el umbral y los postes eran de cinco esquinas.

    6:32Las dos puertas [eran] de madera de oliva; y entalló en ellas figuras de querubines y de palmas y de botones de flores, y cubriólas de oro: cubrió también de oro los querubines y las palmas.

    6:33Igualmente hizo á la puerta del templo postes de madera de oliva cuadrados.

    6:34Pero las dos puertas eran de madera de haya; y los dos lados de la una puerta eran redondos, y los otros dos lados de la otra puerta [también] redondos.

    6:35Y entalló en ellas querubines y palmas y botones de flores, y cubriólas de oro ajustado á las entalladuras.

    6:36Y edificó el atrio interior de tres órdenes de piedras labradas, y de un orden de vigas de cedro.

    6:37En el cuarto año, en el mes de Ziph, se echaron los cimientos de la casa de Jehová:

    6:38Y en el undécimo año, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fué acabada la casa con todas sus pertenencias, y con todo lo necesario. Edificóla pues, en siete años.

  4. 04

    1 Reyes 8:22-53

    Habitará Dios sobre la tierra

    Se arrodilla con las manos extendidas al cielo y dice que ni los cielos pueden contener a Dios, cuánto menos esta casa. Luego pide que el extranjero que venga y ore hacia ella sea oído.

    El hombre que dedica el templo es el primero en declarar que el edificio no puede contener a Dios. No se trata de una corrección incómoda al proyecto. Es el fundamento de la oración. Salomón pide que el nombre de Dios esté allí y que las oraciones sean oídas en el cielo. El templo ofrece al pueblo un lugar hacia el cual volverse; no entrega al rey la posesión de Aquel a quien se dirigen.

    Lo que sigue resulta extraordinariamente sobrio para una inauguración. Hay pleitos, derrotas militares, sequía, cosechas arruinadas, enfermedades y exilio. La casa recién terminada se dedica contemplando el día en que sus adoradores sean llevados al país de un enemigo. Su regreso empieza por recordar, confesar y volverse de todo corazón, no por recuperar físicamente el edificio. El perdón no es un añadido al final de la celebración. Reaparece como la respuesta indispensable de la oración.

    Después entra un extranjero en la petición. No pertenece a Israel, pero Salomón pide que su oración sea respondida para que todos los pueblos conozcan el nombre de Dios. La elección de Israel y la acogida al extranjero comparten una misma oración. La casa tiene una dirección concreta. El conocimiento de Dios no debe detenerse en la frontera.

    Versículo por versículo

    1. 8:30

      El pueblo ora hacia este lugar, mientras Dios oye en el cielo. La distinción repetida forma parte de las palabras de la oración.

    2. 8:38-39

      La plaga del propio corazón desplaza la atención de la calamidad pública al reconocimiento individual del mal; el versículo 39 reserva a Dios el conocimiento completo del corazón humano.

    3. 8:41-43

      El extranjero es expresamente alguien que no pertenece a Israel. El propósito declarado es que todos los pueblos conozcan y teman el nombre de Dios.

    4. 8:46-50

      El cautiverio se contempla dentro de la propia oración de dedicación. Al arrepentimiento en tierra enemiga siguen las peticiones de perdón y de compasión por parte de los captores.

    1 Reyes 8:22-53: Habitará Dios sobre la tierra

    1 Reyes 8:22-53

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 32 versículos

    8:22Púsose luego Salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos al cielo,

    8:23Dijo: Jehová Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia á tus siervos, los que andan delante de ti de todo su corazón;

    8:24Que has guardado á tu siervo David mi padre lo que le dijiste: dijístelo con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como [aparece] este día.

    8:25Ahora pues, Jehová Dios de Israel, cumple á tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No faltará varón de ti delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, que anden delante de mí como tú has delante de mí andado.

    8:26Ahora pues, oh Dios de Israel, verifíquese tu palabra que dijiste á tu siervo David mi padre.

    8:27Empero ¿es verdad que Dios haya de morar sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?

    8:28Con todo, tú atenderás á la oración de tu siervo, y á su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo [propicio] el clamor y oración que tu siervo hace hoy delante de ti:

    8:29Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo hará en este lugar.

    8:30Oye pues la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oraren en este lugar, también tú lo oirás en el lugar de tu habitación, desde los cielos: que oigas y perdones.

    8:31Cuando alguno hubiere pecado contra su prójimo, y le tomaren juramento haciéndole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa;

    8:32Tú oirás desde el cielo, y obrarás, y juzgarás á tus siervos, condenando al impío, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme á su justicia.

    8:33Cuando tu pueblo Israel hubiere caído delante de sus enemigos, por haber pecado contra ti, y á ti se volvieren, y confesaren tu nombre, y oraren, y te rogaren y suplicaren en esta casa;

    8:34Oyelos tú en los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y vuélvelos á la tierra que diste á sus padres.

    8:35Cuando el cielo se cerrare, y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar, y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los hubieres afligido;

    8:36Tú oirás en los cielos, y perdonarás el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enseñándoles el buen camino en que anden; y darás lluvias sobre tu tierra, la cual diste á tu pueblo por heredad.

    8:37Cuando en la tierra hubiere hambre, ó pestilencia, ó tizoncillo, ó niebla, ó langosta, ó pulgón: si sus enemigos los tuvieren cercados en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga ó enfermedad que sea;

    8:38Toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, ó todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga de su corazón, y extendiere sus manos á esta casa;

    8:39Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y perdonarás, y obrarás, y darás á cada uno conforme á sus caminos, cuyo corazón tú conoces; (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres;)

    8:40Para que te teman todos los días que vivieren sobre la haz de la tierra que tú diste á nuestros padres.

    8:41Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras á causa de tu nombre,

    8:42(Porque oirán de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido;) y viniere á orar á esta casa;

    8:43Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, y harás conforme á todo aquello por lo cual el extranjero hubiere á ti clamado: para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué.

    8:44Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren á Jehová hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que yo edifiqué á tu nombre,

    8:45Tú oirás en los cielos su oración y su súplica, y les harás derecho.

    8:46Si hubieren pecado contra ti, (porque no hay hombre que no peque) y tú estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven á tierra enemiga, sea lejos ó cerca,

    8:47Y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren á ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad;

    8:48Y si se convirtieren á ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren á ti hacia su tierra, que tú diste á sus padres, [hacia] la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado á tu nombre;

    8:49Tú oirás en los cielos, en la habitación de tu morada, su oración y su súplica, y les harás derecho;

    8:50Y perdonarás á tu pueblo que había pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se habrán contra ti rebelado; y harás que hayan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos:

    8:51Porque ellos son tu pueblo y tu heredad, que tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.

    8:52Que tus ojos estén abiertos á la oración de tu siervo, y á la plegaria de tu pueblo Israel, para oirlos en todo aquello por lo que te invocaren:

    8:53Pues que tú los apartaste para ti por tu heredad de todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por mano de Moisés tu siervo, cuando sacaste á nuestros padres de Egipto, oh Señor Jehová.

  5. 05

    1 Reyes 10:1-13

    Ni aun la mitad me fue dicha

    La reina de Sabá llega con preguntas difíciles y no hay nada que él no pueda responder. Ella dice que el informe que oyó era verdad y ni siquiera la mitad.

    La observación más importante de la reina no tiene que ver con el oro. Después de las preguntas, la comida, los funcionarios y la subida al templo, explica para qué ha sido colocado un rey en el trono: para hacer juicio y justicia. Su elogio pasa de Salomón a Israel. Dios lo hizo rey, afirma ella, porque amó al pueblo. El esplendor se ve; su verdadero propósito necesita ser dicho.

    Por eso la visita es más que un inventario de una corte impresionante. Ella llegó para comprobar un informe y reconoce que no lo había creído. El capítulo permite que una extranjera investigue, cambie de conclusión y nombre la finalidad del oficio real. No se registran las respuestas de Salomón, ni tampoco las preguntas. Lo que queda es la respuesta meditada de ella. En Mateo 12:42, Jesús recuerda precisamente su viaje para escuchar sabiduría y habla después de alguien mayor que Salomón. El oro ocupa varias líneas en el registro real. El viaje para escuchar llega hasta el Evangelio.

    Versículo por versículo

    1. 10:1

      Preguntas traduce el hebreo chidoth, acertijos o preguntas que ponen a prueba. El pasaje no conserva sus palabras.

    2. 10:5

      La comida de su mesa abre una lista que sigue con asientos, vestidos, maestresalas y holocaustos. La reina observa la organización de la casa además de sus materiales costosos.

    3. 10:9

      La reina vincula expresamente el nombramiento de Salomón con el amor de Dios por Israel y con el trabajo de la justicia.

    4. 10:13

      El intercambio concluye con la partida de ella. El pasaje no registra un matrimonio, un hijo ni un episodio romántico privado.

    1 Reyes 10:1-13

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13 versículos

    10:1Y OYENDO la reina de Seba la fama de Salomón en el nombre de Jehová, vino á probarle con preguntas.

    10:2Y vino á Jerusalem con muy grande comitiva, con camellos cargados de especias, y oro en grande abundancia, y piedras preciosas: y como vino á Salomón, propúsole todo lo que en su corazón tenía.

    10:3Y Salomón le declaró todas sus palabras: ninguna cosa se le escondió al rey, que no le declarase.

    10:4Y cuando la reina de Seba vió toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado,

    10:5Asimismo la comida de su mesa, el asiento de sus siervos, el estado y vestidos de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehová, quedóse enajenada.

    10:6Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría;

    10:7Mas yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto, que ni aun la mitad fué lo que se me dijo: es mayor tu sabiduría y bien que la fama que yo había oído.

    10:8Bienaventurados tus varones, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría.

    10:9Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre á Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia.

    10:10Y dió ella al rey ciento y veinte talentos de oro, y muy mucha especiería, y piedras preciosas: nunca vino tan grande copia de especias, como la reina de Seba dió al rey Salomón.

    10:11La flota de Hiram que había traído el oro de Ophir, traía también de Ophir muy mucha madera de brasil, y piedras preciosas.

    10:12Y de la madera de brasil hizo el rey balaustres para la casa de Jehová, y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores: nunca vino tanta madera de brasil, ni se ha visto hasta hoy.

    10:13Y el rey Salomón dió á la reina de Seba todo lo que quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dió como de mano del rey Salomón. Y ella se volvió, y se fué á su tierra con sus criados.

  6. 06

    1 Reyes 11:1-13

    Cuando Salomón era ya viejo

    Setecientas mujeres y trescientas concubinas, y lugares altos edificados en el monte al oriente de Jerusalén. El reino no se le quita a él sino a su hijo, por amor a David.

    La palabra que se repite es corazón. El corazón para el que Salomón pidió entendimiento se ha desviado, y el Libro de Primero de Reyes no esconde ese vuelco detrás de la magnitud de sus logros. En 3:3 amaba al SEÑOR; aquí ama a muchas mujeres extranjeras y se apega a ellas pese a la advertencia expresa. El problema no es un repentino rechazo de los extranjeros: el capítulo anterior dejó que una reina extranjera bendijera al Dios de Israel. Lo que aquí se señala es el culto a otros dioses.

    Tampoco se presenta a Salomón como un espectador mientras su familia hace algo lamentable. Él sigue a esos dioses. Él construye los lugares altos. El rey que edificó el templo también proporciona lugares para el culto que este excluye. El corazón de David sirve de comparación, no porque David nunca pecara, sino porque el pasaje mide la lealtad sin división al SEÑOR. El juicio desgarra el reino, pero conserva una parte por causa de David y de Jerusalén. Incluso esa moderación en la sentencia mira más allá de la conducta presente de Salomón. Su sabiduría no se niega. No lo disculpa.

    Versículo por versículo

    1. 11:1-2

      La Reina Valera dice mujeres extranjeras, y el hebreo señala su procedencia. La preocupación expresa del pasaje es que el corazón se vuelva hacia otros dioses, no una objeción inexplicada a la ascendencia extranjera.

    2. 11:4

      Perfecto se refiere a la lealtad íntegra en esta comparación. El propio Libro de Primero de Reyes menciona la falta de David respecto a Urías en 15:5.

    3. 11:9

      Las dos apariciones están registradas en 3:5 y 9:2. La conducta de Salomón se juzga a la luz de un mandato que ya había recibido.

    4. 11:11-13

      La división se anuncia para el reinado de su hijo, con una parte conservada por David y Jerusalén. El pasaje no registra el arrepentimiento de Salomón; Nehemías 13:26 recuerda después expresamente su pecado.

    1 Reyes 11:1-13

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13 versículos

    11:1EMPERO el rey Salomón amó, á más de la hija de Faraón, muchas mujeres extranjeras: á las de Moab, á las de Ammón, á las de Idumea, á las de Sidón, y á las Hetheas;

    11:2Gentes de las cuales Jehová había dicho á los hijos de Israel: No entraréis á ellas, ni ellas entrarán á vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas pues se juntó Salomón con amor.

    11:3Y tuvo setecientas mujeres reinas, y trescientas concubinas; y sus mujeres torcieron su corazón.

    11:4Y ya que Salomón era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

    11:5Porque Salomón siguió á Astaroth, diosa de los Sidonios, y á Milcom, abominación de los Ammonitas.

    11:6E hizo Salomón lo malo en los ojos de Jehová, y no fué cumplidamente tras Jehová como David su padre.

    11:7Entonces edificó Salomón un alto á Chêmos, abominación de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalem; y á Moloch, abominación de los hijos de Ammón.

    11:8Y así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban perfumes, y sacrificaban á sus dioses.

    11:9Y enojóse Jehová contra Salomón, por cuanto estaba su corazón desviado de Jehová Dios de Israel, que le había aparecido dos veces,

    11:10Y le había mandado acerca de esto, que no siguiese dioses ajenos: mas él no guardó lo que le mandó Jehová.

    11:11Y dijo Jehová á Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé el reino de ti, y lo entregaré á tu siervo.

    11:12Empero no lo haré en tus días, por amor de David tu padre: romperélo de la mano de tu hijo.

    11:13Sin embargo no romperé todo el reino, sino que daré una tribu á tu hijo, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalem que yo he elegido.

Por qué importa

Salomón es la cumbre de la monarquía y la explicación de su derrumbe en una sola vida. El templo es suyo, la literatura sapiencial es en buena parte suya, y la oración de la dedicación es lo más amplio que dice nadie en el Antiguo Testamento sobre extranjeros orando hacia esa casa. Después el relato declara la causa de la división sin rodeos: su corazón se desvió, y el reino se parte en dos en el reinado de su hijo. Su padre pecó peor y se arrepintió; él fue a la deriva, y no.

12 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. 1 Reyes 1:1-2:46

    Salomón se Sentó en el Trono

  2. 1 Reyes 3:1-28

    Un Corazón Entendido

  3. 1 Reyes 4:1-34

    Judá e Israel Habitaron Seguros

  4. 1 Reyes 5:1-7:51

    Una Casa para el Nombre

  5. 1 Reyes 8:1-66

    Oye Tú Desde los Cielos

  6. 1 Reyes 9:1-28

    Camina Delante de Él con Integridad

  7. 1 Reyes 10:1-29

    Ni la Mitad Me Habían Contado

  8. 1 Reyes 11:1-43

    Su Corazón se Apartó

  9. 2 Crónicas 1:1-2:18

    Sabiduría para la Gran Obra

  10. 2 Crónicas 3:1-4:22

    Sobre el Monte Moriah

  11. 2 Crónicas 5:1-7:22

    La Gloria Llenó la Casa

  12. 2 Crónicas 8:1-9:31

    Todos los Reyes Buscaron Su Sabiduría

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