1 Reyes 10:1-3
Preguntas difíciles
Viene por su fama relativa al nombre del SEÑOR, no simplemente por su riqueza. Le cuenta todo lo que tenía en el corazón, y no hubo cosa oculta al rey que él no le declarase.
Versículo por versículo
- 10:1
La reina viene a probar o examinar a Salomón. El versículo relaciona su fama con el nombre del SEÑOR, no solamente con la riqueza.
- 10:2
El séquito es la comitiva que la acompaña. Los camellos transportan los bienes valiosos mencionados a continuación.
- 10:3
El pasaje afirma que Salomón respondió todo, pero no cita una sola pregunta ni una sola respuesta.









La reina trae oro, pero también trae un examen. Viene a poner a prueba a Salomón, y la caravana, por muy impresionante que sea, no convierte la visita en una ceremonia de aprobación automática. Él tiene fama; ella tiene preguntas. El Libro de Primero de Reyes le concede la iniciativa en casi cada movimiento: oye, llega, habla y expone sus asuntos. No es un adorno alrededor de un hombre célebre.
Las preguntas no se conservan. Esa reserva importa. La imaginación posterior puede aportar docenas de acertijos, pero este pasaje presenta la amplitud de la conversación, no una transcripción. Todo lo que había en su corazón se refiere a los asuntos que plantea, no a un romance escondido entre líneas. El logro de Salomón también es concreto: nada de lo que ella presenta queda fuera de su capacidad de explicación. El oro se puede pesar. La prueba consiste en ver si la fama resiste una conversación de verdad.