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Portada de Una Casa para el Nombre

1 Reyes 5:1-7:51

Una Casa para el Nombre

Letras · 1 Reyes

Una Casa para el Nombre

1 Reyes 5:1-7:51

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de 1 Reyes. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
1 Reyes
Colección
1 Reyes
Estilos musicales
Sin clasificar
[Verso 1] Salomón vio el corazón puesto a prueba. Entre pacto y altar creció la tensión. El camino de Salomón llegó a un punto sin retorno. Y la verdad salió al encuentro de la voluntad. [Pre-Coro] El camino se estrechó delante de sus pies, Pero la verdad no retrocedió aquella vez. [Coro] Una Casa para el Nombre, que el pacto quede en pie, Cada orden, cada altar, cada acto de fe. Desde la casa santa se levantó la voz, Y el final quedó delante del santo Dios. [Verso 2] Piedra sobre piedra, la obra volvió a levantarse. La voz llamó con claridad, no había dónde huir. Salomón caminó bajo la palabra, y la historia cambió. Y lo que parecía final abrió otro amanecer. [Puente] Lo que estaba quebrado volvió a levantarse delante del pueblo. Salomón vio la línea que nadie debía cruzar. Lo que estaba quebrado volvió a levantarse delante del pueblo. Y el final dejó memoria para toda la ciudad. [Coro Final] Una Casa para el Nombre, que el pacto quede en pie, Cada orden, cada altar, cada acto de fe. Desde la casa santa se levantó la voz, Y el final quedó delante del santo Dios. [Outro] Bajó la llama, permaneció el deber. El pacto guardó lo que el pueblo debía aprender.

Nombrados en esta canciónSalomón

Sobre el pasaje

1 Reyes 5: El templo comienza con paz, madera y trabajo

El proyecto del templo de Salomón comienza en las condiciones creadas por la paz. Hiram de Tiro, amigo de David durante años, se convierte en el socio por medio del cual pueden conseguirse el cedro, el abeto, la pericia en el transporte y la mano de obra diestra. Salomón explica el proyecto como el cumplimiento de una promesa que David no pudo llevar a cabo durante años de guerra, y reconoce sin reparos que los sidonios conocen la madera mejor que su propia gente. El acuerdo es recíproco: la madera se mueve hacia Israel mientras el trigo y el aceite sostienen la casa de Hiram, y el Libro de 1 Reyes vincula la alianza resultante con la sabiduría que Dios ha dado a Salomón. Después el capítulo pasa de la correspondencia al trabajo. Decenas de miles de obreros se turnan en el Líbano, llevan cargas, cortan piedra, supervisan cuadrillas y preparan materiales para el fundamento. El cambio mantiene visible el costo humano de la construcción real. Al cerrar el capítulo aún no hay santuario terminado, pero su cedro, su piedra, sus tratados, sus turnos y su gente ya están en su sitio.

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1 Reyes 6: Una casa toma forma alrededor de un pacto

El templo se levanta a lo largo de un capítulo obsesionado con el orden. Su comienzo se fecha tanto desde el reinado de Salomón como desde la salida de Egipto, situando la construcción real dentro de la historia más larga del pacto de Israel. Las medidas definen la sala principal, el pórtico, las cámaras laterales, el santuario interior, las puertas y los atrios, mientras la piedra preparada permite que la obra avance en la casa misma sin ruido de herramientas de hierro. Sin embargo, el centro teológico del capítulo llega como una interrupción y no como un adorno. El SEÑOR dice a Salomón que la obediencia sigue siendo la condición unida a las promesas sobre su casa, y declara su intención de habitar en medio de Israel. Ninguna cantidad de cedro, talla u oro puede sustituir esa exigencia. Luego el relato avanza hacia adentro, por superficies cada vez más ricas, hasta la sala preparada para el arca del pacto, con grandes querubines que abarcan el espacio y formas vivas talladas por paredes y puertas. A los siete años la estructura queda completa conforme al plan. Aun así, el arca no ha entrado y el templo no ha sido dedicado.

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1 Reyes 7: Las manos que equipan la casa

El Libro de 1 Reyes se amplía del templo al conjunto de edificios reales de Salomón y luego vuelve al santuario por medio de las manos de Hiram el artesano. Los edificios del palacio toman trece años e incluyen espacios para exhibición, juicio, residencia y la hija de Faraón, situando la arquitectura real junto al proyecto del templo de siete años sin ofrecer un veredicto simplista sobre la comparación. Hiram demuestra después otra forma de sabiduría mediante el trabajo en metal. Hace las dos columnas con nombre, el gran mar de bronce sobre doce bueyes, diez basas con ruedas y sus fuentes, y una larga serie de utensilios cuyas medidas y adornos reciben atención paciente. El relato conserva los detalles prácticos porque el servicio sagrado depende de objetos prácticos. Leones, palmas, querubines, flores, bronce y oro unen la belleza con el uso, mientras el inventario final llega hasta los utensilios y los goznes. Los tesoros dedicados por David se introducen al final, uniendo dos reinados dentro de la obra terminada. El edificio y el mobiliario ya están listos, pero el arca sigue fuera.

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