El panorama
Eliseo, un profeta que habla de parte de Dios, encuentra a personas que afrontan deudas, hambre y dolor. Una viuda teme perder a sus hijos ante un acreedor. Una mujer de Sunem, una población que él visita, le prepara alojamiento y recibe una promesa inesperada. Más tarde, una crisis la lleva de nuevo a buscarlo. El capítulo pasa luego a grupos de profetas con hambre. El cuidado de Dios alcanza habitaciones privadas y comidas compartidas, además de los asuntos reales que aparecen en otros pasajes.
En este capítulo
- El aceite paga una deuda 2 Reyes 4:1-7
La viuda de un profeta dice a Eliseo que un acreedor viene a llevarse a sus dos hijos como siervos por la deuda.
- Una anfitriona recibe una promesa 2 Reyes 4:8-17
Una mujer acomodada de Sunem da de comer a Eliseo regularmente cuando pasa por allí.
- La madre busca a Eliseo 2 Reyes 4:18-28
El niño crece y luego sufre un fuerte dolor de cabeza mientras visita a los trabajadores de la cosecha.
- El niño abre los ojos 2 Reyes 4:29-37
Eliseo envía a Giezi por delante con su bastón y órdenes estrictas de no demorarse.
- Un guiso peligroso queda sano 2 Reyes 4:38-41
Durante una hambruna, Eliseo vuelve a Gilgal, donde un grupo de profetas se sienta con él.
- Un pequeño regalo alimenta a cien 2 Reyes 4:42-44
Un hombre de Baal-salisa trae a Eliseo veinte panes de cebada y grano nuevo de la primera cosecha.
Verdad central
Dios actúa por medio de Eliseo para resolver deudas y hambre, dar un hijo prometido y devolverle la vida.

Las Escrituras junto al resumen
2 Reyes · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 442 Reyes 4:1-7
El aceite paga una deuda
La viuda de un profeta dice a Eliseo que un acreedor viene a llevarse a sus dos hijos como siervos por la deuda. Su marido honraba a Dios, pero su muerte ha dejado al hogar desprotegido. Eliseo pregunta qué tiene. Solo posee una pequeña vasija de aceite. Le dice que pida prestados muchos recipientes vacíos y vierta el aceite a puerta cerrada con sus hijos. El aceite sigue fluyendo hasta llenar todos los recipientes. Puede venderlo, pagar la deuda y vivir con sus hijos de lo que sobre.

En la vida diaria
Un asesor de deudas ayuda a una viuda a hacer una lista de los pocos bienes que le quedan en la alacena y a ver cómo proteger el hogar. Un pequeño recurso se convierte en el punto de partida para aliviar una deuda agobiante. Los hijos esperan junto a ella. El aceite de Eliseo se multiplica, y los hijos se enfrentan a una verdadera servidumbre por deudas.
Observe
2 Reyes 4:6 El aceite deja de fluir cuando ya no queda ningún recipiente vacío. Las vasijas prestadas se convierten en la medida visible de un suministro que empezó con una pequeña vasija.
2 Reyes 4:1-7
Santa Biblia Reina Valera 19091UNA mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó á Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido es muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová: y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.
2Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una botija de aceite.
3Y él le dijo: Ve, y pide para ti vasos prestados de todos tus vecinos, vasos vacíos, no pocos.
4Entra luego, y cierra la puerta tras ti y tras tus hijos; y echa en todos los vasos, y en estando uno lleno, ponlo aparte.
5Y partióse la mujer de él, y cerró la puerta tras sí y tras sus hijos; y ellos le llegaban [los vasos], y ella echaba [del aceite].
6Y como los vasos fueron llenos, dijo á un hijo suyo: Tráeme aún [otro] vaso. Y él dijo: No hay más vasos. Entonces cesó el aceite.
7Vino ella luego, y contólo al varón de Dios, [el cual] dijo: Ve, y vende el aceite, y paga á tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quedare.
2 Reyes 4:8-17
Una anfitriona recibe una promesa
Una mujer acomodada de Sunem da de comer a Eliseo regularmente cuando pasa por allí. Convence a su marido de construirle una pequeña habitación con muebles básicos. Eliseo pregunta cómo puede corresponder a su cuidado, y hasta ofrece ayuda en la corte. Ella dice que vive segura entre su propia gente. Giezi, su criado, señala que no tiene hijo y que su marido es viejo. Eliseo promete un hijo dentro de un año. Ella teme una falsa esperanza, pero el niño nace en el tiempo prometido.

En la vida diaria
La dueña de una pensión mantiene lista una habitación tranquila para un cuidador que viaja. Cuando él ofrece corresponderle, ella rechaza favores y dice que tiene lo necesario. La gratitud de él alcanza un anhelo privado que ella no ha mencionado. Eliseo puede prometer un hijo mediante la palabra de Dios, a diferencia de un huésped común.
Observe
2 Reyes 4:13 La mujer no pide influencia ante el rey. Su respuesta muestra que su hospitalidad no ha sido una manera de obtener un favor público.
2 Reyes 4:8-17
Santa Biblia Reina Valera 19098Y aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer principal, la cual le constriñó á que comiese del pan: y cuando por allí pasaba, veníase á su casa á comer del pan.
9Y ella dijo á su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón de Dios santo.
10Yo te ruego que hagas una pequeña cámara de paredes, y pongamos en ella cama, y mesa, y silla, y candelero, para que cuando viniere á nosotros, se recoja en ella.
11Y aconteció que un día vino él por allí, y recogióse en aquella cámara, y durmió en ella.
12Entonces dijo á Giezi su criado: Llama á esta Sunamita. Y como él la llamó, pareció ella delante de él.
13Y dijo él á Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero: ¿qué quieres que haga por ti? ¿has menester que hable por ti al rey, ó al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.
14Y él dijo: ¿Qué pues haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí ella no tiene hijo, y su marido es viejo.
15Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró á la puerta.
16Y él le dijo: A este tiempo según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva.
17Mas la mujer concibió, y parió un hijo á aquel tiempo que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.
2 Reyes 4:18-28
La madre busca a Eliseo
El niño crece y luego sufre un fuerte dolor de cabeza mientras visita a los trabajadores de la cosecha. Lo llevan a su madre y muere sobre sus rodillas al mediodía. Ella lo acuesta en la cama de Eliseo y se apresura a buscar al profeta en el monte del Carmelo. Da respuestas breves por el camino y luego se aferra a sus pies. Giezi intenta apartarla, pero Eliseo ve su angustia. Admite que Dios no le ha dicho lo ocurrido. Ella recuerda su temor a recibir una falsa esperanza acerca de un hijo.

En la vida diaria
Una madre afligida entra en una capilla tranquila y encuentra al pastor que conoce a su familia. No logra responder al saludo habitual. Cuando él se sienta a su lado, por fin brotan las palabras. Eliseo es el profeta que prometió a su hijo, y el relato llegará a algo que el consuelo humano no puede lograr.
Observe
2 Reyes 4:27 Eliseo admite que Dios no le ha revelado la causa de su angustia. Ser profeta no significa saberlo todo antes de que alguien se lo cuente.
2 Reyes 4:18-28
Santa Biblia Reina Valera 190918Y como el niño fué grande, aconteció que un día salió á su padre, á los segadores.
19Y dijo á su padre: ¡Mi cabeza, mi cabeza! Y él dijo á un criado: Llévalo á su madre.
20Y habiéndole él tomado, y traídolo á su madre, estuvo sentado sobre sus rodillas hasta medio día, y murióse.
21Ella entonces subió, y púsolo sobre la cama del varón de Dios, y cerrándole [la puerta], salióse.
22Llamando luego á su marido, díjole: Ruégote que envíes conmigo á alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y vuelva.
23Y él dijo: ¿Para qué has de ir á él hoy? No es nueva luna, ni sábado. Y ella respondió: Paz.
24Después hizo enalbardar una borrica, y dijo al mozo: Guía y anda; y no me hagas detener para que suba, sino cuando yo te lo dijere.
25Partióse pues, y vino al varón de Dios al monte del Carmelo. Y cuando el varón de Dios la vió de lejos, dijo á su criado Giezi: He aquí la Sunamita:
26Ruégote que vayas ahora corriendo á recibirla, y dile: ¿Tienes paz? ¿y tu marido, y tu hijo? Y ella dijo: Paz.
27Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y llegóse Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto [el motivo], y no me lo ha revelado.
28Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo á mi señor? ¿No dije yo, que no me burlases?
2 Reyes 4:29-37
El niño abre los ojos
Eliseo envía a Giezi por delante con su bastón y órdenes estrictas de no demorarse. La madre se niega a dejar a Eliseo, así que él la sigue. Giezi pone el bastón sobre el niño, pero no ocurre nada. Eliseo entra en la habitación, cierra la puerta y ora. Se tiende sobre el niño, cuyo cuerpo empieza a calentarse. Tras caminar de un lado a otro, vuelve a hacerlo. El niño estornuda siete veces y abre los ojos. Eliseo llama a la madre, que se inclina hasta el suelo y se lleva vivo a su hijo.


En la vida diaria
La voluntaria que ayuda a buscar desaparecidos espera junto al teléfono de una madre, con un abrigo doblado sobre el brazo. No tiene palabras que borren la espera, así que permanece cerca hasta que llega la llamada. Cuidar incluye quedarse durante la impotencia. La oración de Eliseo lleva a que un niño muerto vuelva a vivir.
Observe
2 Reyes 4:31 El bastón no produce respuesta cuando Giezi lo pone sobre el niño. Poseer un objeto ligado a Eliseo no lo convierte en una fuente automática de vida.
2 Reyes 4:29-37
Santa Biblia Reina Valera 190929Entonces dijo él á Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi bordón en tu mano, y ve; y si alguno te encontrare, no lo saludes; y si alguno te saludare, no le respondas: y pondrás mi bordón sobre el rostro del niño.
30Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
31El entonces se levantó, y siguióla. Y Giezi había ido delante de ellos, y había puesto el bordón sobre el rostro del niño, mas ni tenía voz ni sentido; y así se había vuelto para encontrar á Eliseo; y declaróselo, diciendo: El mozo no despierta.
32Y venido Eliseo á la casa, he aquí el niño que estaba tendido muerto sobre su cama.
33Entrando él entonces, cerró la puerta sobre ambos, y oró á Jehová.
34Después subió, y echóse sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y calentóse la carne del joven.
35Volviéndose luego, paseóse por la casa á una parte y á otra, y después subió, y tendióse sobre él; y el joven estornudó siete veces, y abrió sus ojos.
36Entonces llamó él á Giezi, y díjole: Llama á esta Sunamita. Y él la llamó. Y entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo.
37Y así que ella entró, echóse á sus pies, é inclinóse á tierra: después tomó su hijo, y salióse.
2 Reyes 4:38-41
Un guiso peligroso queda sano
Durante una hambruna, Eliseo vuelve a Gilgal, donde un grupo de profetas se sienta con él. Pide a su criado que prepare una olla grande de guiso. Un hombre recoge calabazas silvestres sin saber qué son y las corta dentro de la olla. Mientras comen, se dan cuenta de que la comida es peligrosa y dejan de comer. Eliseo pide harina y la echa. Les dice que sirvan de nuevo la comida, y ya no les hace daño. Una comida compartida, amenazada por el hambre y el error, se vuelve segura.

En la vida diaria
El cocinero de un campamento deja de servir sopa cuando un ayudante admite que añadió plantas que no sabe identificar. El grupo hambriento deja los tazones mientras el cocinero elimina el peligro. Las buenas intenciones no hacen seguro un alimento desconocido. La harina de Eliseo acompaña un cambio milagroso, no una receta para tratar venenos.
Observe
2 Reyes 4:39 Quienes preparan la comida desconocen las plantas recogidas. El peligro surge de la ignorancia en medio del hambre, no de un plan declarado para envenenar al grupo.
2 Reyes 4:38-41
Santa Biblia Reina Valera 190938Y Eliseo se volvió á Gilgal. Había entonces grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo á su criado: Pon una grande olla, y haz potaje para los hijos de los profetas.
39Y salió uno al campo á coger hierbas, y halló una [como] parra montés, y cogió de ella una faldada de calabazas silvestres: y volvió, y cortólas en la olla del potaje: porque no sabía [lo que era].
40Echóse después para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado, dieron voces, diciendo: ¡Varón de Dios, la muerte en la olla! Y no lo pudieron comer.
41El entonces dijo: Traed harina. Y esparcióla en la olla, y dijo: Echa de comer á la gente. Y no hubo más mal en la olla.
2 Reyes 4:42-44
Un pequeño regalo alimenta a cien
Un hombre de Baal-salisa trae a Eliseo veinte panes de cebada y grano nuevo de la primera cosecha. Eliseo dice a su criado que dé la comida a la gente. El criado ve que es muy poco para cien hombres y cuestiona la orden. Eliseo la repite y añade la promesa de Dios de que comerán y aún sobrará. Se sirve la comida, todos comen y quedan sobras. El resultado cumple la palabra dada y convierte un regalo que parecía insuficiente en una comida para todo el grupo.
En la vida diaria
La organizadora de una comida campestre cuenta el pan sobre una pequeña mesa de caballetes y se pregunta cómo servir a todo el grupo de caminantes. Empieza a repartir porciones mientras otros se acercan con platos vacíos. La diferencia entre lo disponible y el número de personas es evidente. Aquí Dios promete comida suficiente y sobras sin que se mencione ninguna otra entrega.
Observe
2 Reyes 4:43 Dios promete que quedará comida después de comer, no solo que habrá suficiente para empezar a servir. El resultado responde a la preocupación del criado por el número de personas.
2 Reyes 4:42-44
Santa Biblia Reina Valera 190942Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da á la gente para que coman.
43Y respondió su sirviente: ¿Cómo he de poner esto delante de cien hombres? Mas él tornó á decir: Da á la gente para que coman, porque así ha dicho Jehová: Comerán, y sobrará.
44Entonces él lo puso delante de ellos, y comieron, y sobróles, conforme á la palabra de Jehová.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
2 Reyes 4:1 comienza con “UNA mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó á Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido es muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de…”
Dónde cambia el capítulo
2 Reyes 4:23 forma un giro natural: “Y él dijo: ¿Para qué has de ir á él hoy? No es nueva luna, ni sábado. Y ella respondió: Paz.”
La nota final
2 Reyes 4:44 deja al lector con “Entonces él lo puso delante de ellos, y comieron, y sobróles, conforme á la palabra de Jehová.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras dijo, ella, entonces, para, sobre, Dios ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- acreedor
- Persona a quien se debe dinero y que puede exigir el pago.
- bordón
- Bastón largo que se lleva como apoyo al caminar.
- primicias
- Primeros productos de una cosecha, apartados para ofrecerlos a Dios.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.




