5:2En aquel tiempo Jehová dijo á Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve á circuncidar la segunda vez á los hijos de Israel.
5:3Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó á los hijos de Israel en el monte de los prepucios.
5:4Esta es la causa por la cual Josué [los] circuncidó: todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto por el camino, después que salieron de Egipto.
5:5Porque todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados: mas todo el pueblo que había nacido en el desierto por el camino, después que salieron de Egipto, no estaban circuncidados.
5:6Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que toda la gente de los hombres de guerra que habían salido de Egipto, fué consumida, por cuanto no obedecieron á la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra, de la cual Jehová había jurado á sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.
5:7Y los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino.
5:8Y cuando hubieron acabado de circuncidar toda la gente, quedáronse en el mismo lugar en el campo, hasta que sanaron.
5:9Y Jehová dijo á Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto: por lo cual el nombre de aquel lugar fué llamado Gilgal, hasta hoy.
Gilgal recibe piedras antes de recibir botín de Jericó. La primera instalación con apariencia de permanencia dentro de la tierra no celebra una ciudad conquistada. Recuerda un río que nadie habría cruzado de aquella manera sin el SEÑOR. El campamento mira hacia el próximo obstáculo; el monumento mira hacia atrás. La distribución de la atención es deliberada.
Las piedras traen también instrucciones para una conversación. El padre no debe limitarse a identificar el río ni a admirar el trabajo de construcción. Debe explicar por qué Israel está de este lado. La respuesta une el Jordán con el mar Rojo y reúne a dos generaciones en una misma historia de liberación, sin fingir que ambas presenciaron el mismo acontecimiento. Lo que la generación anterior vivió en el mar, esta lo ha vivido en el río.
Después, la explicación sale del ámbito familiar. Todos los pueblos de la tierra deben reconocer la fuerza del SEÑOR, e Israel debe temerlo siempre. Las mismas piedras dan testimonio hacia afuera y señalan una obligación hacia adentro. No están allí para felicitar a Israel por su excelente administración de ríos.