Personajes de la Biblia

Josué

Pasó cuarenta años como el ayudante que no se apartaba de la tienda, y después dirigió el cruce.

También llamado Oseas, hijo de Nun

A Josué se lo ve primero escogiendo hombres para pelear contra Amalec mientras Moisés mira desde un cerro. Después está casi siempre en segundo plano y siempre cerca: en el monte cuando Moisés sube, todavía en la tienda cuando todos han vuelto a la suya, uno de los doce enviados a ver la tierra y uno de los dos que volvieron diciendo que se podía. Espera los cuarenta años que esa sentencia implica. Luego muere Moisés, y lo primero que se le dice es que sea fuerte y valiente, tres veces en un solo capítulo.

Dónde apareceÉxodo 17 · Éxodo 24 · Éxodo 32 a 33 · Números 13 a 14 · Números 27 · Deuteronomio 31 a 34 · Josué 1 a 24

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Josué

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Josué

  1. 01

    Éxodo 17:8-13

    Hasta que el sol se puso

    Su primera aparición es una batalla en el valle mientras el desenlace se decide en la cumbre según si dos brazos siguen en alto. Vence, y se le manda escribirlo.

    A Josué le toca la espada; a Moisés, la colina. El Libro de Éxodo alterna entre ambos lugares y no permite que la victoria pertenezca únicamente al hombre que lleva el arma. Josué escoge hombres y combate según las instrucciones. Arriba, la vara es expresamente la vara de Dios, la misma que aparece en el episodio anterior junto a la roca. El combate es real, pero su resultado no se explica solo por la fuerza de Josué.

    Entonces aparece un problema muy humano para Moisés: le pesan los brazos. Ningún discurso resuelve eso. Aarón y Hur buscan una piedra para que se siente y le sostienen las manos, uno a cada lado. El acontecimiento extraordinario incluye una ayuda bastante ordinaria. El pasaje no registra una oración ni atribuye un poder mecánico al gesto; sí relaciona expresamente el curso de la batalla con la mano levantada. La dependencia queda a la vista, y también el cansancio.

    Al final, Josué recibe el reconocimiento que corresponde a su tarea: derrota a Amalec a filo de espada. Los hombres de la colina no vuelven innecesarios a los soldados, ni los soldados vuelven irrelevante la colina. Esta es la primera aparición de Josué en las Escrituras. Entra como un jefe que obedece, en una victoria que necesita más manos que las suyas.

    Versículo por versículo

    1. 17:8

      Deuteronomio 25:17-18 añade que Amalec atacó a los rezagados que estaban agotados. Éxodo identifica el enfrentamiento sin incluir aquí ese detalle.

    2. 17:9

      Esta es la primera aparición de Josué por nombre en las Escrituras. No se indican su edad ni su preparación militar anterior.

    3. 17:10

      Hur aparece por nombre, pero este pasaje no explica su parentesco. El texto no lo llama esposo de Miriam.

    4. 17:11

      La mano levantada acompaña la ventaja de Israel. No se registra una oración pronunciada ni se explica por separado el significado preciso del gesto.

    5. 17:12

      Aarón y Hur sostienen las manos de Moisés mientras él permanece sentado. El relato no oculta su limitación física.

    6. 17:13

      Deshizo, a filo de espada, describe aquí una derrota militar completa, no un simple revés. El versículo 14 ordena expresamente que se relate este acontecimiento a Josué.

    Éxodo 17:8-13

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 6 versículos

    17:8Y vino Amalec, y peleó con Israel en Rephidim.

    17:9Y dijo Moisés á Josué: Escógenos varones, y sal, pelea con Amalec: mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.

    17:10E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando con Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron á la cumbre del collado.

    17:11Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.

    17:12Y las manos de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y pusiéronla debajo de él, y se sentó sobre ella: y Aarón y Hur sustentaban sus manos, el uno de una parte y el otro de otra; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

    17:13Y Josué deshizo á Amalec y á su pueblo á filo de espada.

    Éxodo 17:8-13: Hasta que el sol se puso
  2. 02

    Números 13:1-14:10

    Dos informes de doce

    Diez hombres describen gigantes y una tierra que se traga a sus habitantes. Él y Caleb rasgan sus vestidos y dicen que el SEÑOR está con nosotros, y la congregación toma piedras.

    Las uvas no están en discusión. Todos han visto el fruto, y los exploradores coinciden en que la tierra es fértil. El conflicto empieza con el sin embargo. Habitantes fuertes, ciudades amuralladas, descendientes de Anac: Josué y Caleb no presentan otro paisaje con murallas más bajas. Discuten la conclusión que se extrae del paisaje ya descrito. Al comienzo, Dios la llama la tierra que él da. La inspección nunca se planteó como una votación sobre la posibilidad de cumplir esa promesa.

    Después, el informe rebasa lo que los exploradores pueden demostrar. Verse a sí mismos como saltamontes se convierte en afirmar que los habitantes también los ven así. Atribuyen una opinión al enemigo sin explicar cómo la conocieron. Entretanto, una tierra cuyo fruto requirió dos cargadores se transforma en una tierra que devora a sus habitantes. Caleb es el primero en interrumpir ese veredicto. Josué se une expresamente a él en el capítulo siguiente, con la ropa rasgada y la insistencia en que la tierra es extraordinariamente buena. Su respuesta descansa en la presencia del SEÑOR, no en fingir que los adversarios son imaginarios.

    La discusión también invierte sus propias imágenes. Frente a una tierra que supuestamente devora personas, los enemigos son descritos como pan. Pero la afirmación decisiva es que el SEÑOR está con Israel, no que los israelitas hayan crecido de estatura de repente. La congregación quiere otro jefe para volver a Egipto y después pide apedrear a los dos hombres. Obedecer no vuelve popular a Josué. Antes de que esa amenaza determine el desenlace, la gloria del SEÑOR aparece ante todo Israel.

    Versículo por versículo

    1. 13:16

      Jehoshua y Josué son formas del mismo nombre, no dos exploradores distintos. Números 13:8 lo identifica con la tribu de Efraín.

    2. 13:23-24

      Escol significa racimo; el nombre del lugar se explica por las uvas. El término geográfico hebreo, nahal, puede significar valle o cauce; aquí se traduce arroyo, y en 13:24 queda dentro del nombre Nahal-escol.

    3. 13:30

      Caleb habla primero en este capítulo. Josué aparece expresamente junto a él en 14:6-9, por lo que sus palabras no deben atribuirse solo a Josué.

    4. 13:33

      La afirmación sobre lo que piensan los habitantes pertenece al informe de los exploradores. El pasaje no confirma esa apreciación de manera independiente.

    5. 14:3

      El temor de que sus hijos sean presa recibe respuesta en 14:31: precisamente a esos hijos promete Dios introducir en la tierra.

    6. 14:9-10

      Amparo traduce una palabra hebrea que significa sombra, imagen de protección. A la petición de apedrear a los que hablan le sigue inmediatamente la aparición de la gloria divina.

    Números 13:1-14:10: Dos informes de doce

    Números 13:1-14:10

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 43 versículos

    13:1Y Jehová habló á Moisés, diciendo:

    13:2Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy á los hijos de Israel: de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.

    13:3Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, conforme á la palabra de Jehová: y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel.

    13:4Los nombres de los cuales son éstos: De la tribu de Rubén, Sammua hijo de Zaccur.

    13:5De la tribu de Simeón, Saphat hijo de Hurí.

    13:6De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jephone.

    13:7De la tribu de Issachâr, Igal hijo de Joseph.

    13:8De la tribu de Ephraim, Oseas hijo de Nun.

    13:9De la tribu de Benjamín, Palti hijo de Raphu.

    13:10De la tribu de Zabulón, Gaddiel hijo de Sodi.

    13:11De la tribu de José, de la tribu de Manasés, Gaddi hijo de Susi.

    13:12De la tribu de Dan, Ammiel hijo de Gemalli.

    13:13De la tribu de Aser, Sethur hijo de Michâel.

    13:14De la tribu de Nephtalí, Nahabí hijo de Vapsi.

    13:15De la tribu de Gad, Geuel hijo de Machî.

    13:16Estos son los nombres de los varones que Moisés envió á reconocer la tierra: y á Oseas hijo de Nun, le puso Moisés el nombre de Josué.

    13:17Enviólos, pues, Moisés á reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid por aquí, por el mediodía, y subid al monte:

    13:18Y observad la tierra qué tal es; y el pueblo que la habita, si es fuerte ó débil, si poco ó numeroso;

    13:19Qué tal la tierra habitada, si es buena ó mala; y qué tales son las ciudades habitadas, si de tiendas ó de fortalezas;

    13:20Y cuál sea el terreno, si es pingüe ó flaco, si en él hay ó no árboles: y esforzaos, y coged del fruto del país. Y el tiempo era el tiempo de las primeras uvas.

    13:21Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Emath.

    13:22Y subieron por el mediodía, y vinieron hasta Hebrón: y allí estaban Aimán, y Sesai, y Talmai, hijos de Anac. Hebrón fué edificada siete años antes de Zoán, la de Egipto.

    13:23Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.

    13:24Y llamóse aquel lugar Nahal-escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel.

    13:25Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta días.

    13:26Y anduvieron y vinieron á Moisés y á Aarón, y á toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y diéronles la respuesta, y á toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra.

    13:27Y le contaron, y dijeron: Nosotros llegamos á la tierra á la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.

    13:28Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fuertes; y también vimos allí los hijos de Anac.

    13:29Amalec habita la tierra del mediodía; y el Hetheo, y el Jebuseo, y el Amorrheo, habitan en el monte; y el Cananeo habita junto á la mar, y á la ribera del Jordán.

    13:30Entonces Caleb hizo callar el pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella.

    13:31Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo; porque es más fuerte que nosotros.

    13:32Y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga á sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de grande estatura.

    13:33También vimos allí gigantes, hijos de Anac, [raza] de los gigantes: y éramos nosotros, á nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos á ellos.

    14:1ENTONCES toda la congregación alzaron [grita], y dieron voces: y el pueblo lloró aquella noche.

    14:2Y quejáronse contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y díjoles toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; ó en este desierto ojalá muriéramos!

    14:3¿Y por qué nos trae Jehová á esta tierra para caer á cuchillo, y que nuestras mujeres y nuestros chiquitos sean por presa? ¿no nos sería mejor volvernos á Egipto?

    14:4Y decían el uno al otro: Hagamos un capitán, y volvámonos á Egipto.

    14:5Entonces Moisés y Aarón cayeron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel.

    14:6Y Josué hijo de Nun, y Caleb hijo de Jephone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos;

    14:7Y hablaron á toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.

    14:8Si Jehová se agradare de nosotros, [él] nos meterá en esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel.

    14:9Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de aquesta tierra, porque nuestro pan son: su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová: no los temáis.

    14:10Entonces toda la multitud habló de apedrearlos con piedras. Mas la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo del testimonio á todos los hijos de Israel.

  3. 03

    Deuteronomio 31:1-8

    El encargo delante de todos

    Moisés, a los ciento veinte, lo llama ante todo Israel y le dice que él entrará con este pueblo en la tierra. El encargo es público, para que nadie pueda discutirlo después.

    La promesa no se retira cuando Moisés deja el mando. Esa es la fuerza de la repetición: el SEÑOR pasará delante de Israel, y Josué pasará delante de Israel. El mismo movimiento aparece en dos planos distintos. Josué recibe el liderazgo visible; no se convierte en la fuente de la promesa. Se declara sin rodeos que Moisés no cruzará, pero la tierra sigue vinculada al compromiso que Dios hizo con los padres.

    La exhortación a ser fuertes y valientes se dirige primero al pueblo y después a Josué, delante de todos. No es un elogio privado a un temperamento especialmente intrépido. La razón expresada es que el SEÑOR los acompaña y no los abandonará. Aquí importan las palabras públicas. El ayudante que, según Éxodo 33:11, permanecía en la tienda recibe ahora su encargo ante todo Israel. No hay un arreglo discreto que obligue a la congregación a adivinar quién tiene la responsabilidad.

    El encargo también tiene un límite preciso: Josué debe introducir a este pueblo en su herencia. El discurso no autoriza cualquier cosa que un comandante exitoso pudiera preferir después. La tierra, el pueblo, la promesa y los mandamientos ya están definidos. Moisés no puede acompañarlos al otro lado del río. Josué sí. Ninguno de esos hechos cambia quién va delante de ellos.

    Versículo por versículo

    1. 31:2

      Moisés declara que tiene 120 años. Deuteronomio 34:7 describe su vista y su vigor como intactos, por lo que no corresponde inventar aquí un colapso físico.

    2. 31:3

      Tanto el SEÑOR como Josué irán delante de Israel, pero no son dirigentes intercambiables. La acción divina fundamenta la tarea encomendada a Josué.

    3. 31:6

      La exhortación se dirige primero a Israel como comunidad. Josué recibe personalmente el mismo encargo en el versículo 7.

    4. 31:7

      Delante de todo Israel indica una comisión pública. Números 27:18-23 también registra su nombramiento ante Eleazar y la congregación, con la imposición de manos de Moisés.

    5. 31:8

      La promesa de una presencia que no abandona reaparece en Josué 1:5. La repetición vincula la sucesión con Moisés, en lugar de presentar un comienzo sin obligaciones previas.

    Deuteronomio 31:1-8

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 8 versículos

    31:1Y FUÉ Moisés, y habló estas palabras á todo Israel,

    31:2Y díjoles: De edad de ciento y veinte años soy hoy día; no puedo más salir ni entrar: á más de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán.

    31:3Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá estas gentes de delante de ti, y las heredarás: Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.

    31:4Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los Amorrheos, y con su tierra, que los destruyó.

    31:5Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme á todo lo que os he mandado.

    31:6Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará.

    31:7Y llamó Moisés á Josué, y díjole á vista de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo á la tierra que juró Jehová á sus padres que les había de dar, y tú se la harás heredar.

    31:8Y Jehová es el que va delante de ti; él será contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni te intimides.

    Deuteronomio 31:1-8: El encargo delante de todos
  4. 04

    Josué 3:1-4:24

    El río detenido en un montón

    En la siega, con el Jordán desbordado, los sacerdotes entran primero con el arca y el agua se detiene río arriba. Del lecho salen doce piedras para que los hijos pregunten por ellas.

    Los primeros pies que entran en el Jordán no encuentran un cauce convenientemente descubierto. Tocan agua desbordada. Solo después se describe la detención de la corriente que viene de arriba y el paso del pueblo por tierra seca. El orden importa, igual que el paréntesis sobre la cosecha: el río rebasa sus orillas, no se reduce a un vado sencillo. Josué da las órdenes, pero lo que encabeza la marcha es el arca del pacto, llevada por sacerdotes. El cruce se organiza alrededor de la presencia del Señor de toda la tierra, no del lucimiento de un nuevo comandante.

    Los sacerdotes entran primero y permanecen en medio mientras los demás pasan. Su inmovilidad permite el movimiento del pueblo. El capítulo vuelve una y otra vez a sus pies, al suelo seco y a la conclusión del cruce; las aguas regresan cuando esos pies alcanzan la orilla. Entretanto, Dios confirma expresamente la autoridad de Josué ante Israel, como había prometido en 3:7. La comparación con Moisés no es una asociación añadida después. Es uno de los propósitos declarados del acontecimiento.

    Después llega una tarea que requiere hombros, no espadas: doce hombres cargan doce piedras del río. Una por cada tribu, no un monumento exclusivo a Josué. Las piedras deben despertar preguntas en los hijos que no presenciaron el cruce, y la respuesta tiene que explicar lo que Dios hizo. La explicación final mira hacia atrás, al mar Rojo, y hacia afuera, a todos los pueblos de la tierra. El paso de Israel tiene una audiencia más amplia que quienes lo realizaron. El río vuelve a su curso. La memoria del cruce debe permanecer.

    Versículo por versículo

    1. 3:4

      La distancia de unos dos mil codos permite al pueblo ver el camino sin acercarse al arca. El versículo da la medida sin equivalencia en unidades modernas.

    2. 3:11

      Señor de toda la tierra es el título empleado aquí y en 3:13. Su alcance anticipa el propósito universal expresado en 4:24.

    3. 3:15-16

      Adán es aquí una ciudad, no el primer hombre. El propio versículo identifica el mar de la llanura como el mar Salado.

    4. 4:9

      El versículo describe aquí doce piedras levantadas en medio del Jordán, distintas de las doce llevadas afuera y levantadas en Gilgal en 4:20. El texto no proporciona una identificación moderna de ninguno de los dos conjuntos.

    5. 4:12-13

      Los guerreros de Rubén, Gad y la mitad de Manasés cruzan para ayudar a las otras tribus, aunque su herencia está al este. Unos cuarenta mil designa a este contingente armado, no a toda la población que cruza.

    6. 4:23-24

      La comparación con el mar Rojo es expresa, no una mera semejanza. Se mencionan tanto el conocimiento del poder del SEÑOR entre los pueblos como la reverencia duradera dentro de Israel.

    Josué 3:1-4:24: El río detenido en un montón

    Josué 3:1-4:24

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 41 versículos

    3:1Y LEVANTÓSE Josué de mañana, y partieron de Sittim, y vinieron hasta el Jordán, él y todos los hijos de Israel, y reposaron allí antes que pasasen.

    3:2Y pasados tres días, los oficiales atravesaron por medio del campo,

    3:3Y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando viereis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los sacerdotes y Levitas que la llevan, vosotros partiréis de vuestro lugar, y marcharéis en pos de ella.

    3:4Empero entre vosotros y ella haya distancia como de la medida de dos mil codos: y no os acercaréis á ella, á fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir: por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino.

    3:5Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana entre vosotros maravillas.

    3:6Y habló Josué á los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto, y fueron delante del pueblo.

    3:7Entonces Jehová dijo á Josué: Desde aqueste día comenzaré á hacerte grande delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como fuí con Moisés, así seré contigo.

    3:8Tú, pues, mandarás á los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hubiereis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán.

    3:9Y Josué dijo á los hijos de Israel: Llegaos acá, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios.

    3:10Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al Cananeo, y al Heteo, y al Heveo, y al Pherezeo, y al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Jebuseo.

    3:11He aquí, el arca del pacto del Señoreador de toda la tierra pasa el Jordán delante de vosotros.

    3:12Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, de cada tribu uno.

    3:13Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová Señoreador de toda la tierra, fueren asentadas sobre las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se partirán: porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.

    3:14Y aconteció, que partiendo el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, y los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto,

    3:15Cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, así como los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados á la orilla del agua, (porque el Jordán suele reverter sobre todos sus bordes todo el tiempo de la siega,)

    3:16Las aguas que venían de arriba, se pararon como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Sarethan; y las que descendían á la mar de los llanos, al mar Salado, se acabaron y fueron partidas; y el pueblo pasó en derecho de Jericó.

    3:17Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.

    4:1Y CUANDO toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló á Josué, diciendo:

    4:2Tomad del pueblo doce hombres, de cada tribu uno,

    4:3Y mandadles, diciendo: Tomaos de aquí del medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y las asentaréis en el alojamiento donde habéis de tener la noche.

    4:4Entonces Josué llamó á los doce hombres, los cuales había él ordenado de entre los hijos de Israel, de cada tribu uno;

    4:5Y díjoles Josué: Pasad delante del arca de Jehová vuestro Dios al medio del Jordán; y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel;

    4:6Para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren á sus padres mañana, diciendo: ¿Qué os significan estas piedras?

    4:7Les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron partidas delante del arca del pacto de Jehová; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se partieron: y estas piedras serán por memoria á los hijos de Israel para siempre.

    4:8Y los hijos de Israel lo hicieron así como Josué [les] mandó: que levantaron doce piedras del medio del Jordán, como Jehová lo había dicho á Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, y pasáronlas consigo al alojamiento, y las asentaron allí.

    4:9Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta hoy.

    4:10Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio del Jordán, hasta tanto que se acabó todo lo que Jehová había mandado á Josué que hablase al pueblo, conforme á todas las cosas que Moisés había á Josué mandado: y el pueblo se dió priesa y pasó.

    4:11Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, pasó también el arca de Jehová, y los sacerdotes, en presencia del pueblo.

    4:12También los hijos de Rubén y los hijos de Gad, y la media tribu de Manasés, pasaron armados delante de los hijos de Israel, según Moisés les había dicho:

    4:13Como cuarenta mil hombres armados á punto pasaron hacia la campiña de Jericó delante de Jehová á la guerra.

    4:14En aquel día Jehová engrandeció á Josué en ojos de todo Israel: y temiéronle, como habían temido á Moisés, todos los días de su vida.

    4:15Y Jehová habló á Josué, diciendo:

    4:16Manda á los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordán.

    4:17Y Josué mandó á los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordán.

    4:18Y aconteció que como los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, subieron del medio del Jordán, y las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en seco, las aguas del Jordán se volvieron á su lugar, corriendo como antes sobre todos sus bordes.

    4:19Y el pueblo subió del Jordán el diez del mes primero, y asentaron el campo en Gilgal, al lado oriental de Jericó.

    4:20Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán.

    4:21Y habló á los hijos de Israel, diciendo: Cuando mañana preguntaren vuestros hijos á sus padres, y dijeren: ¿Qué os significan estas piedras?

    4:22Declararéis á vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán.

    4:23Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, á la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el mar Bermejo, al cual secó delante de nosotros hasta que pasamos:

    4:24Para que todos los pueblos de la tierra conozcan la mano de Jehová, que es fuerte; para que temáis á Jehová vuestro Dios todos los días.

  5. 05

    Josué 6:1-21

    La séptima vuelta

    Seis días rodeando en silencio una ciudad cerrada, luego siete veces el séptimo día, luego trompetas y un grito. Es la manera menos militar imaginable de tomar una fortaleza.

    Jericó está cerrada, pero el primer anuncio divino presenta la ciudad como ya entregada. Las órdenes siguientes no parecen instrucciones para derribar las puertas a golpes: sacerdotes, cuernos, el arca, vueltas repetidas. Los hombres armados tienen su lugar, pero no deciden la disposición. Josué acaba de inclinarse ante el capitán del ejército del SEÑOR en 5:13-15. Ante Jericó, el hombre que manda a Israel sigue siendo alguien que recibe órdenes.

    El silencio del pueblo tiene un alcance preciso; no significa silencio absoluto alrededor de la ciudad. Los sacerdotes siguen tocando los cuernos, mientras el pueblo debe reservar su voz hasta la orden. Durante seis días se da una vuelta diaria, y el séptimo se dan siete. La repetición del siete organiza el tiempo y la procesión, pero el relato no ofrece ninguna explicación sobre ondas sonoras capaces de derribar mampostería. La muralla cae según lo anunciado por Dios y el pueblo entra de frente. El Libro de Josué describe una promesa cumplida mediante la obediencia ordenada, no una técnica de demolición pendiente de redescubrimiento.

    El relato no termina en la muralla caída. La ciudad está consagrada al SEÑOR, de modo que sus riquezas no quedan disponibles como botín privado; los metales indicados van a su tesoro. El versículo 21 declara después el costo humano sin disimularlo: mueren hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, además de los animales. La frase no puede reducirse honestamente a soldados derrotados o a una fortaleza vacía. Rahab y quienes se refugian con ella constituyen la excepción expresa porque escondió a los mensajeros. La misma orden que entrega la ciudad a la destrucción exige que ella sea preservada. Ambas cosas pertenecen al pasaje; ninguna puede suprimirse para facilitar la otra.

    Versículo por versículo

    1. 6:3-4

      Son trece vueltas en total: una en cada uno de los seis primeros días y siete en el séptimo. Siete vueltas describe el último día, no toda la operación.

    2. 6:9

      La gente reunida que va detrás del arca es, en hebreo, la retaguardia, literalmente la que recoge y cierra la marcha. Hay hombres armados delante de los sacerdotes y una retaguardia detrás del arca.

    3. 6:10

      La prohibición afecta las voces del pueblo. No silencia los cuernos de los sacerdotes, que suenan expresamente en los versículos 8-9 y 13.

    4. 6:17

      El hebreo herem designa lo entregado bajo prohibición sagrada, aquí para destrucción y no para una captura ordinaria. La familia de Rahab queda expresamente exceptuada, conforme al juramento de protección de Josué 2:12-21.

    5. 6:19

      La plata, el oro, el bronce y el hierro se reservan para el tesoro del SEÑOR. Su conservación no permite que los soldados se apropien de objetos valiosos.

    6. 6:21

      El versículo incluye expresamente a ambos sexos y a jóvenes y ancianos, no solo a combatientes. No ofrece biografías individuales ni acusaciones separadas contra quienes mueren.

    Josué 6:1-21

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 21 versículos

    6:1EMPERO Jericó estaba cerrada, bien cerrada, á causa de los hijos de Israel: nadie entraba, ni salía.

    6:2Mas Jehová dijo á Josué: Mira, yo he entregado en tu mano á Jericó y á su rey, con sus varones de guerra.

    6:3Cercaréis pues la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez: y esto haréis seis días.

    6:4Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carneros delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas á la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.

    6:5Y cuando tocaren prolongadamente el cuerno de carnero, así que oyereis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará á gran voz, y el muro de la ciudad caerá debajo de sí: entonces el pueblo subirá cada uno en derecho de sí.

    6:6Y llamando Josué hijo de Nun á los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuernos de carneros delante del arca de Jehová.

    6:7Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová.

    6:8Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas: y el arca del pacto de Jehová los seguía.

    6:9Y los armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la gente reunida iba detrás del arca, andando y tocando bocinas.

    6:10Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no daréis grita, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad: entonces daréis grita.

    6:11El arca pues de Jehová dió una vuelta alrededor de la ciudad, y viniéronse al real, en el cual tuvieron la noche.

    6:12Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová.

    6:13Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los armados iban delante de ellos, y la gente reunida iba detrás del arca de Jehová, andando y tocando las bocinas.

    6:14Así dieron otra vuelta á la ciudad el segundo día, y volviéronse al real: de esta manera hicieron por seis días.

    6:15Y al séptimo día levantáronse cuando subía el alba, y dieron vuelta á la ciudad de la misma manera siete veces: solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.

    6:16Y como los sacerdotes hubieron tocado las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Dad grita, porque Jehová os ha entregado la ciudad.

    6:17Mas la ciudad será anatema á Jehová, ella con todas las cosas que están en ella: solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estuvieren en casa con ella, por cuanto escondió los mensajeros que enviamos.

    6:18Empero guardaos vosotros del anatema, que ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, porque no hagáis anatema el campo de Israel, y lo turbéis.

    6:19Mas toda la plata, y el oro, y vasos de metal y de hierro, sea consagrado á Jehová, [y] venga al tesoro de Jehová.

    6:20Entonces el pueblo dió grita, y [los sacerdotes] tocaron las bocinas: y aconteció que como el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, dió el pueblo grita con gran vocerío, y el muro cayó á plomo. El pueblo subió luego á la ciudad, cada uno en derecho de sí, y tomáronla.

    6:21Y destruyeron todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, mozos y viejos, hasta los bueyes, y ovejas, y asnos, á filo de espada.

  6. 06

    Josué 24:1-28

    Yo y mi casa

    Anciano, en Siquem, recita la historia entera desde Abraham y después les manda escoger. Cuando dicen que servirán al SEÑOR les advierte que no podrán, y aun así lo escribe en el libro.

    La célebre declaración de Josué sobre su casa llega después de un largo discurso en el que Dios es quien da. Tomé, di, envié, saqué: la historia no está organizada como un homenaje de despedida a Josué. Comienza con la familia de Abraham sirviendo a otros dioses al otro lado del río y termina con Israel comiendo de viñas que no plantó. Ni siquiera la conquista se presenta como un logro conseguido por cuenta propia. Antes de que Josué pida una declaración de lealtad, se han expuesto sus fundamentos.

    La primera respuesta entusiasta del pueblo no permite cerrar cómodamente la reunión. Josué responde que no pueden servir al SEÑOR porque es santo y celoso, y explica la consecuencia de abandonarlo. No es una elección despreocupada entre divinidades locales intercambiables. La advertencia impide considerar suficiente el acuerdo verbal. El versículo 23 concreta el problema: los dioses ajenos están entre ellos. No se trata solo de antepasados remotos al otro lado del río. La asamblea puede decir lo correcto y todavía tener algo que desechar.

    Por eso Josué incorpora sus palabras a un pacto, las registra y levanta una piedra como testigo. La piedra ha oído, según el lenguaje vivo de la ceremonia; queda allí para enfrentar cualquier negación posterior con un recordatorio público. El pueblo también se ha declarado testigo contra sí mismo. La afirmación sobre su casa pertenece a este intercambio exigente, no queda aparte como una frase ornamental. Después los envía a sus heredades. Han recibido tierra y han prometido lealtad. La piedra permanece para dar testimonio de lo dicho.

    Versículo por versículo

    1. 24:2

      El río es aquí, según la identificación habitual, el Éufrates, la gran corriente del oriente, no un arroyo de Canaán. Taré y su familia vivían al otro lado antes de la migración de Abraham.

    2. 24:12

      La expresión que niega la espada y el arco atribuye a Dios la victoria decisiva. No elimina los combates expresamente descritos en otras partes del mismo libro.

    3. 24:15

      Casa significa el conjunto del hogar de Josué, no solo el edificio. Es una declaración de lealtad, no una predicción que garantice la conducta futura de todos sus descendientes.

    4. 24:19-20

      La advertencia se refiere a abandonar al SEÑOR por otros dioses después de recibir sus dones. No debe separarse de esa condición para afirmar que el libro niega toda posibilidad de perdón.

    5. 24:23

      Entre ellos hace inmediata la exigencia. El pasaje no sitúa el culto ajeno únicamente en el recuerdo de antepasados remotos.

    6. 24:26-27

      La piedra funciona como testigo público del pacto. Decir que ha oído da voz al monumento dentro de la ceremonia; no se describe un aparato ni una divinidad viva.

    Josué 24:1-28: Yo y mi casa

    Josué 24:1-28

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 28 versículos

    24:1Y JUNTANDO Josué todas las tribus de Israel en Sichêm, llamó á los ancianos de Israel, y á sus príncipes, á sus jueces, y á sus oficiales; y presentáronse delante de Dios.

    24:2Y dijo Josué á todo el pueblo: Así dice Jehová, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente de esotra parte del río, [es á saber], Tharé, padre de Abraham y de Nachôr; y servían á dioses extraños.

    24:3Y yo tomé á vuestro padre Abraham de la otra parte del río, y trájelo por toda la tierra de Canaán, y aumenté su generación, y díle á Isaac.

    24:4Y á Isaac dí á Jacob y á Esaú: y á Esaú dí el monte de Seir, que lo poseyese: mas Jacob y sus hijos descendieron á Egipto.

    24:5Y yo envié á Moisés y á Aarón, y herí á Egipto, al modo que lo hice en medio de él, y después os saqué.

    24:6Y saqué á vuestros padres de Egipto: y como llegaron á la mar, los Egipcios siguieron á vuestros padres hasta el mar Bermejo con carros y caballería.

    24:7Y como ellos clamasen á Jehová, él puso oscuridad entre vosotros y los Egipcios, é hizo venir sobre ellos la mar, la cual los cubrió: y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.

    24:8Y os introduje en la tierra de los Amorrheos, que habitaban de la otra parte del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra, y los destruí de delante de vosotros.

    24:9Y levantóse después Balac hijo de Sephor, rey de los Moabitas, y peleó contra Israel; y envió á llamar á Balaam hijo de Beor, para que os maldijese.

    24:10Mas yo no quise escuchar á Balaam, antes os bendijo repetidamente, y os libré de sus manos.

    24:11Y pasado el Jordán, vinisteis á Jericó; y los moradores de Jericó pelearon contra vosotros: los Amorrheos, Pherezeos, Cananeos, Hetheos, Gergeseos, Heveos, y Jebuseos: y yo los entregué en vuestras manos.

    24:12Y envié tábanos delante de vosotros, los cuales los echaron de delante de vosotros, [á saber], á los dos reyes de los Amorrheos; no con tu espada, ni con tu arco.

    24:13Y os dí la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.

    24:14Ahora pues, temed á Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de en medio los dioses á los cuales sirvieron vuestros padres de esotra parte del río, y en Egipto; y servid á Jehová.

    24:15Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando [estuvieron] de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.

    24:16Entonces el pueblo respondió, y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos á Jehová por servir á otros dioses:

    24:17Porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó á nosotros y á nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el cual delante de nuestros ojos ha hecho estas grandes señales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.

    24:18Y Jehová echó de delante de nosotros á todos los pueblos, y al Amorrheo que habitaba en la tierra: nosotros, pues, también serviremos á Jehová, porque él es nuestro Dios.

    24:19Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir á Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.

    24:20Si dejareis á Jehová y sirviereis á dioses ajenos, se volverá, y os maltratará, y os consumirá, después que os ha hecho bien.

    24:21El pueblo entonces dijo á Josué: No, antes á Jehová serviremos.

    24:22Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que os habéis elegido á Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.

    24:23Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, é inclinad vuestro corazón á Jehová Dios de Israel.

    24:24Y el pueblo respondió á Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y á su voz obedeceremos.

    24:25Entonces Josué hizo alianza con el pueblo el mismo día, y púsole ordenanzas y leyes en Sichêm.

    24:26Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una grande piedra, levantóla allí debajo de un alcornoque que estaba junto al santuario de Jehová.

    24:27Y dijo Josué á todo el pueblo: He aquí esta piedra será entre nosotros por testigo, la cual ha oído todas las palabras de Jehová que él ha hablado con nosotros: será, pues, testigo contra vosotros, porque no mintáis contra vuestro Dios.

    24:28Y envió Josué al pueblo, cada uno á su heredad.

Por qué importa

Josué es la sucesión que funciona. Todo lo que el éxodo prometió, tierra y reposo y un lugar donde poner el arca, llega bajo él, y el libro que lleva su nombre termina con la nación de pie en Siquem escogiendo a quién servirá. Es además el contrapeso de Moisés: sin señales, sin zarza, sin conversación cara a cara, solo un hombre a quien se le manda tener el libro de la ley en la boca de día y de noche e ir a tomar lo prometido.

15 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. Éxodo 15:22-17:16

    Pan del Cielo, Agua de la Roca

  2. Números 13:1-14:45

    Éramos Como Langostas

  3. Números 25:1-27:23

    Un Pastor para la Congregación

  4. Deuteronomio 31:1-32:52

    Que Oigan el Cielo y la Tierra

  5. Deuteronomio 33:1-34:12

    Ningún Profeta Como Moisés

  6. Josué 1:1-2:24

    Sé Fuerte y Muy Valiente

  7. Josué 3:1-4:24

    Doce Piedras del Río

  8. Josué 5:1-6:27

    La Séptima Vuelta

  9. Josué 7:1-8:29

    Lo Escondido

  10. Josué 8:30-9:27

    No Pedimos Consejo

  11. Josué 10:1-43

    Sol, Detente

  12. Josué 11:1-12:24

    Treinta y Un Reyes

  13. Josué 13:1-19:51

    Dame Este Monte

  14. Josué 20:1-22:34

    El Altar Llamado Testigo

  15. Josué 23:1-24:33

    Yo y Mi Casa

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