Dios establece su hogar con la humanidad

Apocalipsis 21

El panorama

El juicio ha terminado con la muerte misma arrojada al lago de fuego. Juan, el hombre al que se le muestran estas visiones, ve ahora un cielo y una tierra nuevos. Una ciudad llamada nueva Jerusalem desciende de Dios. Su vida está marcada por su presencia, y la muerte y el dolor han desaparecido. La visión pasa de una promesa de renovación a los muros, las puertas y la luz de la ciudad. Los cristianos difieren sobre cuán literalmente deben entenderse sus medidas y materiales. Su promesa central es clara: Dios vivirá con su pueblo.

En este capítulo

Verdad central

Dios vive entre su pueblo en una creación renovada donde la muerte, el dolor y la oscuridad ya no gobiernan.

Apocalipsis 21: Dios establece su hogar con la humanidad
Escena del capítuloApocalipsis 21

Las Escrituras junto al resumen

Apocalipsis · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 27

Apocalipsis 21:1-4

Dios habita en la nueva creación

El primer cielo y la primera tierra han pasado, y Juan ve una nueva creación sin mar. La nueva Jerusalem, la ciudad santa de Dios, desciende del cielo como una esposa vestida para su marido. Una voz fuerte anuncia que la morada de Dios está ahora con la humanidad. Vivirá entre su pueblo y será su Dios. Les secará las lágrimas de los ojos. La muerte, la pena, el llanto y el dolor ya no existirán. Estas pérdidas pertenecen al antiguo orden que ha pasado. La renovación alcanza la vida misma, no solo la apariencia de la ciudad.

Apocalipsis 21:1-4: Dios habita en la nueva creación
Escena del capítuloApocalipsis 21

En la vida diaria

Un padre realojado abre la puerta de una casa permanente después de meses en habitaciones provisionales. Su hija deja el bolso junto a una cama que nadie más reclamará mañana. Él se sienta con ella mientras llora de alivio. Un hogar estable cambia sus días. La nueva creación de Dios elimina la muerte y el dolor mismos.

Observe

Apocalipsis 21:4 La promesa nombra el llanto y el dolor además de la muerte. La renovación de Dios alcanza la experiencia diaria de la pérdida, no solo el suceso final que la causa.

Apocalipsis 21:1-4

Santa Biblia Reina Valera 1909

1Y VI un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.

2Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

3Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos.

4Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.

Apocalipsis 21:5-8

El trono promete nueva vida

Quien está en el trono anuncia que está haciendo nuevas todas las cosas. Le dice a Juan que escriba porque la promesa es digna de confianza. Se llama a sí mismo Alpha y Omega, el principio y el fin. Se ofrece gratis agua de la fuente de la vida a quienes tienen sed. Quienes vencen heredarán estos regalos y pertenecerán a Dios como hijos suyos. Sigue una advertencia severa. La cobardía, la incredulidad, el asesinato, el pecado sexual, la magia, la adoración falsa y la mentira no tienen lugar en esta renovación. Quienes se aferran al mal se enfrentan al lago de fuego, la segunda muerte.

Apocalipsis 21:5-8: El trono promete nueva vida
Escena del capítuloApocalipsis 21

En la vida diaria

Una ciclista agotada se arrodilla junto a un manantial señalizado al borde de la carretera y llena una botella vacía. El encargado rechaza con un gesto las monedas que ella ofrece y señala el aviso de suministro público. Ella bebe sin tener que ganarse el agua. El regalo satisface una necesidad real. Dios promete vida y pertenencia a su familia, a la vez que juzga el mal persistente.

Observe

Apocalipsis 21:6 El agua se da gratis a quienes tienen sed. La promesa presenta la vida como un regalo de Dios y no como un bien escaso disponible solo para quienes pueden pagar.

Apocalipsis 21:5-8

Santa Biblia Reina Valera 1909

5Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

6Y díjome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente.

7El que venciere, poseerá todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

8Mas á los temerosos é incrédulos, á los abominables y homicidas, á los fornicarios y hechiceros, y á los idólatras, y á todos los mentirosos, su parte [será] en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Apocalipsis 21:9-14

La esposa aparece como una ciudad

Un ángel del grupo de siete se ofrece a mostrarle a Juan la esposa del Cordero. El Cordero es Jesús, su Señor, cuyo pueblo se representa como su esposa. Llevado por el Espíritu de Dios a una montaña alta, Juan ve a la santa Jerusalem descender de Dios. La ciudad brilla con su gloria como una piedra preciosa transparente. Un muro alto la rodea, con doce puertas y doce ángeles. Cada lado tiene tres puertas. Llevan los nombres de las doce tribus de Israel, las familias del pueblo de Dios. Los doce cimientos del muro llevan los nombres de los apóstoles del Cordero, sus testigos designados.

Apocalipsis 21:9-14: La esposa aparece como una ciudad
Escena del capítuloApocalipsis 21

En la vida diaria

Una urbanista quita la cubierta de una maqueta de ciudad en un mirador sobre una colina. Un antiguo residente se acerca y encuentra nombres de barrios conocidos junto a cada entrada. Los edificios nuevos no borran a las personas que dieron vida al lugar. Los nombres unen los hogares futuros con las raíces compartidas. Juan ve al pueblo de Dios en una ciudad celestial.

Observe

Apocalipsis 21:14 Los cimientos llevan los nombres de los apóstoles y las puertas llevan los nombres de las tribus. Ambos grupos tienen un lugar en el diseño visible de la ciudad.

Apocalipsis 21:9-14

Santa Biblia Reina Valera 1909

9Y vino á mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la esposa, mujer del Cordero.

10Y llevóme en Espíritu á un grande y alto monte, y me mostró la grande ciudad santa de Jerusalem, que descendía del cielo de Dios,

11Teniendo la claridad de Dios: y su luz era semejante á una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal.

12Y tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres escritos, que son [los] de las doce tribus de los hijos de Israel.

13Al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al mediodía tres puertas; al poniente tres puertas.

14Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

Apocalipsis 21:15-17

Se mide la ciudad

El ángel que habla con Juan sostiene una vara de oro para medir. Mide la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad es cuadrada, con igual longitud y anchura. Su altura también es igual a ellas. La medida es de doce mil estadios en cada dirección, un tamaño inmenso. El muro mide 144 codos según la medida que usa el ángel. Juan da números precisos dentro de esta visión. Los cristianos difieren sobre si estas dimensiones son literales o simbólicas. Cualquiera de las dos lecturas debe tener en cuenta una ciudad cuya escala y forma son distintas de las de un asentamiento corriente.

Apocalipsis 21:15-17: Se mide la ciudad
Escena del capítuloApocalipsis 21
Asia Menor
Asia Menor

En la vida diaria

Una topógrafa extiende una cinta sobre un terreno de construcción marcado mientras su aprendiz registra cada lado. Las longitudes iguales convierten el suelo de aspecto irregular en un plano claro. Comprueban la altura en el dibujo en vez de calcularla a simple vista. La forma medida es deliberada. La ciudad de Juan tiene una enorme altura igual a sus otras dimensiones, algo que ninguna ciudad corriente comparte.

Observe

Apocalipsis 21:16 La longitud, la anchura y la altura coinciden. La ciudad no es solo un cuadrado muy grande en el suelo; la visión le da la misma medida enorme hacia arriba.

Apocalipsis 21:15-17

Santa Biblia Reina Valera 1909

15Y el que hablaba conmigo, tenía una medida de una caña de oro para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro.

16Y la ciudad está situada y puesta en cuadro, y su largura es tanta como su anchura: y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios: la largura y la altura y la anchura de ella son iguales.

17Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es del ángel.

Apocalipsis 21:18-21

La ciudad está llena de materiales preciosos

El muro está hecho de jaspe, una piedra preciosa. La ciudad misma es de oro puro con la transparencia del vidrio. Sus doce cimientos están adornados con distintas gemas, entre ellas zafiro, esmeralda y amatista. Juan enumera cada una en vez de describir una sola base sencilla. Las doce puertas son doce perlas y cada puerta está formada por una sola perla. Hasta la calle es de oro, transparente como el vidrio. Toda la ciudad comparte el esplendor. La riqueza ya no se concentra en la ropa o la copa de un gobernante corrupto, como ocurría en Babilonia.

Apocalipsis 21:18-21: La ciudad está llena de materiales preciosos
Escena del capítuloApocalipsis 21

En la vida diaria

Una talladora de gemas gira una piedra en bruto bajo la lámpara de su taller. Distintas caras captan la luz cuando la coloca junto a otras piedras terminadas. Las acomoda para mostrar sus colores juntos y luego comprueba si tienen defectos. La pequeña exposición exige un trabajo cuidadoso. Juan ve una ciudad entera cuyas puertas, cimientos y calle brillan con gloria.

Observe

Apocalipsis 21:21 Cada puerta es una perla entera, no una puerta adornada con perlas pequeñas. El detalle da a la ciudad un esplendor muy alejado de los materiales de construcción corrientes.

Apocalipsis 21:18-21

Santa Biblia Reina Valera 1909

18Y el material de su muro era de jaspe: mas la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.

19Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados de toda piedra preciosa. El primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda;

20El quinto, sardónica; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el nono, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.

21Y las doce puertas eran doce perlas, en cada una, una; cada puerta era de una perla. Y la plaza de la ciudad era de oro puro como vidrio trasparente.

Apocalipsis 21:22-27

Dios y el Cordero dan luz

Juan no encuentra templo dentro de la ciudad. Dios y el Cordero son su lugar de encuentro, así que no hace falta un santuario separado. Su gloria da luz sin sol ni luna. Las naciones salvadas caminan en esa luz y los reyes de la tierra llevan su honor a la ciudad. Sus puertas permanecen abiertas porque nunca llega la noche. Pero la apertura no significa que entre el mal. No se permite entrar a nada impuro, detestable o falso. La entrada pertenece a quienes están nombrados en el libro de la vida del Cordero. La presencia de Dios hace que la ciudad sea acogedora y esté libre de corrupción.

Apocalipsis 21:22-27: Dios y el Cordero dan luz
Escena del capítuloApocalipsis 21

En la vida diaria

Una compradora que llega tarde camina por una galería peatonal iluminada de un extremo al otro. Las entradas están abiertas y las familias cruzan sin buscar una puerta a oscuras. Un encargado retira una botella rota antes de que lastime a alguien. Allí el acceso y el cuidado funcionan juntos. La ciudad de Dios no necesita lámparas y excluye el mal mismo, no solo los peligros de la calle.

Observe

Apocalipsis 21:22 La ausencia de un templo no es la ausencia de Dios. Juan la explica por la presencia directa de Dios con el Cordero en toda la ciudad.

Apocalipsis 21:22-27

Santa Biblia Reina Valera 1909

22Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

23Y la ciudad no tenía necesidad de sol, ni de luna, para que resplandezcan en ella: porque la claridad de Dios la iluminó, y el Cordero [era] su lumbrera.

24Y las naciones que hubieren sido salvas andarán en la lumbre de ella: y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor á ella.

25Y sus puertas nunca serán cerradas de día, porque allí no habrá noche.

26Y llevarán la gloria y la honra de las naciones á ella.

27No entrará en ella ninguna cosa sucia, ó que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero.

Detalles que vale la pena notar

27versículos en esta lectura
6movimientos principales

La imagen inicial

Apocalipsis 21:1 comienza con “Y VI un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.”

Dónde cambia el capítulo

Apocalipsis 21:14 forma un giro natural: “Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

La nota final

Apocalipsis 21:27 deja al lector con “No entrará en ella ninguna cosa sucia, ó que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero.”

Un recorrido de palabras por el capítulo

Las palabras ciudad, Dios, doce, puertas, ella, muro ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.

Palabras del texto bíblico explicadas

Alpha y Omega
Primera y última letras griegas, usadas aquí para expresar el principio y el fin.
estadios
Unidades antiguas de distancia usadas aquí para medir la enorme ciudad.
codos
Medidas antiguas de longitud basadas en la distancia del codo a la punta de los dedos.
lumbrera
Fuente de luz que alumbra un lugar.

Escucha y mira junto al pasaje

Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.

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Fuente: eBible.org · spaRV1909 · obtenido 2026-09-20