El panorama
Un canto de gratitud sigue a la visión del juicio sobre la tierra. Isaías, el profeta de Dios, alaba al Señor por sus planes fieles y el amparo que da a los necesitados. Una ciudad fortificada ha caído, mientras que pueblos antes temidos ahora honran a Dios. En su monte, Dios prepara un banquete para todos los pueblos y promete poner fin a la muerte y a las lágrimas. Después, el canto nombra a Moab, una nación vecina al este del mar Muerto, como imagen del orgullo humillado. La acogida y el juicio siguen juntos.
En este capítulo
- Los débiles hallan amparo al caer los fuertes Isaías 25:1-5
Quien habla alaba a Dios como su propio Dios porque sus planes antiguos han resultado fieles y verdaderos.
- Un banquete tras el fin de la muerte Isaías 25:6-9
En su monte, Dios prepara comida abundante y vino bien madurado para todos los pueblos.
- Las orgullosas defensas de Moab quedan reducidas a polvo Isaías 25:10-12
La mano de Dios reposa sobre el monte, mientras Moab es abatido bajo él.
Verdad central
El gobierno fiel de Dios ampara a los necesitados, promete un banquete fuera del alcance de la muerte y derriba el orgullo que confía en su propia fuerza.

Las Escrituras junto al resumen
Isaías · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 12Isaías 25:1-5
Los débiles hallan amparo al caer los fuertes
Quien habla alaba a Dios como su propio Dios porque sus planes antiguos han resultado fieles y verdaderos. Una ciudad fuerte y un palacio extranjero se han convertido en ruinas que no serán reconstruidas. Pueblos feroces ahora lo honran y lo temen. Para los pobres, él ha sido fuerza en la angustia, refugio contra la tormenta y sombra contra el calor. El aliento de los despiadados se compara con una tormenta que golpea un muro. Dios acalla su ruido como una nube alivia el suelo abrasado. Al derribar la fuerza orgullosa, da verdadero amparo a quienes sufrían sus amenazas.

En la vida diaria
Un trabajador que ayuda a personas sin hogar hace entrar por una puerta a un hombre que tiembla, mientras una ráfaga violenta azota la acera. Dentro, el hombre deja de tensar los hombros y empieza a respirar con calma. El muro recibe ahora la fuerza que lo expulsó de la acera. Isaías alaba a Dios por vencer el poder humano despiadado, además de amparar a los débiles.
Observe
Isaías 25:4 La tormenta y el calor describen presiones distintas, pero Dios es refugio contra ambas. La seguridad del pobre descansa en la fuerza que otro aporta, no en una nueva capacidad para resistir solo.
Isaías 25:1-5
Santa Biblia Reina Valera 19091JEHOVÁ, tú eres mi Dios: te ensalzaré, alabaré tu nombre; porque has hecho maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme.
2Que tornaste la ciudad en montón, la ciudad fuerte en ruina: el alcázar de los extraños que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedeficada.
3Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas.
4Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, amparo contra el turbión, sombra contra el calor: porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra frontispicio.
5Como el calor en lugar seco, [así] humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube, harás marchitar el pimpollo de los robustos.
Isaías 25:6-9
Un banquete tras el fin de la muerte
En su monte, Dios prepara comida abundante y vino bien madurado para todos los pueblos. Retira la cubierta extendida sobre las naciones. La siguiente promesa nombra la pérdida más profunda: la muerte misma queda absorbida por la victoria. Dios seca las lágrimas de cada rostro y quita la vergüenza de su pueblo en toda la tierra. Quienes lo esperaron reconocen a su salvador y se alegran. El banquete es más que comida suficiente tras una escasez. Forma parte de una promesa en la que la muerte, el dolor y la vergüenza ya no definen la vida compartida de los invitados.

En la vida diaria
Un padre de luto acepta sentarse a una comida compartida tras meses de comer solo. Sus amigos le sirven un plato lleno y se quedan mientras él habla entre lágrimas. La acogida le da un momento de alivio sin negar su pérdida. El banquete que Dios promete llega más lejos al poner fin a la muerte misma, algo que ninguna comida compartida puede hacer.
Observe
Isaías 25:8 Dios seca las lágrimas de los rostros además de vencer a la muerte. La promesa une una gran victoria al dolor personal, de modo que ningún doliente queda perdido dentro de la celebración general.
Isaías 25:6-9
Santa Biblia Reina Valera 19096Y Jehová de los ejércitos hará en este monte á todos los pueblos convite de engordados, convite de purificados, de gruesos tuétanos, de purificados líquidos.
7Y deshará en este monte la máscara de la cobertura con que están cubiertos todos los pueblos, y la cubierta que está extendida sobre todas las gentes.
8Destruirá á la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho.
9Y se dirá en aquel día: He aquí éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará: éste es Jehová á quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud.
Isaías 25:10-12
Las orgullosas defensas de Moab quedan reducidas a polvo
La mano de Dios reposa sobre el monte, mientras Moab es abatido bajo él. La nación se compara con paja pisoteada en un montón de estiércol. Las manos extendidas recuerdan el esfuerzo de un nadador, pero el orgullo y la destreza no pueden mantenerla en alto. La humillación de esta imagen es deliberada. Las altas fortificaciones y los muros fuertes caen al suelo y luego al polvo. La promesa de amparo no conserva intacto todo poder orgulloso. Lo que depende de su propia altura y astucia es abatido por el mismo Dios que protege a los necesitados.

En la vida diaria
Un remero de competición rema con más fuerza mientras entra agua en su bote dañado. Sigue insistiendo en que su técnica le permitirá volver. El equipo de rescate lo alcanza cuando por fin suelta la embarcación que se hunde. Su destreza no ha vuelto seguro el casco roto. Isaías anuncia la humillación de Moab bajo el juicio de Dios, no un accidente deportivo seguido de un rescate.
Observe
Isaías 25:12 El descenso va de una fortaleza alta al suelo y al polvo. Cada etapa elimina otra pretensión de altura, haciendo completa en la imagen la derrota de aquella defensa orgullosa.
Isaías 25:10-12
Santa Biblia Reina Valera 190910Porque la mano de Jehová reposará en este monte, y Moab será trillado debajo de él, como es trillada la paja en el muladar.
11Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar: y abatirá su soberbia con los miembros de sus manos:
12Y allanará la fortaleza de tus altos muros: la humillará y echará á tierra, hasta el polvo.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Isaías 25:1 comienza con “JEHOVÁ, tú eres mi Dios: te ensalzaré, alabaré tu nombre; porque has hecho maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme.”
Dónde cambia el capítulo
Isaías 25:6 forma un giro natural: “Y Jehová de los ejércitos hará en este monte á todos los pueblos convite de engordados, convite de purificados, de gruesos tuétanos, de purificados…”
La nota final
Isaías 25:12 deja al lector con “Y allanará la fortaleza de tus altos muros: la humillará y echará á tierra, hasta el polvo.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras como, JEHOV, porque, ciudad, calor, contra ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- turbión
- Lluvia fuerte y repentina, acompañada de viento violento.
- frontispicio
- Fachada o parte delantera de un edificio.
- muladar
- Lugar donde se acumulan estiércol y otros desechos.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



