Personajes de la Biblia

Isaías

Vio el trono, dijo que era hombre de labios inmundos, y se ofreció antes de que se lo pidieran.

Isaías profetiza en Jerusalén a lo largo de cuatro reinados, de Uzías a Ezequías, y su libro es el argumento sostenido más largo del Antiguo Testamento. Es profeta de corte con acceso a los reyes, y es quien está junto a Ezequías frente a Asiria y le dice que la ciudad no será tomada. Su llamado está en el capítulo seis y no en el uno, lo cual pone la visión después de la acusación. Cuando pregunta a quién enviaré, él responde heme aquí, envíame, y entonces se le dice que el pueblo oirá y no entenderá.

Dónde apareceIsaías 1 a 66 · 2 Reyes 19 a 20

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Isaías

Los movimientos, en el orden en que el texto los da.

El relato de Isaías

  1. 01

    Isaías 6:1-8

    Heme aquí, envíame

    En el año que murió el rey Uzías ve el trono y las orlas llenando el templo. Sus primeras palabras son ay de mí, y el carbón toca sus labios antes de que se haga la pregunta.

    Ha muerto un rey, pero el trono que ve Isaías está ocupado. El contraste aparece en la primera frase: Uzías pertenece a la fecha; el Señor llena la visión. Hasta la orla de su manto llena el templo, mientras su gloria llena toda la tierra. La grandeza no cabe dentro del edificio.

    La boca es el centro inesperado de este encuentro. Los serafines proclaman santidad, Isaías confiesa labios impuros y el carbón toca precisamente esos labios antes de que él se ofrezca a hablar. El Libro de Isaías acaba de pronunciar una serie de ayes contra otros en el capítulo 5. Ahora, por decirlo así, el nombre del propio profeta entra en la lista. No se coloca fuera del pueblo cuya manera de hablar denuncia. Tampoco recibe la respuesta de que su impureza era imaginaria: se le anuncia que ha sido quitada.

    Su disposición a ser enviado llega después de la purificación y antes de conocer las condiciones del encargo. Los versículos 9-13 incluyen oídos que no escuchan y ciudades devastadas. No se trata de nombrar a un orador naturalmente brillante para un público agradecido. La boca que no podía sostener su propia confesión queda preparada para llevar las palabras de Dios.

    Versículo por versículo

    1. 6:1

      La muerte de Uzías fecha la visión; el pasaje no describe a Isaías presenciando la muerte del rey.

    2. 6:2

      Serafines se relaciona con la raíz hebrea que expresa arder. El pasaje especifica seis alas, pero no ofrece todos los detalles de su apariencia.

    3. 6:7

      El carbón procede del altar, y la declaración que acompaña el contacto explica su significado: quitar la culpa y purificar el pecado.

    4. 6:8

      Isaías responde a la pregunta del Señor antes de escuchar el difícil encargo de 6:9-13. Hechos 28:25-27 cita posteriormente ese encargo.

    Isaías 6:1-8

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 8 versículos

    6:1EN el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el templo.

    6:2Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

    6:3Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.

    6:4Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchió de humo.

    6:5Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

    6:6Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas:

    6:7Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

    6:8Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí.

    Isaías 6:1-8: Heme aquí, envíame
  2. 02

    Isaías 5:1-7

    El cántico de la viña

    Canta un cantar de amor sobre la viña de un amigo que fue cavada, despedregada, plantada y vigilada, y dio uvas silvestres. La última línea nombra la viña como la casa de Israel.

    La canción de amor se convierte en una audiencia judicial antes de que el público termine de acomodarse. Jerusalén y Judá reciben la invitación a juzgar entre el dueño y su viña. Las pruebas resultan incómodamente completas: piedras retiradas, una cepa escogida, una torre, un lagar. La cosecha no puede atribuirse a un propietario que se desentendió del trabajo. El lagar estaba listo para recibir fruto digno de ser prensado.

    Entonces el dueño anuncia que dará órdenes a las nubes. Es bastante más autoridad de la que suele tener un viñador. Su identidad empieza a aclararse antes de que el versículo 7 la revele, y los invitados a juzgar resultan ser la viña sometida a juicio. Quitar el cerco y el muro significa retirar la protección, no reconocer que plantar fue un error.

    La última línea presenta la verdadera cosecha. En hebreo, mishpat, justicia, cede el lugar a mispach, derramamiento de sangre u opresión; tsedaqah, rectitud, a tseaqah, un clamor. Los sonidos casi coinciden. Las realidades, no. La canción nunca estuvo lamentando solamente un fracaso agrícola. Su último sonido es el de alguien que está siendo lastimado.

    Versículo por versículo

    1. 5:2

      Beushim, traducido como uvas silvestres, designa fruto inservible o maloliente. El contraste se refiere a la calidad de la cosecha, no simplemente a la presencia de vides sin cultivar.

    2. 5:3

      La invitación pide que Judá y Jerusalén juzguen antes de que el versículo 7 las identifique dentro de la imagen de la viña.

    3. 5:6

      La orden a las nubes descubre al dueño divino antes de la explicación expresa del versículo 7.

    4. 5:7

      Mishpat/mispach y tsedaqah/tseaqah son pares de palabras hebreas de sonido parecido y significado muy distinto. En castellano queda el contraste de sentido, juicio y vileza, justicia y clamor, pero no el juego sonoro.

    Isaías 5:1-7

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 7 versículos

    5:1AHORA cantaré por mi amado el cantar de mi amado á su viña. Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil.

    5:2Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella: y esperaba que llevase uvas, y llevó uvas silvestres.

    5:3Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña.

    5:4¿Qué más se había de hacer á mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?

    5:5Os mostraré pues ahora lo que haré yo á mi viña: Quitaréle su vallado, y será para ser consumida; aportillaré su cerca, y será para ser hollada;

    5:6Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las espinas: y aun á las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.

    5:7Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.

    Isaías 5:1-7: El cántico de la viña
  3. 03

    Isaías 9:1-7

    El principado sobre su hombro

    Al pueblo que anda en tinieblas, un niño nos es nacido y un hijo nos es dado, y los títulos corren en fila: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

    Hay dos hombros en este pasaje, y la diferencia entre ellos sostiene buena parte de su fuerza. En el versículo 4, el hombro carga la vara del opresor; en el 6, el hombro del niño carga el gobierno. El hebreo utiliza la misma palabra, shekhem. No se sustituye una autoridad por otra exhibición más impresionante de autoridad. Se rompe la carga que pesa sobre el pueblo y la responsabilidad descansa sobre el gobernante prometido.

    La luz llega primero a lugares con nombre, Zabulón y Neftalí, no a un paisaje indefinido de oscuridad espiritual. La comparación con Madián recuerda la victoria del Libro de Jueces 7, donde la liberación no se explicaba por el tamaño del ejército de Israel. Después, las prendas manchadas de sangre encuentran el fuego. La paz se anuncia frente a los restos concretos de la guerra.

    Los títulos del niño tienen esa misma grandeza. Dios fuerte no es un elogio corriente; la expresión también se aplica a Dios en Isaías 10:21. Sin embargo, la frase final no atribuye el cumplimiento al ingenio de la dinastía de David. Lo realizará el celo del SEÑOR de los ejércitos. El trono lleva el nombre de David; el futuro no depende de que sus descendientes lo fabriquen.

    Versículo por versículo

    1. 9:3

      La frase negativa de la Reina Valera, no aumentaste la alegría, sigue la lectura hebrea escrita, lo, no. La lectura marginal tradicional dice lo, para ella, de donde procede la formulación positiva de muchas traducciones.

    2. 9:4

      El día de Madián remite a la liberación mediante Gedeón en Jueces 7, no a una batalla que el niño libre dentro de este pasaje.

    3. 9:6

      El gibbor es el hebreo de Dios fuerte; compárese Isaías 10:21. La discusión de los títulos reales debe tomar en serio su fuerza, no reducirlos a nombres decorativos.

    4. 9:7

      La seguridad basada en el celo del SEÑOR reaparece en Isaías 37:32, al tratar la supervivencia del remanente de Jerusalén.

    Isaías 9:1-7

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 7 versículos

    9:1AUNQUE no [será esta] oscuridad tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez á la tierra de Zabulón, y á la tierra de Nephtalí; y después cuando agravaron por la vía de la mar, de esa parte del Jordán, en Galilea de las gentes.

    9:2El pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

    9:3Aumentando la gente, no aumentaste la alegría. Alegraránse delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.

    9:4Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor, como en el día de Madián.

    9:5Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en sangre: mas esto será para quema, y pábulo del fuego.

    9:6Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

    9:7Lo dilatado de [su] imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

    Isaías 9:1-7: El principado sobre su hombro
  4. 04

    Isaías 36:1-37:38

    La carta delante del SEÑOR

    Asiria en el muro y un discurso en hebreo dirigido a la gente que está sobre él. Isaías manda decir que no teman por las palabras, y la respuesta es un cántico de burla y un campamento vacío al amanecer.

    Antes de que una flecha entre en Jerusalén, un argumento apunta a la muralla. Los funcionarios piden que se hable en la lengua siria, que ellos entienden; el Rabsaces elige deliberadamente la lengua del pueblo. Su público es la población que sufriría el asedio. Para ella es la amenaza de comer excrementos y beber orina. También la oferta de vides, higueras y cisternas. El inventario agradable viene acompañado de un hasta: podrán disfrutarlo hasta que los trasladen a otro país. Una tierra semejante a la suya sigue sin ser su propia tierra.

    La disputa decisiva consiste en quién ha hablado en nombre de Dios. El Rabsaces afirma que el SEÑOR lo envió, y después coloca al SEÑOR entre los dioses nacionales ya derrotados por Asiria. La oración de Ezequías no niega esas victorias. Reconoce que los países destruidos y las imágenes quemadas son reales. Lo que rechaza es equiparar a dioses fabricados con el creador del cielo y la tierra. La carta se extiende ante el SEÑOR como prueba del insulto, no como objeto dotado de poder misterioso. Sus palabras llegan a aquel a quien menosprecian.

    La respuesta de Isaías invierte la dirección de la mirada. El conquistador enumera lo que ha talado y secado; Dios señala el propósito que ha servido sin saberlo y los movimientos que ya conoce. La nariz recibe un gancho; los labios, un freno. Mientras tanto, Judá aparece echando raíces hacia abajo y dando fruto hacia arriba. El final vuelve concreto el contraste: Jerusalén queda defendida, y Senaquerib muere en la casa de su propio dios. El texto no da el intervalo entre su regreso y su muerte. Sí da el lugar.

    Versículo por versículo

    1. 36:10

      La afirmación de que el SEÑOR envió al Rabsaces pertenece a su discurso; no es una declaración independiente de Isaías que confirme todas sus pretensiones.

    2. 36:11

      La lengua siria es arameo; la lengua de los judíos es la lengua local que entiende el pueblo sobre la muralla. Rechazar el cambio solicitado amplía el público del discurso.

    3. 37:18-19

      Ezequías reconoce la destrucción de otros países, en vez de apoyar su oración en la negación de las victorias militares asirias.

    4. 37:30-32

      El lenguaje repetido de remanente, raíces y fruto describe la continuidad de la vida en Judá, no solamente la retirada del enemigo inmediato.

    5. 37:36

      El pasaje atribuye las muertes al ángel del SEÑOR. No identifica una enfermedad ni explica un mecanismo médico.

    6. 37:38

      La muerte de Senaquerib aparece después de su regreso y residencia en Nínive; no se afirma que lo mataran apenas llegó.

    Isaías 36:1-37:38: La carta delante del SEÑOR

    Isaías 36:1-37:38

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 60 versículos

    36:1ACONTECIÓ en el año catorce del rey Ezechîas, que Sennachêrib rey de Asiria subió contra todas las ciudades fuertes de Judá, y tomólas.

    36:2Y el rey de Asiria envió á Rabsaces con grande ejército desde Lachîs á Jerusalem al rey Ezechîas: y asentó el campo á los caños de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.

    36:3Y salió á él Eliacim hijo de Hilcías mayordomo, y Sebna, escriba, y Joah hijo de Asaph, canciller.

    36:4A los cuales dijo Rabsaces: Ahora pues, diréis á Ezechîas: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es ésta en que confías?

    36:5Digo, [alegas tú], (empero palabras vanas) [que tengo] consejo y fortaleza para la guerra. Ahora bien, ¿en quién confías que te rebelas contra mí?

    36:6He aquí que confías en este bordón de caña frágil, en Egipto, sobre el cual si alguien se apoyare, entrarásele por la mano, y se la atravesará. Tal es Faraón rey de Egipto para con todos los que en él confían.

    36:7Y si me dijeres, En Jehová nuestro Dios confiamos; ¿no es éste aquel cuyos altos y cuyos altares hizo quitar Ezechîas, y dijo á Judá y á Jerusalem: Delante de este altar adoraréis?

    36:8Ahora pues yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi señor, y yo te daré dos mil caballos, si pudieres tú dar caballeros que cabalguen sobre ellos.

    36:9¿Cómo pues harás volver el rostro de un capitán de los más pequeños siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y hombres de á caballo?

    36:10¿Y por ventura vine yo ahora á esta tierra para destruirla sin Jehová? Jehová me dijo: Sube á esta tierra para destruirla.

    36:11Entonces dijo Eliacim, y Sebna y Joah á Rabsaces: Rogámoste que hables á tus siervos en lengua siriaca, porque nosotros la entendemos: y no hables con nosotros en lengua judáica, oyéndolo el pueblo que está sobre el muro.

    36:12Y dijo Rabsaces: ¿Envióme mi señor á ti y á tu señor, á que dijese estas palabras, [y] no á los hombres que están sobre el muro, para comer su estiércol y beber su orina con vosotros?

    36:13Púsose luego en pie Rabsaces, y gritó á grande voz en lengua judáica, diciendo: Oid las palabras del gran rey, el rey de Asiria.

    36:14El rey dice así: No os engañe Ezechîas, porque no os podrá librar.

    36:15Ni os haga Ezechîas confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará: no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.

    36:16No escuchéis á Ezechîas: porque el rey de Asiria dice así: Haced conmigo paz, y salid á mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo;

    36:17Hasta que yo venga y os lleve á una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas.

    36:18Mirad no os engañe Ezechîas diciendo: Jehová nos librará. ¿Libraron los dioses de las gentes cada uno á su tierra de la mano del rey de Asiria?

    36:19¿Dónde está el dios de Hamath y de Arphad? ¿dónde está el dios de Sepharvaim? ¿libraron á Samaria de mi mano?

    36:20¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras, que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano á Jerusalem?

    36:21Mas callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había mandado, diciendo: No le respondáis.

    36:22Entonces Eliacim hijo de Hilcías mayordomo, y Sebna escriba, y Joah hijo de Asaph canciller, vinieron á Ezechîas rotos sus vestidos, y contáronle las palabras de Rabsaces.

    37:1ACONTECIÓ pues, que el rey Ezechîas, oído esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de saco vino á la casa de Jehová.

    37:2Y envió á Eliacim mayordomo, y á Sebna escriba, y á los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de sacos, á Isaías profeta, hijo de Amoz.

    37:3Los cuales le dijeron: Ezechîas dice así: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia, es este día: porque los hijos han llegado hasta la rotura, y no hay fuerza en la que pare.

    37:4Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual envió el rey de Asiria su señor á blasfemar al Dios vivo, y á reprender con las palabras que oyó Jehová tu Dios: alza pues oración tú por las reliquias que aun han quedado.

    37:5Vinieron pues los siervos de Ezechîas á Isaías.

    37:6Y díjoles Isaías: Diréis así á vuestro señor: Así dice Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.

    37:7He aquí que yo doy en él un espíritu, y oirá un rumor, y volveráse á su tierra: y yo haré que en su tierra caiga á cuchillo.

    37:8Vuelto pues Rabsaces, halló al rey de Asiria que batía á Libna; porque ya había oído que se había apartado de Lachîs.

    37:9Mas oyendo decir de Tirhakah rey de Etiopía: He aquí que ha salido para hacerte guerra: en oyéndolo, envió mensajeros á Ezechîas, diciendo:

    37:10Diréis así á Ezechîas rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalem no será entregada en mano del rey de Asiria.

    37:11He aquí que tú oiste lo que hicieron los reyes de Asiria á todas las tierras, que las destruyeron; ¿y escaparás tú?

    37:12¿Libraron los dioses de las gentes á los que destruyeron mis antepasados, á Gozán, y Harán, Rezeph, y á los hijos de Edén que moraban en Thelasar?

    37:13¿Dónde está el rey de Amath, y el rey de Arphad, el rey de la ciudad de Sepharvaim, de Henah, y de Hivah?

    37:14Y tomó Ezechîas las cartas de mano de los mensajeros, y leyólas; y subió á la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová.

    37:15Entonces Ezechîas oró á Jehová, diciendo:

    37:16Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios sobre todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra.

    37:17Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennachêrib, el cual ha enviado á blasfemar al Dios viviente.

    37:18Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,

    37:19Y entregaron los dioses de ellos al fuego: porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, leño y piedra: por eso los deshicieron.

    37:20Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová.

    37:21Entonces Isaías hijo de Amoz, envió á decir á Ezechîas: Jehová Dios de Israel dice así: Acerca de lo que me rogaste sobre Sennachêrib rey de Asiria,

    37:22Esto es lo que Jehová habló de él: Hate menospreciado, y ha hecho escarnio de ti la virgen hija de Sión: meneó su cabeza á tus espaldas la hija de Jerusalem.

    37:23¿A quién injuriaste y á quién blasfemaste? ¿contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.

    37:24Por mano de tus siervos denostaste al Señor, y dijiste: Yo con la multitud de mis carros subiré á las alturas de los montes, á las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus hayas escogidas; vendré después á lo alto de su límite, al monte de su Carmel.

    37:25Yo cavé, y bebí las aguas; y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de lugares atrincherados.

    37:26¿No has oído decir que de mucho tiempo ha yo lo hice, que de días antiguos lo he formado? Helo hecho venir ahora, y será para destrucción de ciudades fuertes en montones de ruinas.

    37:27Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, serán como grama del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazón se seca.

    37:28Conocido he tu estado, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.

    37:29Porque contra mí te airaste, y tu estruendo ha subido á mis oídos: pondré pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y haréte tornar por el camino por donde viniste.

    37:30Y esto te será por señal: Comerás este año lo que nace de suyo, y el año segundo lo que nace de suyo: y el año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis su fruto.

    37:31Y el residuo de la casa de Judá que hubiere escapado, tornará á echar raíz abajo, y hará fruto arriba.

    37:32Porque de Jerusalem saldrán reliquias, y del monte de Sión salvamento: el celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

    37:33Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella: no vendrá delante de ella escudo, ni será echado contra ella baluarte.

    37:34Por el camino que vino se tornará, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová:

    37:35Pues yo ampararé á esta ciudad para salvarla por amor de mí, y por amor de David mi siervo.

    37:36Y salió el ángel de Jehová, é hirió ciento ochenta y cinco mil en el campo de los Asirios: y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.

    37:37Entonces Sennachêrib rey de Asiria partiéndose se fué, y volvióse, é hizo su morada en Nínive.

    37:38Y acaeció, que estando orando en el templo de Nisroch su dios, Adremelech y Sarezer, sus hijos, le hirieron á cuchillo, y huyeron á la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.

  5. 05

    Isaías 40:1-31

    Consolaos, pueblo mío

    El libro gira. Una voz en el desierto, hierba que se seca, un pastor que lleva corderos en su seno, y la promesa de que los que esperan levantarán alas como las águilas.

    El brazo que gobierna en el versículo 10 reúne corderos en el 11. Isaías no interrumpe el anuncio del poder divino para agregar un pensamiento amable sin relación. El mismo brazo hace ambas cosas. Su fuerza alcanza para gobernar y su cuidado atiende a las criaturas que no pueden seguir el paso.

    El consuelo inicial se dirige a Jerusalén y anuncia que su castigo ha llegado al término. El capítulo 39 ha señalado a Babilonia como destino de la pérdida; el 40 habla dentro de ese horizonte sin retirar las expresiones mi pueblo y su Dios. La hierba se seca, los gobernantes se marchitan y la palabra permanece. Entonces aparece un filo de ironía: una imagen necesita un artesano que garantice su estabilidad, mientras Dios extiende los cielos. Una requiere instalación competente. El otro mide el mundo.

    Toda esa escala cósmica tiene un destino preciso. El versículo 27 identifica la queja de Israel: su causa habría pasado inadvertida para Dios. Las estrellas están contadas y reciben nombre; ninguna falta. El Dios que no se cansa da fuerza a quienes sí se cansan. Ni siquiera la juventud es aquí un recurso inagotable. La secuencia final pasa de alas de águila a correr y luego a caminar, sin tratar la caminata como un vuelo fracasado. La promesa también tiene lugar para ese paso.

    Versículo por versículo

    1. 40:2

      Hablar al corazón de Jerusalén explica el sentido del consuelo; no afirma que sus circunstancias hayan sido siempre cómodas.

    2. 40:3

      El camino se prepara para el SEÑOR. Los Evangelios aplican la voz del desierto a Juan el Bautista en relación con Jesús, no simplemente a un viajero del desierto.

    3. 40:10-11

      El brazo repetido conecta el gobierno con la acción física de reunir y cargar corderos.

    4. 40:20

      El artesano debe producir una imagen que permanezca firme. El contraste señala su dependencia de la fabricación humana.

    5. 40:27

      La queja inmediata se atribuye expresamente a Jacob e Israel. La promesa final responde a esa queja dentro del capítulo.

    Isaías 40:1-31: Consolaos, pueblo mío

    Isaías 40:1-31

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 31 versículos

    40:1CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.

    40:2Hablad al corazón de Jerusalem: decidle á voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

    40:3Voz que clama en el desierto: Barred camino á Jehová: enderezad calzada en la soledad á nuestro Dios.

    40:4Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

    40:5Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló.

    40:6Voz que decía: Da voces. Y [yo] respondí: ¿Qué tengo de decir á voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:

    40:7La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehová sopló en ella: ciertamente hierba es el pueblo.

    40:8Sécase la hierba, cáese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

    40:9Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalem; levántala, no temas; di á las ciudades de Judá: ¡Veis aquí el Dios vuestro!

    40:10He aquí que el Señor Jehová vendrá con fortaleza, y su brazo se enseñoreará: he aquí que su salario viene con él, y su obra delante de su rostro.

    40:11Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.

    40:12¿Quién midió las aguas con su puño, y aderezó los cielos con su palmo, y con tres dedos allegó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza, y con peso los collados?

    40:13¿Quién enseñó al espíritu de Jehová, ó le aconsejo enseñándole?

    40:14¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, ó le enseñó ciencia, ó le mostró la senda de la prudencia?

    40:15He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.

    40:16Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.

    40:17Como nada son todas las gentes delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.

    40:18¿A qué pues haréis semejante á Dios, ó qué imagen le compondréis?

    40:19El artífice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata.

    40:20El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; búscase un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.

    40:21¿No sabéis? ¿no habéis oído? ¿nunca os lo han dicho desde el principio? ¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?

    40:22El está asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar:

    40:23El torna en nada los poderosos, y á los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.

    40:24Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; así que sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarascas.

    40:25¿A qué pues me haréis semejante, ó seré asimilado? dice el Santo.

    40:26Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién crió estas cosas: él saca por cuenta su ejército: á todas llama por sus nombres; ninguna faltará: [tal] es la grandeza de su fuerza, y [su] poder y virtud.

    40:27¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?

    40:28¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

    40:29El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

    40:30Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:

    40:31Mas los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

  6. 06

    Isaías 52:13-53:12

    Herido por nuestras rebeliones

    Sin parecer ni hermosura, despreciado y desechado, llevado como cordero al matadero y enmudecido. Fue contado con los pecadores, y llevó el pecado de muchos.

    Quienes hablan han cambiado de parecer acerca del hombre que rechazaron. Ese es el giro interior de la confesión. Su sufrimiento parecía demostrar que Dios estaba contra él; ahora reconocen sus propias transgresiones en aquello que él cargó. El pasaje no se limita a describir dolor. Desmonta una interpretación del dolor, y quienes la corrigen quedan implicados en la corrección.

    El silencio del siervo contrasta con la enorme cantidad de palabras pronunciadas sobre él: anuncio divino, desprecio público, confesión y, finalmente, vindicación divina. Al cordero ante sus trasquiladores no se le atribuyen la violencia ni el engaño que el versículo 9 niega expresamente. Después se precisa el lenguaje sacrificial. La ofrenda por el pecado traduce asham, término relacionado con una ofrenda por la culpa o de reparación. Su vida se entrega hasta la muerte, pero el anuncio continúa con descendencia, días prolongados y una porción entre los grandes. La muerte no se omite para facilitar el triunfo. Permanece dentro de la explicación del triunfo.

    Hechos 8:32-35 lee expresamente el pasaje de la oveja llevada al matadero en relación con Jesús. Primera de Pedro 2:22-25 reúne la ausencia de engaño, la carga de los pecados, las heridas y las ovejas extraviadas al hablar de Cristo. Son lecturas concretas de líneas concretas, no permiso para borrar el movimiento del pasaje de Isaías. Comienza con la exaltación del siervo y termina con el veredicto de Dios. Entre ambos, el veredicto humano tiene que desarmarse.

    Versículo por versículo

    1. 52:13

      La identificación del siervo se debate: Isaías 41:8 llama siervo de Dios a Israel, mientras 49:3-6 también presenta a un siervo encargado de restaurar a Israel. Hechos 8:32-35 conecta expresamente este pasaje con Jesús.

    2. 53:4

      Mateo 8:17 aplica la carga de enfermedades y dolencias al ministerio sanador de Jesús. Allí no aparece solamente como descripción de la crucifixión.

    3. 53:7-8

      Hechos 8:32-33 cita esta sección con una formulación que refleja la tradición griega de las Escrituras; no coincide palabra por palabra con Isaías: allí, como cordero fué llevado al matadero; en Hechos, como oveja á la muerte fué llevado.

    4. 53:9

      La negación de violencia y engaño distingue el carácter del siervo del trato que recibe. Primera de Pedro 2:22 retoma la ausencia de engaño al hablar de Cristo.

    5. 53:10

      Asham es el sustantivo hebreo traducido como ofrenda por el pecado; compárense las ofrendas por la culpa de Levítico 5:14-19. Su sentido sacrificial es más preciso que una referencia general a la tristeza.

    6. 53:12

      Jesús menciona expresamente ser contado entre los transgresores en Lucas 22:37, antes de su arresto. El pasaje también termina con el siervo intercediendo por transgresores.

    Isaías 52:13-53:12

    Santa Biblia Reina Valera 1909 · 15 versículos

    52:13He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y ensalzado, y será muy sublimado.

    52:14Como se pasmaron de ti muchos, en tanta manera fué desfigurado de los hombres su parecer; y su hermosura más que la de los hijos de los hombres.

    52:15Empero él rociará muchas gentes: los reyes cerrarán sobre él sus bocas; porque verán lo que nunca les fué contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

    53:1¿QUIÉN ha creído á nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?

    53:2Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos.

    53:3Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos.

    53:4Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

    53:5Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.

    53:6Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

    53:7Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fué llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

    53:8De la cárcel y del juicio fué quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque cortado fué de la tierra de los vivientes; por la rebelión de mi pueblo fué herido.

    53:9Y dispúsose con los impíos su sepultura, mas con los ricos [fué] en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca.

    53:10Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

    53:11Del trabajo de su alma verá [y] será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos.

    53:12Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fué contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Por qué importa

Ningún libro fuera de los evangelios se cita más en el Nuevo Testamento. El niño llamado Emanuel, el principado sobre su hombro, el renuevo del tronco de Isaí, el siervo despreciado y desechado que fue herido por nuestras rebeliones, el año de la buena voluntad del SEÑOR que Jesús lee en Nazaret y luego se sienta. Isaías contiene además la visión más amplia de las naciones del Antiguo Testamento, una casa de oración para todos los pueblos y un banquete en el monte donde la muerte es destruida para siempre.

17 canciones

La música

Todas las canciones del catálogo cuyo pasaje cae dentro de estos capítulos.

  1. Isaías 1:1-2:5

    Aunque Sean Rojos Como el Carmesí

  2. Isaías 5:1-30

    La Canción de la Viña

  3. Isaías 6:1-13

    Heme Aquí, Envíame a Mí

  4. Isaías 7:1-8:18

    Dios Está con Nosotros

  5. Isaías 9:1-11:16

    El Gobierno Sobre Su Hombro

  6. Isaías 13:1-14:27

    Cómo Caíste

  7. Isaías 24:1-27:13

    La Muerte Devorada

  8. Isaías 36:1-37:38

    La Carta Delante del SEÑOR

  9. Isaías 38:1-39:8

    La Sombra Volvió Atrás

  10. Isaías 40:1-31

    Los Que Esperan en el SEÑOR

  11. Isaías 42:1-9

    Luz de las Naciones

  12. Isaías 44:6-46:13

    Te Llamé por Tu Nombre

  13. Isaías 52:13-53:12

    Herido por Nuestras Rebeliones

  14. Isaías 55:1-13

    Mi Palabra No Volverá a Mí Vacía

  15. Isaías 60:1-3; 61:1-11; 65:17-25; 66:18-23

    He Aquí, Yo Creo Nuevos Cielos

  16. 2 Reyes 18:1-19:37

    El Ángel Hirió el Campamento

  17. 2 Reyes 20:1-21

    La Sombra Retrocedió

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