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Portada de El Gobierno Sobre Su Hombro

Isaías 9:1-11:16

El Gobierno Sobre Su Hombro

Letras · Isaías

El Gobierno Sobre Su Hombro

Isaías 9:1-11:16

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Isaías. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Isaías
Colección
Isaías
Estilos musicales
Sin clasificar
[Golpe Inicial] Un niño nos nace; un Hijo es entregado, el peso del reino descansa sobre su costado. [Verso 1] Un camino en sombra recibió una llama, el pueblo oprimido recordó quién lo llama. El yugo fue quebrado, ardió el traje de guerra, la alegría volvió como cosecha a la tierra. [Coro] Un niño nos nace; un Hijo es entregado, el peso del reino descansa sobre su costado. Consejero admirable, poder que no termina, sobre el trono de David llega el Príncipe de Paz. [Verso 2] Cae el bosque soberbio aunque se jacte el hacha, un remanente vuelve por la senda de la alianza. Del tronco cortado de Isaí brota una rama, juzga al pobre sin miedo y con justicia clara. [Puente] Lobo junto al cordero, un niño sin temor; la tierra se llena del conocimiento del Señor. [Coro Final] Un niño nos nace; un Hijo es entregado, el peso del reino descansa sobre su costado. sobre el trono de David llega el Príncipe de Paz. la tierra se llena del conocimiento del Señor.

Nombrados en esta canciónDavid

Sobre el pasaje

Isaías 9: Un niño lleva el gobierno mientras la nación se consume a sí misma

Isaías 9 abre donde terminó el capítulo 8, en una oscuridad nombrada, y deja que la luz rompa primero sobre las regiones del norte que habían conocido la aflicción. La opresión se quiebra, el equipo de batalla se quema, y un niño recibe un gobierno que descansa sobre el juicio, la justicia, la paz y el celo de Jehová. Luego el capítulo se vuelve con dureza hacia Efraín. A los ladrillos caídos se responde con planes de construcción más grandiosos, como si mejores materiales pudieran refutar la palabra que trajo el daño. Dirigentes que extravían, habla corrompida y violencia se extienden por el cuerpo social hasta que los hermanos se consumen unos a otros. El estribillo recurrente cierra cada movimiento sin terminar el juicio: la ira de Jehová no se ha apartado, su mano todavía está extendida. Isaías coloca dos clases de gobierno una junto a otra. Uno lo lleva el niño prometido y crece con paz. El otro se jacta, engaña, devora y al final quema a su propio pueblo como combustible.

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Isaías 10: El hacha presume y el bosque cae

Isaías 10 cierra el ciclo repetido de juicio con la injusticia hecha respetable sobre el papel, y luego vuelve el mismo escrutinio hacia Asiria. El imperio es la vara de la ira de Jehová, pero no comparte la intención de Jehová. Su rey interpreta la conquista como prueba de su propia mano, sabiduría y autoridad sin límites, hasta que Isaías responde con la imagen absurda de un hacha que se jacta contra quien la maneja. El bosque de la grandeza imperial es talado hasta que un niño podría contar los árboles restantes. Al mismo tiempo se promete un remanente de Israel, no como negación de la pérdida sino como pueblo cuya dependencia cambia. Ya no se apoyan en el poder que los hirió. El movimiento final sigue a Asiria pueblo por pueblo hacia Jerusalén, tan cerca que el invasor señala a Sion desde Nob. Luego la marcha se detiene dentro de otra imagen de bosque. El crecimiento elevado es talado, preparando el tronco del que el capítulo 11 traerá vida nueva.

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Isaías 11: Un retoño de Isaí y un mundo que ya no se alimenta de la debilidad

Isaías 11 comienza en el serrín dejado por el capítulo 10. El bosque elevado ha caído, y sin embargo brota un renuevo del tronco de Isaí y una Vara crece de raíces que parecían acabadas. Al gobernante prometido no lo marca el tamaño de su ejército sino la sabiduría, el entendimiento, el consejo, el poder, el conocimiento y el temor de Jehová que da el Espíritu. Su juicio rechaza las apariencias superficiales y da justicia a los pobres y a los mansos. Desde allí la visión se amplía hasta que la depredación misma parece perder sus costumbres: lobos, leopardos, leones, osos y serpientes ya no vuelven peligrosa la fragilidad. La raíz de Isaí se convierte entonces en pendón buscado por las naciones y en centro para reunir a Israel y a Judá. Hasta su vieja rivalidad desaparece. El capítulo termina con las barreras de agua abiertas y un camino para el regreso, haciendo que la nueva liberación evoque deliberadamente la salida de Egipto.

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