Isaías 1–12
Lavaos y limpiaos
Dios lleva a juicio a su propio pueblo. Vuestras manos están llenas de sangre, y vuestras fiestas me cansan. Venid luego, dice, y estemos a cuenta, aunque vuestros pecados sean como la grana. Isaías ve el trono, el humo y los seres de seis alas, toma un carbón del altar, y se ofrece antes de que le digan cuál es el mensaje. Después una señal para un rey asustado, y una vara del tronco de Isaí.
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