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Portada de Aunque Sean Rojos Como el Carmesí

Isaías 1:1-2:5

Aunque Sean Rojos Como el Carmesí

Letras · Isaías

Aunque Sean Rojos Como el Carmesí

Isaías 1:1-2:5

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Isaías. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Isaías
Colección
Isaías
Estilos musicales
Sin clasificar
[Letanía] El buey reconoce la mano que le da pan, Lava, vuelve, aprende a obrar con verdad; pero Judá olvidó al que la hizo nación. el rojo carmesí puede ser claridad. Subía el incienso mientras sangraba el derecho; Lava, vuelve, aprende a obrar con verdad; ninguna fiesta limpia un corazón deshecho. el rojo carmesí puede ser claridad. [Verso 2] Defiende al huérfano, oye a la viuda clamar; que caigan manos soberbias y el altar sin amar. La ciudad fiel será refinada como metal, volverán sus jueces y cesará su mal. [Estribillo] Lava, vuelve, aprende a obrar con verdad; el rojo carmesí puede ser claridad. [Puente] Un monte se alzará y las naciones subirán; espadas bajo el martillo en arados quedarán. De Sion la palabra, de Jerusalén la paz; casa de Jacob, camina en luz y no vuelvas atrás. [Coro Final] Lava, vuelve, aprende a obrar con verdad; el rojo carmesí puede ser claridad. casa de Jacob, camina en luz y no vuelvas atrás.

Nombrados en esta canciónSionJerusalén

Sobre el pasaje

Isaías 1: Un templo lleno de gente y una ciudad llena de sangre

El Libro de Isaías abre colocando a Judá en la posición incómoda de un hijo que ha olvidado la mano que lo crió. Las imágenes cambian sin cesar, pero la acusación no se suaviza: un cuerpo sin curar, una choza sitiada en el campo, manos ensangrentadas alzadas en oración, plata convertida en escoria, vino rebajado con agua. La actividad religiosa está por todas partes, y sin embargo la justicia para el oprimido, el huérfano y la viuda falta precisamente donde debería ser más fácil de encontrar. El capítulo rechaza tanto la desesperación fácil como el consuelo fácil. Sion no queda desechada, pero tampoco se confunde su supervivencia con la aprobación. La limpieza tiene contenido moral, la restauración pasa por el juicio, y el antiguo nombre de la ciudad fiel se recupera solo después de que se queme la corrupción adherida a él. Isaías termina donde empezó, con la dependencia expuesta: el huerto escogido no puede regarse a sí mismo.

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Isaías 2: El monte se eleva y la grandeza humana cae

Isaías 2 comienza con una de las grandes inversiones de movimiento del libro: las naciones fluyen cuesta arriba hacia el monte de Jehová porque la instrucción sale de Sion. Las armas se rehacen para el cultivo y la guerra misma deja de estudiarse. Ese futuro deja al descubierto la plenitud presente de Judá. Su tierra está atiborrada de plata, oro, caballos, carros, prácticas importadas y dioses hechos a mano, y sin embargo nada de esa abundancia produce el entendimiento que las naciones buscan. El resto del capítulo se organiza por la altura. Miradas altivas, árboles, montes, torres, muros y naves entran en un catálogo de cosas que parecen lo bastante imponentes para mantenerse en pie. No lo están. Quienes confiaron en la grandeza visible terminan arrastrándose hacia las peñas mientras sus ídolos preciosos son arrojados a las criaturas de la oscuridad. Solo la exaltación de Jehová sobrevive al nivelamiento, e Isaías termina reduciendo la grandeza humana a un soplo en las narices.

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