Jeremías 1–10
No sé hablar, porque soy niño
A un joven de un pueblo de sacerdotes le dicen que fue conocido antes de ser formado y puesto sobre las naciones. Él se resiste, le tocan la boca, y le muestran una vara de almendro y una olla que hierve desde el norte. El mensaje que recibe es el que nadie quiere: dos males ha hecho mi pueblo, me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron cisternas rotas que no retienen agua.
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Canciones sobre este acontecimiento





























