El panorama
Una enfermedad grave afecta a Ezechîas, rey de Judá. Judá es el reino del sur del pueblo de Dios. Isaías, el profeta que habla en nombre de Dios, le dice que ordene sus asuntos porque se acerca la muerte. El rey se vuelve a Dios entre lágrimas. Dios responde con más años de vida, la promesa de defender la ciudad y una señal extraordinaria relacionada con una sombra. Un canto escrito tras la recuperación recuerda el miedo a morir. También da gracias por la vida restaurada, el perdón y la oportunidad de alabar entre los vivos.
En este capítulo
- La oración recibe más tiempo de vida Isaías 38:1-8
Isaías dice al rey que su enfermedad acabará en muerte.
- El rey recuerda una vida interrumpida Isaías 38:9-14
Después de recuperarse, Ezechîas escribe lo que pensó durante su enfermedad.
- La vida rescatada responde con alabanza Isaías 38:15-20
El rey tiene poco que añadir a lo que Dios ha dicho y hecho.
- Se recuerdan un remedio y una señal Isaías 38:21-22
Las últimas líneas añaden detalles al relato anterior.
Verdad central
Dios oye las lágrimas de Ezechîas y le concede más vida. Su miedo al sepulcro se convierte en gratitud por la salvación y el perdón.

Las Escrituras junto al resumen
Isaías · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 22Isaías 38:1-8
La oración recibe más tiempo de vida
Isaías dice al rey que su enfermedad acabará en muerte. Ezechîas se vuelve hacia la pared y pide a Dios que recuerde su conducta fiel. Llora profundamente. Dios envía de nuevo al profeta con una respuesta: ha oído la oración y visto las lágrimas. La vida del rey se prolongará quince años. Dios también promete librarlos de Asiria, el imperio atacante, y proteger Jerusalem, la capital de Judá. Como señal, la sombra sobre los escalones asociados con Achâz, un rey anterior, retrocede diez divisiones. El cambio prometido recibe una prueba visible.

En la vida diaria
Un paciente de hospital se vuelve hacia la pared tras recibir una noticia grave. Luego llora mientras habla con el capellán junto a su cama. Más tarde, una recuperación inesperada le da el tiempo que creía perdido. El alivio no borra el miedo inicial. El rey recibe además un número concreto de años y una señal en el cielo.
Observe
Isaías 38:5 Dios dice que ha oído la oración y visto las lágrimas. La respuesta atiende tanto a la petición expresada por el rey como a su dolor visible.
Isaías 38:1-8
Santa Biblia Reina Valera 19091EN aquellos días cayó Ezechîas enfermo para morir. Y vino á él Isaías profeta, hijo de Amoz, y díjole: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque tú morirás, y no vivirás.
2Entonces volvió Ezechîas su rostro á la pared, é hizo oración á Jehová,
3Y dijo: Oh Jehová, ruégote te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezechîas con gran lloro.
4Entonces fué palabra de Jehová á Isaías, diciendo:
5Ve, y di á Ezechîas: Jehová Dios de David tu padre dice así: Tu oración he oído, y visto tus lágrimas: he aquí que yo añado á tus días quince años.
6Y te libraré, y á esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y á esta ciudad ampararé.
7Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:
8He aquí que yo vuelvo atrás la sombra de los grados, que ha descendido en el reloj de Achâz por el sol, diez grados. Y el sol fué tornado diez grados atrás, por los cuales había ya descendido.
Isaías 38:9-14
El rey recuerda una vida interrumpida
Después de recuperarse, Ezechîas escribe lo que pensó durante su enfermedad. Esperaba entrar en el sepulcro antes de agotar los años que le quedaban. Temía perder la comunión con Dios y con otras personas en la tierra de los vivos. La vida parecía una tienda de pastor que se recoge o una tela cortada del telar. El dolor se sentía como un león que le quebraba los huesos. Sus gritos se parecían a sonidos de aves, y sus ojos se cansaban de mirar hacia arriba. La oración que recuerda pide a Dios que defienda su causa cuando ya no le quedan fuerzas.

En la vida diaria
Una pianista en recuperación cuenta a una amiga cómo veía el instrumento silencioso desde la cama cuando pensaba que nunca volvería a tocar. Recuerda que miraba fijamente las teclas en lugar de planear otro concierto. El recuerdo del miedo da peso a la recuperación. Ezechîas se dirige a Dios como su salvador mientras interpreta la muerte con imágenes antiguas.
Observe
Isaías 38:12 Tanto la tienda como el tejido representan una vida cuya labor presente está terminando. Las imágenes muestran interrupción y retirada, no el cierre tranquilo de los años esperados.
Isaías 38:9-14
Santa Biblia Reina Valera 19099Escritura de Ezechîas rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad.
10Yo dije: En el medio de mis días iré á las puertas del sepulcro: privado soy del resto de mis años.
11Dije: No veré á JAH, á JAH en la tierra de los que viven: ya no veré más hombre con los moradores del mundo.
12Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como el tejedor corté mi vida; cortaráme con la enfermedad; me consumirás entre el día y la noche.
13Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos: de la mañana á la noche me acabarás.
14Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma: alzaba en alto mis ojos: Jehová, violencia padezco; confórtame.
Isaías 38:15-20
La vida rescatada responde con alabanza
El rey tiene poco que añadir a lo que Dios ha dicho y hecho. Llevará el recuerdo de la amargura con humilde cuidado durante los años que le quedan. Pide seguir viviendo y reconoce que el amor de Dios lo ha guardado del hoyo. Sus pecados se presentan como arrojados detrás de la espalda de Dios. Contrasta el silencio del sepulcro con la alabanza de quien vive y con un padre que transmite la verdad a sus hijos. Son palabras de gratitud de un hombre rescatado, no una exposición completa de la enseñanza cristiana sobre la vida después de la muerte. Promete adorar con música de cuerdas.


En la vida diaria
Un abuelo vuelve a la mesa familiar tras una enfermedad grave y empieza a hablar a sus nietos de quienes lo cuidaron. La oportunidad de conversar con ellos adquiere un valor nuevo. La gratitud encuentra voz mientras aún comparten la vida. Ezechîas agradece tanto el perdón de Dios como los años renovados.
Observe
Isaías 38:19 La alabanza de quien vive se une a la transmisión de la verdad de Dios de padres a hijos. La vida añadida permite hablar de una forma que alcanza a más personas que al hombre recuperado.
Isaías 38:15-20
Santa Biblia Reina Valera 190915¿Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré recapacitando en la amargura de mi alma todos los años de mi vida.
16Oh Señor, sobre ellos vivirán [tus piedades], y á todos [diré consistir] en ellas la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y me harás que viva.
17He aquí amargura grande me [sobrevino] en la paz: mas á ti plugo librar mi vida del hoyo de corrupción: porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
18Porque el sepulcro no te celebrará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al hoyo esperarán tu verdad.
19El que vive, el que vive, éste te confesará, como yo hoy: el padre hará notoria tu verdad á los hijos.
20Jehová para salvarme; por tanto cantaremos nuestros salmos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida.
Isaías 38:21-22
Se recuerdan un remedio y una señal
Las últimas líneas añaden detalles al relato anterior. Isaías había indicado que se pusiera una masa de higos sobre el furúnculo como apósito, y el rey sanaría. Ezechîas también había preguntado qué señal confirmaría que volvería a la casa de Dios. El remedio y la petición aparecen juntos sin explicar cada paso médico. El rey espera volver a adorar, no solo a los asuntos públicos. Estos detalles pertenecen a la promesa y la señal ya descritas, en vez de anunciar otra recuperación distinta.

En la vida diaria
Una organista convaleciente está sentada junto a su atril en casa mientras una enfermera visitante le cambia el apósito. Pregunta cuándo podrá regresar a la tribuna de la iglesia. Su partitura abierta espera junto al material médico. La recuperación tiene un lugar al que ella desea llegar. Ezechîas recibe una señal de Dios, no una estimación de una enfermera.
Observe
Isaías 38:22 El rey pregunta por su regreso a la casa de Dios. Esa meta une la recuperación del cuerpo con la alabanza pública descrita en su canto y da a la señal un destino concreto.
Isaías 38:21-22
Santa Biblia Reina Valera 190921Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.
22Había asimismo dicho Ezechîas: ¿Qué señal tendré de que he de subir á la casa de Jehová?
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Isaías 38:1 comienza con “EN aquellos días cayó Ezechîas enfermo para morir. Y vino á él Isaías profeta, hijo de Amoz, y díjole: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque tú morirás…”
Dónde cambia el capítulo
Isaías 38:15 forma un giro natural: “¿Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré recapacitando en la amargura de mi alma todos los años de mi vida.”
La nota final
Isaías 38:22 deja al lector con “Había asimismo dicho Ezechîas: ¿Qué señal tendré de que he de subir á la casa de Jehová?”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Jehov, como, Ezech, todos, vida, casa ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- grados
- Divisiones medidas que aquí permiten seguir el movimiento de una sombra.
- sepulcro
- Lugar donde se deposita el cuerpo de una persona muerta.
- llaga
- Herida o zona dañada de la piel que requiere cuidados.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



