El panorama
Dios sigue haciendo preguntas a Job, el hombre que ha exigido una respuesta sobre su sufrimiento. La respuesta ha pasado de la formación de la tierra a las necesidades de los seres vivos. Ahora aparecen cabras monteses, ciervos, aves y bestias fuertes. Algunos viven lejos de la mirada humana; otros se niegan a servir en los trabajos de las personas. Su fuerza y sus hábitos extraños no encajan en un único plan ordenado en torno a los seres humanos. Job debe enfrentarse a un mundo que no diseñó ni conoce por completo.
En este capítulo
- Las crías crecen sin Job Job 39:1-4
Dios pregunta si Job sabe cuándo paren las cabras monteses o puede contar los meses de gestación de las ciervas.
- La libertad tiene lugar en la creación Job 39:5-8
¿Quién dejó libre al asno montés, pregunta Dios, o soltó sus ataduras?
- La gran fuerza no implica servicio Job 39:9-12
Dios pregunta luego por la fuerte criatura salvaje llamada aquí unicornio.
- El avestruz tiene dones desiguales Job 39:13-18
El relato pasa al avestruz, cuyas alas y costumbres provocan preguntas.
- El caballo se lanza al combate Job 39:19-25
Dios pregunta si Job dio al caballo su fuerza o el terror que inspira su cuello erguido.
- Las aves siguen rutas que Job no fijó Job 39:26-30
Las últimas preguntas tratan del vuelo del gavilán y del nido elevado del águila.
Verdad central
Dios muestra a Job vidas salvajes cuyos nacimientos, fuerza e instintos siguen su curso sin vigilancia ni control humano.

Las Escrituras junto al resumen
Job · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 30Job 39:1-4
Las crías crecen sin Job
Dios pregunta si Job sabe cuándo paren las cabras monteses o puede contar los meses de gestación de las ciervas. ¿Vigila el momento en que las madres se inclinan y salen sus crías? Las crías cobran fuerza, crecen en campo abierto y al final se marchan. No vuelven para depender de los mismos cuidados. Estos nacimientos ocurren fuera de los rebaños domésticos que las personas manejan. A Job se le pregunta por una vida que sigue sin su vigilancia ni su ayuda. Las preguntas del creador abarcan los comienzos ocultos, además de la fuerza de los animales adultos.

En la vida diaria
Una excursionista encuentra huellas recientes de ciervo junto a una zona de hierba aplastada. Ayer había pasado por el mismo lugar sin ver ningún animal. En algún sitio fuera de su vista ha comenzado una nueva vida que ya se ha marchado. A Job le pregunta el creador de esas vidas, no otra persona que trata de interpretar huellas.
Observe
Job 39:4 Las crías crecen y se marchan sin regresar. Su vida no se presenta como la de un rebaño que espera a que un cuidador humano dirija cada etapa.
Job 39:1-4
Santa Biblia Reina Valera 19091¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿ó miraste tú las ciervas cuando están pariendo?
2¿Contaste tú los meses de su preñez, y sabes el tiempo cuando han de parir?
3Encórvanse, hacen salir sus hijos, pasan sus dolores.
4Sus hijos están sanos, crecen con el pasto: salen y no vuelven á ellas.
Job 39:5-8
La libertad tiene lugar en la creación
¿Quién dejó libre al asno montés, pregunta Dios, o soltó sus ataduras? Dios le ha dado el desierto como hogar. Vive en tierra seca, lejos del ruido de una ciudad, y no obedece los gritos de quien conduce animales. Los montes le dan espacio para recorrerlos en busca de plantas verdes. Aquí la libertad forma parte de la vida que la criatura ha recibido. No es un defecto que Job deba corregir. El animal sobrevive sin volverse útil como bestia de carga. Su lugar en la creación no se mide por el servicio que presta a un dueño humano.

En la vida diaria
La cuidadora de un refugio observa cómo un burro rescatado cruza una puerta abierta y entra en un campo amplio. Deja la cuerda colgada de su gancho en vez de llamarlo para que lleve a alguien a dar un paseo. Cuidar a los animales no exige que todos lleven una carga. El asno montés de Dios tiene una libertad dada desde la creación, no una que una cuidadora le haya devuelto.
Observe
Job 39:7 El animal no hace caso de la voz del arriero. Este detalle distingue su vida salvaje del trabajo conocido de los animales entrenados para seguir órdenes humanas.
Job 39:5-8
Santa Biblia Reina Valera 19095¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras?
6Al cual yo puse casa en la soledad, y sus moradas en lugares estériles.
7Búrlase de la multitud de la ciudad: no oye las voces del arriero.
8Lo oculto de los montes es su pasto, y anda buscando todo lo que está verde.
Job 39:9-12
La gran fuerza no implica servicio
Dios pregunta luego por la fuerte criatura salvaje llamada aquí unicornio. Su identidad exacta es objeto de debate, pero está claro que se niega a trabajar en el campo. ¿Se quedará junto al comedero de Job o dejará que lo ate a un arado? ¿Puede confiar en que trabajará los campos y llevará el grano a su granero? La fuerza por sí sola no convierte a una criatura en un trabajador obediente. Job no puede volver sirviente a toda fuerza que admira. Las preguntas destacan la distancia entre saber que algo es fuerte y poder dirigirlo.

En la vida diaria
Un comprador de maquinaria agrícola admira un motor enorme en un depósito de piezas usadas. Luego revisa sus controles rotos. La potencia por sí sola no garantiza que pueda tirar de un arado en línea recta sin peligro. Se marcha sin hacer un pedido. Las preguntas de Dios tratan de una bestia salvaje viva, no de una máquina construida para uso humano.
Observe
Job 39:11 En esta pregunta, la gran fuerza no basta como motivo de confianza. La enorme potencia del animal no promete que hará el trabajo que Job le asigne.
Job 39:9-12
Santa Biblia Reina Valera 19099¿Querrá el unicornio servirte á ti, ni quedar á tu pesebre?
10¿Atarás tú al unicornio con su coyunda para el surco? ¿labrará los valles en pos de ti?
11¿Confiarás tú en él, por ser grande su fortaleza, y le fiarás tu labor?
12¿Fiarás de él que te tornará tu simiente, y que [la] allegará en tu era?
Job 39:13-18
El avestruz tiene dones desiguales
El relato pasa al avestruz, cuyas alas y costumbres provocan preguntas. Sus huevos descansan en el suelo, expuestos a las pisadas y a las bestias salvajes. Se describe a la madre como dura con sus crías, carente de la sabiduría que Dios no le ha dado. Sin embargo, cuando se levanta para correr, ni el caballo ni su jinete logran seguirle el paso. La descripción coloca la falta de cuidado junto a una velocidad notable. No presenta a todas las criaturas como dotadas de los mismos dones. Job encuentra un mundo vivo que no se puede reducir a una sola escala sencilla de destreza o utilidad.
En la vida diaria
Una cazatalentos de atletismo ve a una corredora superar a las demás y luego tener dificultades para atar una bolsa deportiva dañada. Su don en la pista no le proporciona todas las otras destrezas que necesita. La cazatalentos anota su velocidad sin fingir que eso la hace completa. La descripción de Dios trata de los instintos dados a un animal, no de los hábitos aprendidos por una atleta humana.
Observe
Job 39:17 La falta de sabiduría se describe como algo que Dios no ha proporcionado. El elogio posterior de su velocidad muestra que la ausencia de un don no significa que no exista ninguno.
Job 39:13-18
Santa Biblia Reina Valera 190913¿[Diste tú] hermosas alas al pavo real, ó alas y plumas al avestruz?
14El cual desampara en la tierra sus huevos, y sobre el polvo los calienta,
15Y olvídase de que los pisará el pie, y que los quebrará bestia del campo.
16Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo que su trabajo haya sido en vano:
17Porque le privó Dios de sabiduría, y no le dió inteligencia.
18Luego que se levanta en alto, búrlase del caballo y de su jinete.
Job 39:19-25
El caballo se lanza al combate
Dios pregunta si Job dio al caballo su fuerza o el terror que inspira su cuello erguido. El caballo escarba el suelo y avanza con ganas hacia los hombres armados. Las espadas, el ruido de las armas y la llamada al combate no lo hacen retroceder. Parece devorar el terreno al correr. La trompeta y los gritos de los capitanes lo atraen hacia delante en vez de dejarlo inmóvil. Una criatura que las personas montan sigue teniendo una fuerza que ellas no crearon. Job puede ver su valor sin afirmar que puso dentro del animal ese valor o esa fuerza.
En la vida diaria
Una instructora de patrulla montada afirma las riendas mientras su caballo avanza hacia un tambor de prácticas que suena con fuerza. Lleva meses entrenando con él, pero aún siente la gran potencia de sus hombros. Montarlo no significa que ella haya creado su fuerza. El caballo del mundo antiguo corre hacia un combate mortal, a diferencia de este ejercicio de entrenamiento controlado.
Observe
Job 39:19 La primera pregunta plantea quién dio fuerza al caballo. El uso humano de un animal en la batalla se distingue de la fuente de la vida y la potencia que se utilizan.
Job 39:19-25
Santa Biblia Reina Valera 190919¿Diste tú al caballo la fortaleza? ¿vestiste tú su cerviz de relincho?
20¿Le intimidarás tú como á alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:
21Escarba la tierra, alégrase en su fuerza, sale al encuentro de las armas:
22Hace burla del espanto, y no teme, ni vuelve el rostro delante de la espada.
23Contra él suena la aljaba, el hierro de la lanza y de la pica:
24Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, sin importarle el sonido de la bocina;
25[Antes como] que dice entre los clarines: ¡Ea!, y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocería.
Job 39:26-30
Las aves siguen rutas que Job no fijó
Las últimas preguntas tratan del vuelo del gavilán y del nido elevado del águila. ¿Extiende el gavilán sus alas hacia el sur gracias a la sabiduría de Job? ¿Se eleva el águila porque él da una orden? Vive en roca escarpada, busca presas desde lejos y alimenta a sus crías con carne de animales muertos. El relato no suaviza el lugar de la caza de presas en la vida salvaje. Estas aves encuentran alimento y hacen sus hogares sin dirección humana. Su altura, su vista y su hambre pertenecen a un mundo mayor que las propias necesidades de Job.
En la vida diaria
Una voluntaria que trabaja en un acantilado retira un trozo suelto de hilo de pescar bajo el saliente donde vive un águila. Sobre ella, el ave regresa con una presa y se posa donde ella no puede trepar. Puede quitar un peligro sin dirigir su caza ni su nido. Dios pregunta por la fuente de estas capacidades, no solo por el acceso limitado de alguien que ayuda.
Observe
Job 39:30 La alimentación de las crías de las aves incluye sangre y presas muertas. La descripción de Dios presenta la vida salvaje con sus duras realidades, sin convertir a cada criatura en una imagen de mansedumbre.
Job 39:26-30
Santa Biblia Reina Valera 190926¿Vuela el gavilán por tu industria, y extiende hacia el mediodía sus alas?
27¿Se remonta el águila por tu mandamiento, y pone en alto su nido?
28Ella habita y está en la piedra, en la cumbre del peñasco y de la roca.
29Desde allí acecha la comida: sus ojos observan de muy lejos.
30Sus pollos chupan la sangre: y donde hubiere cadáveres, allí está.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Job 39:1 comienza con “¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? ¿ó miraste tú las ciervas cuando están pariendo?”
Dónde cambia el capítulo
Job 39:13 forma un giro natural: “¿[Diste tú] hermosas alas al pavo real, ó alas y plumas al avestruz?”
La nota final
Job 39:30 deja al lector con “Sus pollos chupan la sangre: y donde hubiere cadáveres, allí está.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras alas, como, hijos, tierra, alto, caballo ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- arriero
- Persona que conduce animales de carga y dirige su marcha.
- coyunda
- Correa con la que se sujeta un animal al yugo para trabajar.
- aljaba
- Recipiente que sirve para guardar y llevar las flechas.
- mediodía
- Aquí indica el sur, hacia donde el ave extiende sus alas.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



