El panorama
Joel, profeta que recibe el mensaje de Dios, llama a toda la tierra a afrontar una pérdida que nadie recuerda haber visto antes. Los enjambres han consumido las cosechas. Quienes beben vino, los agricultores, los sacerdotes y los rebaños sienten el daño. No queda comida, y han cesado los dones que normalmente se llevaban a la casa de Dios. Joel llama al pueblo a reunirse y clamar a Dios. Su propia oración termina entre arroyos secos y pastos quemados, donde hasta los animales carecen de lo necesario para vivir.
En este capítulo
- Cada enjambre consume lo que queda Joel 1:1-4
El mensaje de Dios llega a Joel, quien llama a los mayores y a todos los habitantes de la tierra a escuchar.
- Sin cosechas quedan vacíos culto y trabajo Joel 1:5-12
Joel llama a quienes beben vino a despertar y llorar porque ha desaparecido la bebida que esperan.
- Todo el pueblo debe reunirse y clamar Joel 1:13-16
Joel dice a los sacerdotes que se vistan con tela áspera de luto y pasen la noche en duelo.
- Arroyos secos hacen clamar a todos Joel 1:17-20
La semilla está podrida bajo la tierra, los depósitos quedan vacíos y los graneros se arruinan porque el grano se ha perdido.
Verdad central
La pérdida de las cosechas alcanza cada parte de la vida y lleva a todo el pueblo al duelo y a un clamor común a Dios.

Las Escrituras junto al resumen
Joel · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 20Joel 1:1-4
Cada enjambre consume lo que queda
El mensaje de Dios llega a Joel, quien llama a los mayores y a todos los habitantes de la tierra a escuchar. Pregunta si ellos o sus padres han visto alguna vez algo así. Deben contárselo a sus hijos, que deben transmitirlo a quienes nazcan después. Una plaga ha comido lo que otra dejó, hasta que oleada tras oleada ha despojado la tierra. La lista da una sensación de pérdida sin tiempo para recuperarse. No queda ninguna reserva intacta de plantas a salvo de la próxima oleada. Es un desastre que el pueblo debe recordar en común.

En la vida diaria
Una mujer que cuida una parcela abre su cuaderno en cuatro fechas de daños a los cultivos. Cada nueva anotación nombra plantas que sobrevivieron a la pérdida anterior y luego se perdieron. Llama a su nieto para que vea los surcos vacíos y registre lo sucedido. Joel llama a toda una tierra a recordar el mensaje de Dios, no a una sola horticultora a llevar un registro de plagas.
Observe
Joel 1:3 Los hijos deben oír el relato y volver a transmitirlo. La pérdida no es solo un recuerdo privado de quienes la presenciaron.
Joel 1:1-4
Santa Biblia Reina Valera 19091PALABRA de Jehová que fué á Joel hijo de Pethuel.
2Oid esto, viejos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, ó en los días de vuestros padres?
3De esto contaréis á vuestros hijos, y vuestros hijos á sus hijos, y sus hijos á la otra generación.
4Lo que quedó de la oruga comió la langosta, y lo que quedó de la langosta comió el pulgón; y el revoltón comió lo que del pulgón había quedado.
Joel 1:5-12
Sin cosechas quedan vacíos culto y trabajo
Joel llama a quienes beben vino a despertar y llorar porque ha desaparecido la bebida que esperan. La fuerza que despoja la tierra se representa como una enorme nación con dientes de león. Las vides y las higueras han quedado peladas. El duelo debe ser tan profundo como el de una joven que pierde a su esposo. Los sacerdotes lloran porque ya no se pueden llevar grano y vino como dones a Dios. Agricultores y trabajadores de viñas afrontan cereales perdidos y frutales secos. La pérdida quita al mismo pueblo comida, trabajo, culto y alegría de una sola vez.

En la vida diaria
Un vendimiador coloca una cesta vacía junto a la prensa. Dice al trabajador de la bodega que no hay cosecha que traer. El trabajador cierra el grifo del último barril pequeño. Su paga, su comida y la fiesta prevista dependen de la misma cosecha ausente. Joel también nombra la falta de dones en la casa de Dios, no solo la interrupción del suministro de vino.
Observe
Joel 1:9 La cosecha perdida alcanza a los sacerdotes mediante las ofrendas ausentes. El culto depende de la misma tierra que alimenta al pueblo, así que su pérdida no puede quedar fuera de la casa de Dios.
Joel 1:5-12
Santa Biblia Reina Valera 19095Despertad, borrachos, y llorad; aullad todos los que bebéis vino, á causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
6Porque gente subió á mi tierra, fuerte y sin número; sus dientes, dientes de león, y sus muelas, de león.
7Asoló mi vid, y descortezó mi higuera: del todo la desnudó y derribó: sus ramas quedaron blancas.
8Llora tú como moza vestida de saco por el marido de su juventud.
9Pereció el presente y la libación de la casa de Jehová: los sacerdotes ministros de Jehová hicieron luto.
10El campo fué destruído, enlutóse la tierra; porque el trigo fué destruído, se secó el mosto, perdióse el aceite.
11Confundíos, labradores, aullad, viñeros, por el trigo y la cebada; porque se perdió la mies del campo.
12Secóse la vid, y pereció la higuera, el granado también, la palma, y el manzano; secáronse todos los árboles del campo; por lo cual se secó el gozo de los hijos de los hombres.
Joel 1:13-16
Todo el pueblo debe reunirse y clamar
Joel dice a los sacerdotes que se vistan con tela áspera de luto y pasen la noche en duelo. Su trabajo en el altar ha perdido las ofrendas de grano y bebida. Deben fijar un ayuno, un tiempo sin comer, y convocar una reunión pública solemne. Los ancianos y todos los habitantes deben reunirse en la casa de Dios y clamar a él. Joel advierte que el día del Señor está cerca y trae ruina de parte de Dios. La falta de alimento ya está ante sus ojos. La alegría ha dejado el lugar donde antes se reunían para adorar.

En la vida diaria
Un campanero de pueblo deja su almuerzo envuelto y llama a las familias a un salón después de que falle el pozo común. Familias jóvenes y vecinos mayores se reúnen en vez de dejar que cada hogar cargue solo con su temor. La reunión da voz pública a su necesidad. Joel llama al ayuno y la oración ante el próximo juicio de Dios, no a una reunión para organizar reparaciones.
Observe
Joel 1:14 Los sacerdotes deben reunir a los ancianos y a todos los habitantes. La llamada alcanza toda la tierra, en vez de dejar que solo los encargados religiosos lloren un desastre público.
Joel 1:13-16
Santa Biblia Reina Valera 190913Ceñíos y lamentad, sacerdotes; aullad, ministros del altar; venid, dormid en sacos, ministros de mi Dios: porque quitado es de la casa de vuestro Dios el presente y la libación.
14Pregonad ayuno, llamad á congregación; congregad los ancianos y todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad á Jehová.
15¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
16¿No es quitado el mantenimiento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?
Joel 1:17-20
Arroyos secos hacen clamar a todos
La semilla está podrida bajo la tierra, los depósitos quedan vacíos y los graneros se arruinan porque el grano se ha perdido. El ganado vaga angustiado sin hierba que comer. Las ovejas comparten su escasez. Joel entonces habla directamente a Dios y clama por ayuda. El fuego ha consumido los pastos abiertos y los árboles. Los animales también claman hacia Dios, pues sus arroyos se han secado y sus pastizales están quemados. El capítulo termina sin una cosecha nueva ni un granero reparado. La oración humana se une a la necesidad de criaturas que no tienen palabras para explicarla.

En la vida diaria
Un pastor lleva un recipiente de agua a un abrevadero mientras el rebaño se apiña alrededor del borde seco. El arroyo más cercano ha dejado de correr, y el pasto habitual está pelado. Pide ayuda mientras los animales balan a su lado. Joel presenta la necesidad de las bestias ante Dios mismo, no solo ante una persona capaz de traer agua.
Observe
Joel 1:20 Se describe a las bestias clamando también a Dios. Sus arroyos secos amplían la oración final del hambre humana a la vida de la tierra misma.
Joel 1:17-20
Santa Biblia Reina Valera 190917El grano se pudrió debajo de sus terrones, los bastimentos fueron asolados, los alfolíes destruídos; porque se secó el trigo.
18¡Cuánto gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! también fueron asolados los rebaños de las ovejas.
19A ti, oh Jehová, clamaré: porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo.
20Las bestias del campo bramarán también á ti; porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderías del desierto.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Joel 1:1 comienza con “PALABRA de Jehová que fué á Joel hijo de Pethuel.”
Dónde cambia el capítulo
Joel 1:16 forma un giro natural: “¿No es quitado el mantenimiento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?”
La nota final
Joel 1:20 deja al lector con “Las bestias del campo bramarán también á ti; porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderías del desierto.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras porque, Jehov, campo, hijos, todos, casa ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- libación
- Ofrenda de líquido que se derrama como parte del culto a Dios.
- mies
- Cereal maduro en el campo, listo para ser cosechado.
- alfolíes
- Almacenes donde se guardaba el grano para usarlo más adelante.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.




