El panorama
Gedeón, el jefe que Dios eligió para liberar a Israel, aún persigue a los reyes fugitivos de Madián, un pueblo enemigo. Israel, el pueblo de Dios, ha visto deshacerse el campamento enemigo. Pero el éxito trae disputas entre sus propias tribus, y los combatientes agotados encuentran manos cerradas. Gedeón calma una disputa, pero toma una dura venganza en otros lugares. Después de la lucha, rechaza una corona. Aun así, un objeto que hace con el botín atraerá al pueblo al culto falso.
En este capítulo
- Una respuesta amable calma una disputa Jueces 8:1-3
Los hombres de Ephraim reprochan duramente a Gedeón que no los llamara cuando salió a combatir.
- Negar pan provoca una dura venganza Jueces 8:4-21
Los trescientos hombres de Gedeón cruzan el río Jordán, cansados pero aún en persecución.
- Un ephod se convierte en trampa Jueces 8:22-35
Israel pide a Gedeón y a sus descendientes que gobiernen.
Verdad central
Gedeón se niega a gobernar Israel como rey, pero su venganza y el objeto que hace dejan un final inquietante tras la victoria.

Las Escrituras junto al resumen
Jueces · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 35Jueces 8:1-3
Una respuesta amable calma una disputa
Los hombres de Ephraim reprochan duramente a Gedeón que no los llamara cuando salió a combatir. Gedeón responde elogiando su parte en la victoria. Compara su éxito con los frutos sobrantes de una cosecha que valen más que toda la cosecha de su propio clan. Dios puso a Oreb y Zeeb, los jefes de Madián, en sus manos. Gedeón pregunta qué ha hecho él que pueda compararse con eso. Su respuesta disipa la ira de ellos. No discute cada acusación ni exige el mayor honor. Al dar peso a lo que hicieron, pone fin a la disputa.

En la vida diaria
Una directora de coro se enfrenta a cantantes molestos por haberse incorporado tarde a una actuación importante. Menciona la difícil pieza final que sostuvo su sección y les agradece su éxito. La respuesta lleva la atención del rango ofendido al trabajo realizado. Su enojo empieza a bajar. Gedeón elogia a una tribu por capturar y matar a jefes enemigos.
Observe
Jueces 8:3 Gedeón nombra a Dios como quien dio el éxito a Ephraim. Su elogio calma la disputa sin afirmar que ninguno de los dos grupos venciera por su propio poder.
Jueces 8:1-3
Santa Biblia Reina Valera 19091Y LOS de Ephraim le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas á la guerra contra Madián? Y reconviniéronlo fuertemente.
2A los cuales él respondió: ¿Qué he hecho yo ahora como vosotros? ¿No es el rebusco de Ephraim mejor que la vendimia de Abiezer?
3Dios ha entregado en vuestras manos á Oreb y á Zeeb, príncipes de Madián: ¿y qué pude yo hacer como vosotros? Entonces el enojo de ellos contra él se aplacó, luego que él habló esta palabra.
Jueces 8:4-21
Negar pan provoca una dura venganza
Los trescientos hombres de Gedeón cruzan el río Jordán, cansados pero aún en persecución. Succoth y Penuel, ciudades cercanas, les niegan pan porque los reyes siguen libres. Gedeón amenaza a ambos lugares, después ataca el campamento enemigo y captura a Zeba y Zalmunna. Al volver, castiga con espinas a los ancianos de Succoth. Derriba la torre de Penuel y mata a sus hombres. Los reyes admiten haber matado a los hermanos de Gedeón en Tabor. Gedeón ordena a Jether, su hijo joven, que los mate, pero el muchacho tiene miedo. Gedeón los mata él mismo y toma los adornos de sus camellos.


En la vida diaria
El jefe de un convoy de ayuda llega a un depósito tras conducir durante toda la noche. El encargado niega suministros hasta que la ruta esté del todo asegurada. Los conductores agotados perciben desconfianza en la negativa y enseguida se enojan. El jefe debe afrontar cómo la necesidad puede convertirse en resentimiento. Gedeón después impone castigo y muerte, mucho más que un intercambio airado.
Observe
Jueces 8:4 Los hombres están agotados, pero siguen persiguiendo a los reyes. Su necesidad de comida hace concreta la negativa de las ciudades antes de las amenazas de Gedeón y sus posteriores venganzas.
Jueces 8:4-21
Santa Biblia Reina Valera 19094Y vino Gedeón al Jordán para pasar, él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados del alcance.
5Y dijo á los de Succoth: Yo os ruego que deis á la gente que me sigue [algunos] bocados de pan; porque están cansados, y yo persigo á Zeba y á Zalmunna, reyes de Madián.
6Y los principales de Succoth respondieron: ¿Está ya la mano de Zeba y Zalmunna en tu mano, para que hayamos nosotros de dar pan á tu ejército?
7Y Gedeón dijo: Pues cuando Jehová hubiere entregado en mi mano á Zeba y á Zalmunna, yo trillaré vuestra carne con espinas y abrojos del desierto.
8Y de allí subió á Penuel, y hablóles las mismas palabras. Y los de Penuel le respondieron como habían respondido los de Succoth.
9Y él habló también á los de Penuel, diciendo: Cuando yo tornare en paz, derribaré esta torre.
10Y Zeba y Zalmunna estaban en Carcor, y con ellos su ejército de como quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el campo de los orientales: y los muertos [habían sido] ciento veinte mil hombres que sacaban espada.
11Y subiendo Gedeón hacia los que habitaban en tiendas, á la parte oriental de Noba y de Jogbea, hirió el campo, porque estaba el ejército sin recelo.
12Y huyendo Zeba y Zalmunna, él los siguió; y tomados los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmunna, espantó á todo el ejército.
13Y Gedeón hijo de Joas volvió de la batalla antes que el sol subiese;
14Y tomó un mozo de los de Succoth, y preguntándole, él le dió por escrito los principales de Succoth y sus ancianos, setenta y siete varones.
15Y entrando á los de Succoth, dijo: He aquí á Zeba y á Zalmunna, sobre los cuales me zaheristeis, diciendo: ¿Está ya la mano de Zeba y de Zalmunna en tu mano, para que demos nosotros pan á tus hombres cansados?
16Y tomó á los ancianos de la ciudad, y espinas y abrojos del desierto, y castigó con ellos á los de Succoth.
17Asimismo derribó la torre de Penuel, y mató á los de la ciudad.
18Luego dijo á Zeba y á Zalmunna: ¿Qué manera de hombres tenían aquellos que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Como tú, tales eran aquellos ni más ni menos, que parecían hijos de rey.
19Y él dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre: ¡Vive Jehová, que si los hubierais guardado en vida, yo no os mataría!
20Y dijo á Jether su primogénito: Levántate, y mátalos. Mas el joven no desenvainó su espada, porque tenía temor; que aun era muchacho.
21Entonces dijo Zeba y Zalmunna: Levántate tú, y mátanos; porque como es el varón, tal es su valentía. Y Gedeón se levantó, y mató á Zeba y á Zalmunna; y tomó los adornos de lunetas que sus camellos traían al cuello.
Jueces 8:22-35
Un ephod se convierte en trampa
Israel pide a Gedeón y a sus descendientes que gobiernen. Él se niega y dice que Dios los gobernará. Sin embargo, pide pendientes de oro del botín y hace un ephod, un objeto ligado al culto. Lo coloca en Ophra, su ciudad, e Israel se vuelve hacia él en un culto falso. También atrapa a Gedeón y a su familia. La tierra descansa cuarenta años. Gedeón tiene muchas esposas, setenta hijos y un hijo llamado Abimelech de una concubina en Sichêm. Tras su muerte, Israel vuelve al culto de Baal y olvida tanto a Dios como el servicio de Gedeón.

En la vida diaria
Un deportista retirado rechaza un puesto pagado en el club, pero permite una exposición de sus trofeos que parece un santuario. Los aficionados empiezan a tratar su imagen como el principal propósito del club. Sus palabras rechazan el dominio personal, mientras la exposición sigue dirigiendo la atención hacia él. El objeto de oro de Gedeón lleva a Israel al culto falso, no a una admiración deportiva excesiva.
Observe
Jueces 8:27 El objeto hecho con el botín de la victoria se vuelve una trampa para la propia casa de Gedeón. Rechazar el título de gobernante no evita el daño causado por lo que hace.
Jueces 8:22-35
Santa Biblia Reina Valera 190922Y los Israelitas dijeron á Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián.
23Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová será vuestro Señor.
24Y díjoles Gedeón: Deseo haceros una petición, que cada uno me dé los zarcillos de su despojo. (Porque traían zarcillos de oro, que eran Ismaelitas.)
25Y ellos respondieron: De buena gana los daremos. Y tendiendo una ropa de vestir, echó allí cada uno los zarcillos de su despojo.
26Y fué el peso de los zarcillos de oro que él pidió, mil y setecientos [siclos] de oro; sin las planchas, y joyeles, y vestidos de púrpura, que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello.
27Y Gedeón hizo de ellos un ephod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ophra: y todo Israel fornicó tras de ese [ephod] en aquel lugar; y fué por tropiezo á Gedeón y á su casa.
28Así fué humillado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más levantaron su cabeza. Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón.
29Y Jerobaal hijo de Joas fué, y habitó en su casa.
30Y tuvo Gedeón setenta hijos que salieron de su muslo, porque tuvo muchas mujeres.
31Y su concubina que estaba en Sichêm, también le parió un hijo; y púsole por nombre Abimelech.
32Y murió Gedeón hijo de Joas en buena vejez, y fué sepultado en el sepulcro de su padre Joas, en Ophra de los Abiezeritas.
33Y aconteció que como murió Gedeón, los hijos de Israel tornaron, y fornicaron en pos de los Baales, y se pusieron por Dios á Baal-berith.
34Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos alrededor:
35Ni hicieron misericordia con la casa de Jerobaal Gedeón, conforme á todo el bien que él había hecho á Israel.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Jueces 8:1 comienza con “Y LOS de Ephraim le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas á la guerra contra Madián? Y reconviniéronlo fuertemente.”
Dónde cambia el capítulo
Jueces 8:18 forma un giro natural: “Luego dijo á Zeba y á Zalmunna: ¿Qué manera de hombres tenían aquellos que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Como tú, tales eran aquellos ni más ni…”
La nota final
Jueces 8:35 deja al lector con “Ni hicieron misericordia con la casa de Jerobaal Gedeón, conforme á todo el bien que él había hecho á Israel.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Gede, Zalmunna, Zeba, como, dijo, Madi ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- rebusco
- Recogida de los frutos que quedan después de la cosecha principal.
- zarcillos
- Adornos que se llevaban colgados de las orejas, como los pendientes.
- ephod
- Objeto relacionado con el culto, que aquí se convierte en una trampa religiosa.
- concubina
- Mujer unida a un hombre con una posición inferior a la de esposa.
Escucha y mira junto al pasaje
Los recursos aparecen solo cuando su referencia bíblica coincide con esta unidad. Usa la música y el video como compañía y vuelve después al texto bíblico.



