El panorama
La fe viva ha sido examinada por sus obras en la carta de Santiago, quien se presenta como su autor. Ahora somete el habla al mismo examen minucioso. Los maestros afrontan un juicio estricto, pues las palabras pueden guiar a otros o propagar el daño. Pero el peligro no pertenece solo a los maestros. Cualquier boca puede alabar a Dios y después herir a una persona hecha a su semejanza. Santiago pasa de la lengua al tipo de sabiduría que la dirige. La envidia provoca conflictos, mientras que la sabiduría de Dios produce paz.
En este capítulo
- Los maestros responden por sus palabras Santiago 3:1-2
Santiago advierte a sus compañeros de fe que no se apresuren a ser maestros.
- Palabras pequeñas propagan grandes daños Santiago 3:3-6
El freno en la boca de un caballo puede dirigir todo su cuerpo.
- Una boca bendice y maldice Santiago 3:7-12
Las personas han aprendido a domar muchas clases de animales.
- La sabiduría envidiosa produce desorden Santiago 3:13-16
Santiago pregunta cómo se reconoce a una persona sabia.
- La sabiduría de Dios produce paz Santiago 3:17-18
La sabiduría que viene de Dios comienza con la pureza, dice Santiago.
Verdad central
Santiago muestra cómo el habla deja ver las faltas humanas y contrasta las pretensiones envidiosas de sabiduría con la sabiduría apacible que hace la paz.

Las Escrituras junto al resumen
Santiago · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 18Santiago 3:1-2
Los maestros responden por sus palabras
Santiago advierte a sus compañeros de fe que no se apresuren a ser maestros. Quienes enseñan afrontarán un juicio más estricto. Él se incluye en la advertencia, en vez de situarse por encima de ella. Todos cometen muchos errores, y el habla es una de las cosas más difíciles de controlar. Quien nunca fallara al hablar mostraría plena madurez. Ese dominio alcanzaría también el resto de su vida. Santiago no trata la enseñanza como un premio para los entusiastas. Su influencia trae una mayor obligación de hablar bien.

En la vida diaria
Una instructora de conducción se sienta junto a un alumno en un cruce muy transitado. Le da una orden apresurada de girar y luego se corrige antes de que él avance. Su propia destreza no la libra de cometer errores al hablar. Cada palabra tiene peso porque otro conductor actúa en respuesta a ella. Santiago se ocupa del juicio ante Dios, no de las normas de conducción.
Observe
Santiago 3:1 Santiago incluye a los maestros como él en el juicio más estricto. La advertencia no afirma que él esté a salvo del peligro que señala.
Santiago 3:1-2
Santa Biblia Reina Valera 19091HERMANOS míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.
2Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo.
Santiago 3:3-6
Palabras pequeñas propagan grandes daños
El freno en la boca de un caballo puede dirigir todo su cuerpo. Un timón pequeño puede guiar un gran barco a pesar de los fuertes vientos. Santiago usa estas imágenes para mostrar que los efectos de la lengua superan mucho su tamaño. Luego la imagen pasa de la guía a la destrucción. Una llama pequeña puede provocar un gran incendio. El habla puede manchar una vida entera e incendiar su rumbo. Santiago vincula ese fuego con el infierno, lugar del juicio divino. La lengua no es inofensiva por ser pequeña.

En la vida diaria
Una operadora de teleférico mueve una pequeña palanca en la cabina de control. Muy por encima del valle, una pesada cabina cambia de velocidad con sus pasajeros dentro. Un movimiento breve de su mano afecta a toda la línea. Mira el indicador antes de volver a tocarla. Santiago advierte del daño moral que causa el habla, no de la fuerza de las máquinas.
Observe
Santiago 3:5 La imagen pasa de dirigir a quemar. Las palabras pueden orientar una vida, pero sus efectos también pueden descontrolarse y causar daños mucho mayores.
Santiago 3:3-6
Santa Biblia Reina Valera 19093He aquí nosotros ponemos frenos en las bocas de los caballos para que nos obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.
4Mirad también las naves: aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde quisiere el que las gobierna.
5Así también, la lengua es un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas. He aquí, un pequeño fuego ¡cuán grande bosque enciende!
6Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno.
Santiago 3:7-12
Una boca bendice y maldice
Las personas han aprendido a domar muchas clases de animales. Sin embargo, ningún ser humano puede dominar por completo la lengua, dice Santiago. La describe como inquieta y venenosa. Con una misma boca las personas alaban a Dios como Padre y maldicen a seres humanos hechos a su semejanza. Santiago dice que esta contradicción no debería existir. Un manantial no da agua dulce y amarga por la misma abertura. Los árboles dan fruto de su propia especie. El habla que honra a Dios mientras desprecia su semejanza humana se contradice profundamente.

En la vida diaria
Una trabajadora de una embotelladora llena dos vasos transparentes en la planta de un manantial. Una muestra sabe fresca, pero la siguiente tiene un sabor desagradable. Detiene la línea y marca la fuente para que la analicen. Una etiqueta limpia no resuelve el problema del agua. Santiago describe un habla contradictoria, no un defecto que pueda quitar un filtro.
Observe
Santiago 3:9 La razón que se da contra maldecir a las personas es su semejanza con Dios. La alabanza dirigida hacia lo alto choca con el desprecio hacia quienes llevan esa semejanza.
Santiago 3:7-12
Santa Biblia Reina Valera 19097Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres de la mar, se doma y es domada de la naturaleza humana:
8Pero ningún hombre puede domar la lengua, [que es] un mal que no puede ser refrenado; llena de veneno mortal.
9Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos á los hombres, los cuales son hechos á la semejanza de Dios.
10De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, no conviene que estas cosas sean así hechas.
11¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y amarga?
12Hermanos míos, ¿puede la higuera producir aceitunas, ó la vid higos? Así ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce.
Santiago 3:13-16
La sabiduría envidiosa produce desorden
Santiago pregunta cómo se reconoce a una persona sabia. La respuesta está en la buena conducta realizada con dulzura, no en afirmaciones orgullosas. La envidia amarga y el afán de ganar disputas no pueden disfrazarse de sabiduría de Dios. Santiago llama terrenal a esa supuesta sabiduría y dice que la impulsan los deseos humanos. También la vincula con fuerzas espirituales malignas. Donde mandan los celos y la rivalidad, siguen el desorden y las acciones dañinas. La pretensión de sabiduría debe examinarse por su origen y por sus efectos entre las personas.

En la vida diaria
La capitana de un equipo de ajedrez estudia la clasificación del club. Le molesta que una jugadora más joven ocupe el primer puesto y cambia los emparejamientos para protegerse. Pronto los jugadores discuten cada asignación de mesa. Su plan astuto hace que reine la desconfianza en toda la sala. Santiago examina la sabiduría por su lealtad a Dios, no por la destreza en un juego.
Observe
Santiago 3:16 El desorden aparece junto a las acciones dañinas como fruto de la envidia. Santiago remonta el daño dentro de un grupo a los deseos rivales que impulsan a sus miembros.
Santiago 3:13-16
Santa Biblia Reina Valera 190913¿Quién es sabio y avisado entre vosotros? muestre por buena conversación sus obras en mansedumbre de sabiduría.
14Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os gloriéis, ni seáis mentirosos contra la verdad:
15Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica.
16Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
Santiago 3:17-18
La sabiduría de Dios produce paz
La sabiduría que viene de Dios comienza con la pureza, dice Santiago. También busca la paz y trata a las personas con dulzura. Está dispuesta a escuchar en vez de exigir que se haga su voluntad. La llenan la misericordia y las buenas obras, sin favoritismo ni fingimiento. Estas señales contrastan mucho con la envidia descrita antes. Santiago termina con la siembra y la cosecha. Quienes hacen la paz siembran en paz, y la cosecha es una vida recta ante Dios. Los medios y el resultado van juntos; el conflicto no sustituye esta clase de sabiduría.

En la vida diaria
Dos vecinos remueven la tierra junto a su zona compartida de compostaje. Uno escucha mientras el otro explica por qué el sendero se inunda una y otra vez. Mueven juntos el montón y dejan espacio para ambas carretillas. El trabajo sale bien porque ninguno necesita ganar la disputa. La sabiduría de Dios abarca toda la vida moral, no una sola tarea compartida en el jardín.
Observe
Santiago 3:17 La disposición a escuchar aparece junto a la pureza y la misericordia. Santiago no trata la dulzura como un sustituto débil de la sabiduría, sino como una de sus señales.
Santiago 3:17-18
Santa Biblia Reina Valera 190917Mas la sabiduría que es de lo alto, primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora, no fingida.
18Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Santiago 3:1 comienza con “HERMANOS míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.”
Dónde cambia el capítulo
Santiago 3:11 forma un giro natural: “¿Echa alguna fuente por una misma abertura agua dulce y amarga?”
La nota final
Santiago 3:18 deja al lector con “Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras puede, lengua, cosas, cuerpo, HERMANOS, peque ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- conversación
- Aquí significa la conducta o manera de vivir, no solo las palabras que se intercambian.
- mansedumbre
- Actitud apacible que evita imponer su voluntad con dureza o violencia.
- contención
- Rivalidad y disputa entre personas que buscan imponerse unas a otras.
Escucha y mira junto al pasaje
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