El panorama
Un hombre se prepara para medir Jerusalem, la ciudad del pueblo de Dios. El profeta Zacarías observa en una visión. La promesa supera los límites habituales de una ciudad amurallada: allí vivirán muchas personas y animales, con Dios mismo como protección y gloria. Se llama a los desterrados a salir de Babilonia, el lugar adonde fueron desplazados. Quienes los saquearon sufrirán un cambio de suerte. La restauración que viene también acoge a muchas naciones como pueblo del Señor. El capítulo termina en silencio ante el Dios que se levanta para actuar.
En este capítulo
- La vida de la ciudad supera sus muros Zacarías 2:1-5
Zacarías pregunta al hombre que lleva un cordel de medir adónde va.
- Los dispersos son llamados a alejarse de sus captores Zacarías 2:6-9
Dios llama al pueblo a huir de la tierra del norte, donde ha sido dispersado como los cuatro vientos.
- Muchas naciones se unen al pueblo del Señor Zacarías 2:10-13
Se llama a Sión a cantar porque el Señor viene a vivir entre su pueblo.
Verdad central
La presencia de Dios protegerá su ciudad en crecimiento mientras reúne a los dispersos y hace que muchas naciones le pertenezcan.

Las Escrituras junto al resumen
Zacarías · Santa Biblia Reina Valera 1909 · 13Zacarías 2:1-5
La vida de la ciudad supera sus muros
Zacarías pregunta al hombre que lleva un cordel de medir adónde va. El hombre piensa medir la anchura y la longitud de Jerusalem. El ángel que habla con Zacarías sale y se encuentra con otro ángel, que envía un mensaje urgente al joven. La ciudad tendrá tantas personas y tanto ganado que será habitada como poblaciones sin murallas. Dios mismo será un muro de fuego alrededor y gloria dentro de ella. La ciudad llena de gente no quedará sin cuidado. Dios mismo protegerá su vida en crecimiento.

En la vida diaria
Una topógrafa urbana llega al borde de una vieja muralla y encuentra casas nuevas que se extienden mucho más allá de la puerta. Su trazado inicial no puede incluir a todos los que ahora pertenecen a la ciudad. Amplía el mapa para incluirlos. Zacarías promete a Dios mismo como muro protector, no la seguridad que pueda proporcionar un mapa ampliado o un límite nuevo.
Observe
Zacarías 2:5 Dios promete protección alrededor de la ciudad y gloria en su interior. Su presencia abarca la vida interna, además del límite que podría cruzar un atacante.
Zacarías 2:1-5
Santa Biblia Reina Valera 19091ALCÉ después mis ojos, y miré y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.
2Y díjele: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir á Jerusalem, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.
3Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro,
4Y díjole: Corre, habla á este mozo, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalem á causa de la multitud de los hombres, y de las bestias en medio de ella.
5Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y seré por gloria en medio de ella.
Zacarías 2:6-9
Los dispersos son llamados a alejarse de sus captores
Dios llama al pueblo a huir de la tierra del norte, donde ha sido dispersado como los cuatro vientos. El pueblo de Sión, quienes pertenecen a Jerusalem, debe salir de Babilonia. Se envía un mensajero a las naciones que los saquearon, pues dañar al pueblo de Dios se compara con tocar el centro sensible de su ojo. Un movimiento de su mano convertirá a los saqueadores en botín para quienes les servían. Ese cambio mostrará que el Señor envió al mensajero. La debilidad del pueblo no significa que Dios lo haya olvidado. Él cuida de sus miembros lejos de su ciudad.

En la vida diaria
Un funcionario de embajada le dice a una ciudadana atrapada que la distancia no ha eliminado su derecho a recibir protección. Registra las amenazas y le da instrucciones para salir cuando se abre la ruta. El control del captor ya no es la única voz que ella oye. Zacarías promete que Dios invertirá el poder de las naciones, no una ayuda limitada por el alcance de una embajada.
Observe
Zacarías 2:8 La imagen del ojo hace que el daño sea algo profundamente personal para Dios. Los dispersos no son tratados como una posesión lejana cuyo sufrimiento apenas nota.
Zacarías 2:6-9
Santa Biblia Reina Valera 19096Eh, eh, huid de la tierra del aquilón, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.
7Oh Sión, la que moras con la hija de Babilonia, escápate.
8Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Después de la gloria me enviará él á las gentes que os despojaron: porque el que os toca, toca á la niña de su ojo.
9Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo á sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió.
Zacarías 2:10-13
Muchas naciones se unen al pueblo del Señor
Se llama a Sión a cantar porque el Señor viene a vivir entre su pueblo. Muchas naciones se unirán a él y también serán llamadas su pueblo. Su presencia entre ellas confirmará el encargo del mensajero. Dios volverá a escoger Jerusalem y reclamará Judá, la tierra que la rodea, como su porción en la tierra santa. La acogida de las naciones no borra esa promesa particular. El llamado final pide silencio a toda la humanidad porque el Señor se ha levantado de su santa morada. La alegría por su llegada va unida al respeto ante quien actúa.

En la vida diaria
La anfitriona del barrio abre un salón común reconstruido a familias de varias calles que antes se mantenían apartadas. Entran como miembros con un lugar en su vida, no como invitados a quienes solo se permite estar junto a la puerta. Ella les hace sitio en las mismas mesas. Zacarías promete que las naciones pertenecerán al Señor por medio de su presencia, no una pertenencia organizada por una anfitriona.
Observe
Zacarías 2:11 Muchas naciones se convierten en pueblo de Dios, en lugar de ser visitantes que observan el regreso de otros. Su unión forma parte de la vida prometida en torno a su presencia.
Zacarías 2:10-13
Santa Biblia Reina Valera 190910Canta y alégrate, hija de Sión: porque he aquí vengo, y moraré en medio de tí, ha dicho Jehová.
11Y uniránse muchas gentes á Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado á ti.
12Y Jehová poseerá á Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún á Jerusalem.
13Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha despertado de su santa morada.
Detalles que vale la pena notar
La imagen inicial
Zacarías 2:1 comienza con “ALCÉ después mis ojos, y miré y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.”
Dónde cambia el capítulo
Zacarías 2:2 forma un giro natural: “Y díjele: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir á Jerusalem, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.”
La nota final
Zacarías 2:13 deja al lector con “Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha despertado de su santa morada.”
Un recorrido de palabras por el capítulo
Las palabras Jehov, porque, medio, dice, ella, Jerusalem ayudan a revelar las preocupaciones que se repiten en el capítulo.
Palabras del texto bíblico explicadas
- aquilón
- El norte, aquí la región de donde deben huir los desterrados.
- niña de su ojo
- La pupila, una parte delicada del ojo que se protege con cuidado.
- heredad
- Una posesión recibida o reclamada como la parte que corresponde a alguien.
Escucha y mira junto al pasaje
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