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Portada de La Mano de Nuestro Dios Estaba Sobre Nosotros

Esdras 8:1-36

La Mano de Nuestro Dios Estaba Sobre Nosotros

Letras · Esdras

La Mano de Nuestro Dios Estaba Sobre Nosotros

Esdras 8:1-36

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Esdras. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Esdras
Colección
Esdras
Estilos musicales
Sin clasificar
[Verso 1] El camino de Esdras llegó a un punto sin retorno. Nadie pudo detener lo que la palabra comenzó. Esdras caminó bajo la palabra, y la historia cambió. Pero el propósito siguió avanzando aquella vez. [Pre-Coro] El camino se estrechó delante de sus pies, Pero la verdad no retrocedió aquella vez. [Coro] La Mano de Nuestro Dios Estaba Sobre Nosotros, sigue andando por la vía, Por desierto, carga y polvo de cada día. La mano de Dios marcó la distancia y el lugar, Y la promesa sostuvo al pueblo al caminar. [Verso 2] La voz llamó, y la respuesta cambió el rumbo. Con mano como testigo de lo que iba a suceder. El camino se abrió entre temor, polvo y promesa. Cada acto recibió su peso y su dirección. [Puente] Esdras caminó bajo la palabra, y la historia cambió. Lo que el hombre había sembrado comenzó a responder. Esdras vio el corazón puesto a prueba. Y la historia llegó al punto que no podía regresar. [Coro Final] La Mano de Nuestro Dios Estaba Sobre Nosotros, sigue andando por la vía, Por desierto, carga y polvo de cada día. La mano de Dios marcó la distancia y el lugar, Y la promesa sostuvo al pueblo al caminar. [Outro] Otro campamento, otro tramo por andar. El camino siguió bajo la mano que sabe guiar.

Nombrados en esta canciónEsdras

Sobre el pasaje

Esdras 8: Una responsabilidad custodiada sin escolta militar

Esdras 8 frena el segundo regreso lo suficiente para mostrar qué aspecto tiene una confianza responsable. Los viajeros son contados por familias y luego inspeccionados en Ahava, donde Esdras descubre que a la compañía le faltan los levitas necesarios para el servicio del templo. Se recluta a ministros cualificados, y el grupo ayuna después por un viaje seguro porque Esdras ha escogido no pedir escolta militar tras haber hablado en público de la mano protectora de Dios. Con todo, el capítulo nunca confunde la fe con el descuido. La plata, el oro y los vasos se pesan y se entregan a custodias nombradas antes de partir, y se pesan otra vez tras la llegada a Jerusalén. El Libro de Esdras mantiene juntas la oración, el peligro, la logística, la contabilidad, el sacrificio y la documentación oficial. El viaje tiene éxito, y ese éxito puede a la vez agradecerse y documentarse.

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