Volver a todas las letras
Portada de El Cinto Quedó Arruinado

Jeremías 13:1-27

El Cinto Quedó Arruinado

Letras · Jeremías

El Cinto Quedó Arruinado

Jeremías 13:1-27

Letras

Acerca de esta canción

Acerca de esta canción

Esta canción pertenece a la colección de Jeremías. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.

Libro bíblico
Jeremías
Colección
Jeremías
Estilos musicales
Pop alternativo
[Movimiento I] El lino quedó cerca donde un nombre debía ceñir, un pueblo fue escogido para al Rey alabar. Escondido en la roca, lejos de la piel, El cinto quedó arruinado donde creció el orgullo; [Movimiento II] volvió sin provecho, podrido por dentro. Las vasijas se llenaron y chocaron unas con otras, la corona descendió mientras se cerró el sur. lo que no quiso ceñirse ya no pudo ser señal. [Movimiento III] Den gloria antes que la última luz se apague, antes que pies tropiecen en montes de tiniebla. El profeta lloró donde la corte no podía oír, pastor por cautivos que aún no veía venir. [Puente] La costumbre endurece como mancha en la piel; ¿cuándo lavará Jerusalén lo que guarda su altivez? [Coda] El cinto quedó arruinado donde creció el orgullo; lo que no quiso ceñirse ya no pudo ser señal. La costumbre endurece como mancha en la piel; ¿cuándo lavará Jerusalén lo que guarda su altivez?

Nombrados en esta canciónJerusalén

Sobre el pasaje

Jeremías 13: Una tela que ya no se ciñe

Jeremías 13 convierte la soberbia en una serie de señales físicas. Un cinto de lino, hecho para ceñirse al cuerpo, es escondido hasta quedar inservible, y el Libro de Jeremías interpreta la tela arruinada como una relación dañada por la negativa a oír. El pueblo debía ceñirse a Dios para nombre, alabanza y gloria, pero la soberbia trata la cercanía como algo que puede conservarse sin obediencia. Las tinajas de vino se vuelven luego personas llenas no de celebración sino de choque ebrio entre reyes, sacerdotes, profetas, padres e hijos. Sigue la oscuridad, el profeta llora en secreto, una corona cae, y el cautiverio alcanza al rebaño. La imagen final compara el mal practicado con rasgos inalterables como la piel y las manchas, situando cuidadosamente el problema en el hábito y no en la naturaleza. El capítulo termina con la limpieza de Jerusalén planteada todavía como pregunta sin respuesta.

Estudia Jeremías 13 a fondo