Acerca de esta canción
Acerca de esta canción
Esta canción pertenece a la colección de Zacarías. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.
- Colección
- Zacarías
[Llamado]
Los padres oyeron profetas,
mas dieron la espalda a la voz.
Sus ciudades pasaron, sus nombres callaron,
pero el aviso no murió.
[Estribillo]
Volveos al SEÑOR,
y su misericordia volverá.
No heredéis caminos endurecidos
donde otra generación se quemará.
[Visión Nocturna]
Entre mirtos, bajo sombra del valle,
un jinete rojo quedó.
Detrás estaban caballos de colores,
enviados por la tierra que Dios formó.
[Informe]
Las naciones descansan confiadas,
Sion carga setenta años de dolor.
El ángel pregunta cuánto falta
para que Jerusalén reciba compasión.
[Coro]
Volveos al SEÑOR,
su celo santo sigue fuerte.
Su casa sube, la cuerda se extiende,
y sus ciudades vencen a la muerte.
Volveos al SEÑOR,
la palabra que alcanzó a los padres
llama al presente desde sus sepulcros
a no repetir los mismos males.
[Puente]
El consuelo cruza la noche,
no barato, sino pacto y verdad.
Las piedras hallarán su sitio,
y la línea medirá la ciudad.
[Coro Final]
Volveos al SEÑOR,
Jerusalén será escogida.
Más allá de los mirtos, la esperanza habló,
y Sion fue por gracia recibida.
[Outro]
La patrulla siguió su camino;
la respuesta quedó en la oscuridad.
Nombrados en esta canciónSionJerusalén
Sobre el pasaje
Zacarías 1: Un mundo tranquilo y una Jerusalén aún sin respuesta
El Libro de Zacarías hace del retorno una cuestión de lealtad antes de que sea una cuestión de construcción. Los antepasados murieron, los profetas murieron, y las palabras que ellos resistieron los alcanzaron igualmente. Entonces comienzan las visiones nocturnas. Los jinetes informan de una tierra en reposo, pero Jerusalén sigue afligida, de modo que la quietud global queda expuesta como una paz incompleta. La respuesta al "hasta cuándo" del ángel llega en lenguaje de reconstrucción: la casa se levantará, un cordel de medir se extenderá sobre la ciudad, y Sion será consolada otra vez. Al fin, los poderes que dispersaron a Judá aparecen como cuernos y son enfrentados por artífices enviados a derribarlos. El capítulo pasa del juicio recordado a la misericordia prometida sin fingir que el pasado no ocurrió, y sigue preguntando qué debe incluir la restauración verdadera más allá de volver simplemente a la tierra.
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