Acerca de esta canción
Acerca de esta canción
Esta canción pertenece a la colección de Sofonías. Hay una grabación disponible para escuchar aquí, con la letra completa más abajo.
- Colección
- Sofonías
[Purificación]
Después del fuego viene un labio limpio,
pueblos que invocan juntos al SEÑOR.
Desde más allá de ríos lejanos,
la dispersión regresa con ofrenda y honor.
[Verso del Remanente]
No queda orgullo sobre el santo monte,
el remanente aprende a no mentir.
Apacienta sin que nadie lo atemorice,
y bajo la verdad vuelve a dormir.
[Coro]
Se gozará sobre ti con cánticos,
el SEÑOR está en medio de Sion.
Poderoso para salvar, descansa en su amor,
y renueva con alegría el corazón.
Se gozará sobre ti con cánticos,
quita juicio, enemigo y temor.
No temas, Sion; que no caigan tus manos,
el Rey vive en medio de tu habitación.
[Verso II]
Reúne al triste por las asambleas,
quita vergüenza, carga y opresión.
Salva al cojo, recoge al expulsado,
y cambia afrenta por nombre y canción.
[Puente]
El amor no grita para dominar,
puede reposar y aun cantar.
El Dios que juzgó la corrupción
se inclina a restaurar y congregar.
[Coro Final]
Se gozará sobre ti con cánticos,
el SEÑOR está en medio de Sion.
Poderoso para salvar, descansa en su amor,
y renueva con alegría el corazón.
Se gozará sobre ti con cánticos,
los cautivos vuelven a su región.
Del día de ira al día de fiesta,
la historia termina en restauración.
[Coda]
El último sonido del libro
no fue alarma, sino canción.
Nombrados en esta canciónSion
Sobre el pasaje
Sofonías 3: La ciudad juzgada se convierte en la ciudad que canta
El Libro de Sofonías pasa del orgullo expuesto de Nínive a una ciudad opresora que se revela gradualmente como Jerusalén, y el movimiento elimina toda distancia cómoda entre el juicio extranjero y la corrupción de Judá. Príncipes, jueces, profetas y sacerdotes ocupan oficios de confianza mientras actúan como depredadores o violan lo que debían guardar. El contraste más agudo llega cada mañana: el SEÑOR saca a luz su juicio, mientras los injustos se levantan temprano para corromper sus obras. Desde ese fracaso el capítulo avanza hacia un pueblo transformado. Se quita la confianza orgullosa en el monte santo, el hablar veraz reemplaza al engaño, y un remanente afligido puede apacentar y acostarse sin miedo. La presencia del SEÑOR pasa de ser el hecho que intensifica la culpa de Jerusalén a ser el hecho que establece su seguridad. La ciudad canta, y luego se pinta al SEÑOR regocijándose sobre ella con cánticos. El cierre reúne a los afligidos, cojos y expulsados.
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