9:15Y el día que el tabernáculo fué levantado, la nube cubrió el tabernáculo sobre la tienda del testimonio; y á la tarde había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana.
9:16Así era continuamente: la nube lo cubría, y de noche la apariencia de fuego.
9:17Y según que se alzaba la nube del tabernáculo, los hijos de Israel se partían: y en el lugar donde la nube paraba, allí alojaban los hijos de Israel.
9:18Al mandato de Jehová los hijos de Israel se partían: y al mandato de Jehová asentaban el campo: todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, ellos estaban quedos.
9:19Y cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehová y no partían.
9:20Y cuando sucedía que la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al dicho de Jehová alojaban, y al dicho de Jehová partían.
9:21Y cuando era que la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, cuando á la mañana la nube se levantaba, ellos partían: ó [si había estado] el día, y á la noche la nube se levantaba, entonces partían.
9:22O si dos días, ó un mes, ó un año, mientras la nube se detenía sobre el tabernáculo quedándose sobre él, los hijos de Israel se estaban acampados, y no movían: mas cuando ella se alzaba, ellos movían.
9:23Al dicho de Jehová asentaban, y al dicho de Jehová partían, guardando la ordenanza de Jehová, como lo había Jehová dicho por medio de Moisés.
El camino más corto ya ha sido descartado antes de que aparezca la columna. El versículo 17 explica que Dios no lleva a Israel por la ruta cercana de los filisteos ante el peligro de que vuelva a Egipto al encontrarse con la guerra. La dirección descrita aquí no promete recorrer menos kilómetros. Corresponde a una ruta deliberada cuya razón el capítulo ya ha dado. El desierto no significa que el guía haya perdido el mapa.
Las dos manifestaciones tienen funciones expresas: la nube guía y el fuego alumbra. El día y la noche no separan el viaje en horas con Dios y horas sin él. El versículo 22 repite la disposición de forma negativa: nunca se partió de delante del pueblo la columna. La continuidad merece decirse dos veces. El texto permite viajar de día y de noche; no afirma que nadie durmiera jamás. Lo que permanece es la dirección recibida. Israel ha salido del dominio del faraón sin quedar abandonado a buscar por sí solo el camino.