Génesis 3:23
Echado fuera
El exilio se declara primero en términos sencillos. El hombre vuelve a la tierra de la que fue tomado.
Versículo por versículo
- 3:23
De que fué tomado recuerda Génesis 2:7 y el regreso a la tierra anunciado en 3:19.
- 3:23
La expulsión responde al peligro señalado en 3:22: comer del árbol de la vida y vivir para siempre.










El destino es la materia de su propia formación. El hombre sale a labrar la tierra de la que fue tomado, y las últimas palabras remiten al polvo de Génesis 2:7. No se trata simplemente de cambiar de domicilio. Ahora debe trabajar la tierra que finalmente volverá a recibirlo.
El trabajo mismo no es el castigo nuevo. El huerto ya necesitaba cuidado en 2:15. Lo que cambia en el capítulo 3 es la resistencia de la tierra, el sudor y la certeza de regresar al polvo. Esa distinción impide convertir la agricultura en una maldición por sí misma. El hombre fue creado para la actividad antes de ser sentenciado al trabajo penoso.
La expulsión recoge la razón del versículo anterior: hay que impedir el acceso al árbol de la vida. La espada aún no aparece, pero su propósito ya está establecido. Hará efectiva una separación ordenada por Dios, no perseguirá a un fugitivo por iniciativa propia. El hombre abandona el huerto vivo y vestido, como acaba de precisar 3:21. El cuidado no ha cancelado el juicio. El juicio tampoco ha borrado toda provisión.