- 01
Apocalipsis 8:3-4
Las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro
La secuencia se interrumpe antes de empezar, y la interrupción está hecha de oración y no de poder.
- 02
Apocalipsis 8:5
Y echólo en la tierra
El mismo incensario que llevó arriba el incienso lleva abajo el fuego, y el relato da ambas acciones con un versículo de diferencia.
- 03
Apocalipsis 8:7-12
La tercera parte de los árboles fué quemada
Cuatro trompetas golpean en tercios. La aritmética es consistente y es la razón de que la secuencia se lea como aviso y no como final.
- 04
Apocalipsis 9:1-6
En aquellos días buscarán los hombres la muerte, y no la hallarán
La quinta trompeta produce tormento sin matar, y la frase sobre buscar la muerte es la línea más oscura del capítulo.
- 05
Apocalipsis 9:20-21
No se arrepintieron de las obras de sus manos
La secuencia termina informando de que no hubo cambio, que es para lo que estaban los tercios y lo que responderán las copas.
Las trompetas ya fueron entregadas, pero los ángeles todavía no las hacen sonar. Primero aparecen un altar, mucho incienso y las oraciones de todos los santos. El Libro de Apocalipsis da lugar a las peticiones humanas en el desarrollo mismo del juicio. Las personas que parecen impotentes en la tierra no están ausentes de lo que ocurre en el cielo.
Todos los santos impide convertir la escena en una audiencia reservada para creyentes especialmente destacados. No hay nombres ni jerarquías. Sus oraciones llegan juntas ante el trono, dentro de una imagen conocida del culto del santuario. Al ángel se le entrega el incienso; incluso lo que él aporta lo ha recibido.
El movimiento es ascendente, desde la mano del ángel hasta la presencia de Dios. El siguiente, en el versículo 5, será descendente: el fuego del altar alcanzará la tierra. Oración y juicio forman parte de la misma secuencia. Eso no convierte la oración en un mecanismo para controlar a Dios. Sí impide presentar la respuesta del cielo como una acción majestuosamente indiferente a las voces de los santos.